Tributo a Mincaye

Mincaye

Por Steve Saint

Nació en una violenta cultura de la “Edad de Piedra” en la selva amazónica del este de Ecuador, en Sudamérica.

Mincaye, cuyo nombre significa “Avispa”, murió el 28 de abril de 2020 en su casa, en la pequeña aldea de Tzapino, por causas naturales relacionadas con la vejez. Tenía cerca de 91 años de edad. A Mincaye le sobreviven su esposa Ompodae (Nutria), trece hijos, muchos nietos y bisnietos y decenas de miles de personas que lo vieron como una prueba del poder redentor y transformador de Dios.

Cuando el “abuelo Mincaye”, como lo conocíamos cariñosamente, ayudó a otros cinco guerreros waoranis a matar a mi padre Nate Saint, Jim Elliot, Pete Fleming, Roger Youderian y Ed McCull, en la orilla de un río en 1956, no había razón para creer que nadie fuera de su pequeño clan y las cinco familias desconsoladas tomarían nota de ese incidente.

Sin embargo, millones de personas en América del Norte y Europa siguieron las noticias por radio de que cinco misioneros norteamericanos estaban desaparecidos en la selva ecuatoriana. Durante varias semanas no se supo nada de su destino. Cuando un grupo de búsqueda finalmente encontró sus cinco cuerpos acribillados a lanzas, la pregunta fue: “¿Por qué?”

El término “Tragedia” acompañó prácticamente todos los artículos de radio, periódicos y revistas a medida que se difundían las noticias de estas matanzas crueles y aparentemente sin sentido. Pero sesenta y cuatro largos años después, parece claro que Génesis 50:20 estaba a punto de hacerse realidad de nuevo. “Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien”.

No ha habido mayor embajador de ese mensaje que la vida del abuelo Mincaye. Él es también el personaje principal en el largometraje, “End of the Spear”. Cuando “End of the Spear” en forma de libro y película estuvo disponible, Mincaye viajó por los Estados Unidos y Canadá contando la historia de su vida. Este asombroso guerrero de la selva que sólo contaba hasta veinte en sus dedos de las manos y de los pies, impactó personalmente a cientos de miles de personas en audiencias tan grandes como cuarenta y cinco mil. La película en la que su vida juega el papel principal ha sido traducida a las lenguas maternas de aproximadamente un cuarto de la población mundial.

El tema más frecuente de Mincaye era “Vivíamos enojados, odiando y matando, ‘ononque’ (sin razón), hasta que nos trajeron las marcas de Dios. Ahora, los que seguimos el camino de Dios vivimos felices y en paz”.  Él a menudo preguntaba: “¿Cuánto tiempo tuviste las marcas de Dios antes de que nos las trajeran?” “Waa, iñinamai” (bueno, no lo sé). “Tal vez si hubiéramos sabido antes que ‘Waengongi’ (el Creador) no veía bien que la gente viviera enojada, odiando y matando sin razón, podríamos haber caminado antes por el camino de Dios”

Hay gente que cuestiona los motivos de los cinco misioneros que se pusieron en contacto con los waoranis en 1956. Hay quienes cuestionan los motivos de Mincaye al participar en 10 giras de charlas a los EE.UU. y Canadá, viajes a Europa, Panamá e incluso a la India. Sólo puedo responder que fui el compañero de viaje de Mincaye en todos esos viajes. Viajamos juntos, comimos juntos, compartimos la misma habitación y hablamos juntos. Conozco a Mincaye desde que era un niño pequeño cuando me tomó bajo su ala e hizo que sus hijos me enseñaran a cazar con caña. Era uno de mis amigos más queridos en el mundo. Sí, mató a mi padre, pero me quería a mí y a mi familia. Uno de mis nietos se llama Mincaye.

Te echaremos de menos, Maemae Mincaye, pero nos aferramos a la esperanza de volver a verte pronto. (Juan 3:16).

Steve Saint nació y creció en Ecuador. Es conocido por ser el hijo de Nate Saint uno de los cinco misioneros asesinados en 1956 por los indios Waorani a quienes intentaban alcanzar con el evangelio. Después de la muerte de su padre, Steve asistió a la escuela en Quito. A partir de los 10 años, pasaría los veranos viviendo con los Waorani en las selvas donde fue bautizado en el mismo río donde se encontró el cuerpo de su padre, por los mismos hombres que lo habían atravesado.

Fuente: ITEC | Centro de Tecnología y Educación de los Pueblos Indígenas.

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Martha Claros

Directora del Área de Comunicación de COMIBAM

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