Una iglesia fundada por refugiados, un estudio de caso: la iglesia de Antioquía

Por Carlos Scott

La iglesia en Antioquía, la tercera ciudad más prominente en el imperio romano, fue fundada por discípulos anónimos, por un grupo de refugiados, en una misión imprevista, hablando un mensaje no común, a una audiencia inesperada, que dio como resultado una iglesia inusual. Antioquía tomó a todo el mundo por sorpresa – excepto a Dios, y esta iglesia cambió el mundo. A continuación, compartimos algunas características de esta iglesia:

1. Una iglesia que comparte el evangelio. Ellos experimentaron el poder de Dios. Un grupo de personas anónimas, refugiados, huyendo de la persecución, sin mayores recursos y planes, compartieron el evangelio con todos. Se atrevieron hacer cosas diferentes, «Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor» Hch 11:21. Cada cristiano es llamado a participar y a ejercer el sacerdocio universal de los creyentes.

2. Una iglesia que enfatizaba el liderazgo espiritual y su desarrollo. “La noticia de estos sucesos llegó a oídos de la iglesia de Jerusalén, y mandaron a Bernabé a Antioquía. Cuando él llegó y vio las evidencias de la gracia de Dios, se alegró y animó a todos a hacerse el firme propósito de permanecer fieles al Señor, pues era un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe. Un gran número de personas aceptó al Señor.” Hch 11:22-24

3. Una iglesia que busca la participación de otros. “Después partió Bernabé para Tarso en busca de Saulo, y, cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Durante todo un año se reunieron los dos con la iglesia y enseñaron a mucha gente. Fue en Antioquía donde a los discípulos se les llamó «cristianos» por primera vez”. Hch 11:25-26.

4. Una iglesia que da a los pobres, cubre necesidades físicas y espirituales. Reconcilia Diferencias. Los discípulos nuevos en Antioquia vivían, sin dicotomía, una pasión profunda por los perdidos y una compasión fuerte por los pobres.  Dieron de sus recursos – en forma proporcional, abundante y con gracia – para los que sufrían de hambre en Judea. Los creyentes judíos que fueron ayudados por los cristianos de Antioquia habían rechazado inicialmente compartir el evangelio con los gentiles de Antioquia. Esto no frenó a la Iglesia de Antioquia en su ayuda. El liderazgo en esta Iglesia superó barreras geográficas, étnicas, sociales y religiosas. Hch 11:27-30, Hch 15

5. Una iglesia que trabaja con un liderazgo compartido, forma un equipo pastoral y desarrolla el liderazgo de relevo. La iglesia de Antioquia nos muestra un ministerio compartido y no individual. Había cinco líderes destacados que trabajaban como un equipo. Formaban un liderazgo espiritual con diferentes trasfondos. Era un liderazgo internacional e intercultural. Venían de diferentes regiones: Bernabé de Chipre, Manaén venía de los círculos gubernamentales de Jerusalén, Saulo de Tarso, Lucio de Cirene de extracción árabe proveniente del Norte de África y Simeón apodado el Negro de la cuenca del Nilo en África oriental. Encarnaban un compañerismo que servía de modelo a la congregación. Eran siervos líderes. Celebraban juntos el culto al Señor. Su diversidad enriquecía el liderazgo de todos y a la iglesia misma. Los líderes en Antioquia eran una parte representativa de la sociedad. Fueron marcados por los dones de la profecía y de la enseñanza: Explicaban las verdades de la palabra de Dios en maneras que hablaban con poder en el mundo. Hch 13:1-3

6. Una iglesia que profundiza la relación y adoración. La misión invita a las personas a que experimenten su anhelo más profundo: la adoración del Dios vivo. Es en la adoración, en tiempos de oración y del ayuno, que reconocemos la presencia del Espíritu Santo y oímos la voz de Dios. La iglesia que vive en misión es una iglesia que se reconoce como enviada al mundo. Es una iglesia que busca el propósito de Dios, participando activamente en el culto al Señor. Es saber escuchar la voz del Espíritu Santo trabajando en equipo. Es clave la oración, el ayuno y la relación unos con otros. Somos llamados a vivir una fe trinitaria, una fe relacional; una vida de relación con Dios y con nuestro prójimo; se da prioridad al ser antes que al hacer. “Escuchar la palabra de Dios y escucharnos los unos a los otros van juntos; sólo podemos tener lo primero si estamos igualmente preparados para tener lo segundo”[1].  Si queremos que la gente venga al conocimiento de Jesucristo, la iglesia en nuestros días debe avanzar en la unidad, el amor y el servicio. Hch 13:1-3

7. Una iglesia que extiende los límites del reino y se compromete con la evangelización mundial.  La misión tiene que ver con enviar y ser enviado, es un ministerio apostólico.  Estaban dispuestos a separar, apartad, reconocer a los que son elegidos para la obra del ministerio. Implicaba reconocer por fe el trabajo que el Señor dispone sin entenderlo todo. Es saber dejar ir y dejar ir lo que el Señor dispone. Ellos escucharon al Señor y obedecieron. La iglesia en Antioquia envió a Bernabé y a Saulo bajo la dirección del Espíritu Santo; el Espíritu Santo los envió. La misión es trabajar en asociación; entre Dios y la iglesia; entre la iglesia y los testigos apostólicos; entre los miembros de los equipos apostólicos. En la iglesia de Antioquia había disposición para escuchar y separar para la obra del ministerio los siervos que el Espíritu Santo indicaba. Como siervos, entendemos que cuando nos involucramos en la misión, estamos compartiendo la misión del Dios misionero y no proyectos personales. Estamos al servicio de la Missio Dei. Y nuestra misión es compartir la suya. Escuchamos, descubrimos y obedecemos la voz del Señor enviando a sus siervos al trabajo al que los ha llamado. Es el modelo a seguir. Hch 13:1-3.

[1]Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión. Grand Rapids, Mich.: Libros Desafío, 2000, PP. 566-567

Esta iglesia fundada por un grupo de refugiados se constituiría en el hogar espiritual del apóstol Pablo al cual este retornaría una y otra vez a informar acerca de sus labores y del progreso del Evangelio en el mundo. “La expansión del Evangelio en el primer siglo comenzó en la periferia y avanzo hacia Roma, la capital del Imperio, sin mayores recursos económicos.” [2]

Preguntas para la reflexión y trabajo en grupos pequeños:

¿Cuál será el trabajo para el cual nos llama el Señor en los próximos años, y qué nuevos desafíos pone en nuestras manos? ¿Cuál es la dirección y cómo debemos planificar? ¿A quiénes debemos elegir para la obra del ministerio? ¿Cómo serán los próximos pastores y misioneros transculturales? ¿Qué rol cumplen los laicos?

¿Cuáles son los obstáculos para avanzar en la misión? ¿Cómo podemos superarlos?

¿Cómo solemos escuchar la voz del Espíritu Santo?, ¿Qué significa e implica vivir una fe relacional y trinitaria? ¿Cuáles son los énfasis más importantes en el trabajo de equipo (ser, conocer, hacer, resultados, etc.)?

¿Son las diferencias un motivo de alejamiento o remordimiento en la relación unos con otros o una oportunidad y esfuerzo para lograr lo que Dios quiere que seamos? ¿Por qué? ¿Qué implica la manifestación del fruto del Espíritu Santo?

¿Cómo discernimos o entendemos la guía y manifestación del Espíritu Santo?

(1) Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión. Grand Rapids, Mich.: Libros Desafío, 2000, PP. 566-567

(2)Padilla, Rene: Una iglesia capaz de volver a pensar la misión. P.72, 2017 Ediciones Kairos.

Carlos Scott y su esposa Alicia trabajan en Mision GloCal. Fue Presidente de COMIBAM International (2007-2009), Director de COMIBAM en el Cono Sur (2000-2006) y Presidente de la Red de Misiones Mundiales en Argentina (2003-2006).

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Martha Claros

Directora del Área de Comunicación - COMIBAM Internacional

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