Practicando el amor de Cristo en el Camino de Santiago de Compostela

Por Raquel Villela

Una casa rústica de piedra, a 75 kilómetros de la ciudad de Santiago de Compostela, alberga un inusitado y acogedor espacio para que las personas que recorren el Camino de Santiago puedan disfrutar de un descanso físico, emocional y espiritual. Es la Fuente del Peregrino, un albergue cristiano ubicado en Galicia, al norte de España, en el hermoso pueblo de Ligonde, que posee menos de un centenar de casas y donde los habitantes cuidan de sus vacas, ovejas, gallinas, producen queso y se dedican a otras actividades rurales.

“Jesús dijo que llevemos su mensaje a todas las naciones. Aquí gente de todas las naciones viene a nosotros”, cuenta el pastor misionero Natán de Souza, que administra la Fuente del Peregrino con su esposa Tére. En promedio, pasan 700 a 1.000 personas por día en el verano, y 70 a 100 en el invierno, provenientes de muchos países y con diferentes edades, culturas, niveles económicos y de pensamiento. El albergue está en el Camino Francés, la ruta más tradicional entre las varias que conducen a Santiago de Compostela; el marco inicial es en la ciudad de Saint Jean Pied de Port, en Francia, y sus 772 kilómetros suelen ser recorridos en poco más de 30 días.

Los huéspedes son acogidos en la Fuente del Peregrino en el período entre la Semana Santa y el final del mes de octubre. Las puertas se cierran en invierno, de noviembre a marzo, porque no existe una estructura adecuada de calefacción. No hay que pagar nada por el alojamiento y alimentación ofrecidos, lo que según el Pr. Natán “sorprende a los peregrinos, y mucho, pues están acostumbrados a pagar por todo durante el camino. En vez de decir que es gratis, hablamos que ya se ha pagado, que es un regalo. Cuando preguntan quién pagó, hablamos que fue el Dueño del Camino”. Sin embargo, la mayoría de los peregrinos les gusta ofrecer algún valor en agradecimiento por la acogida y estos recursos ayudan mucho en el mantenimiento de la casa.

Una noche

Los peregrinos comienzan a ser recibidos a primera hora de la tarde y dejan la casa en la mañana siguiente. Se quedan en la casa sólo unas horas, cuando son invitados a participar en momentos de reflexión y a ver la película Jesús. El Pr. Natán explica lo que se espera de esa acción evangelística de tan corta duración: “la obra no es nuestra; es del Espíritu Santo. Nosotros sólo tenemos que atender bien a las personas que son atraídas hacia nosotros, abrazarlas, ofrecer un té, un café, una palabra de ánimo y orar por ellas, si lo permiten. Muchas se encuentran en encrucijadas de la vida y es impresionante ver cómo están abiertas a hablar de sus convicciones, angustias y expectativas. Son sensibles a escuchar y ser escuchadas, lo que es poco común en el mundo agitado en que vivimos”.

No siempre se sabe lo que ocurre con las personas que pasan la noche en la Fuente del Peregrino. Algunas dejan registradas sus impresiones en el libro de visitas y es bastante común decir que “fue la mejor noche en el Camino”. Hay registro de curas físicas, de regreso a la convivencia de la iglesia y de peregrinos que vuelven para retribuir lo que recibieron, trabajando en la acogida a otros peregrinos.

Una semana

El funcionamiento de la Fuente del Peregrino ha sido garantizado por equipos de voluntarios de iglesias de Estados Unidos, Brasil y varios países de Europa, que se turnan a lo largo del año. Cada equipo está formado por un máximo de 13 personas y permanece una semana en la casa. Llega un domingo por la tarde y se va el domingo siguiente por la mañana.

Los voluntarios son llamados hospitalarios y cuidan de todo el servicio de la casa durante la semana. Limpian, cocinan, hacen compras, sellan las credenciales de los peregrinos, cenan con los huéspedes e interactúan mucho con ellos. “Los hospitalarios no están aquí sólo para conducir la rutina de la casa y para cuidar de los peregrinos. Dios trabaja en la vida de ellos también, de una manera muy intensa y especial”, dice el Pr. Natán.

Dos décadas

El idealizador de la Fuente del Peregrino fue el norteamericano John O’Neal, que buscaba una manera diferente de pasar más tiempo con estudiantes. Fue cuando un amigo le envió un artículo sobre el Camino de Santiago. Parecía interesante y John compró guías sobre el trayecto y comenzó a estudiarlo. En el verano de 1998 decidió recorrer un trecho con 50 estudiantes y se apasionó por el Camino, siendo especialmente tocado por la región de Galicia. “Había belleza, pero también espiritualidad. Muchas cosas se juntaron”, recuerda él, que empezó a soñar con un lugar allí para que el peregrino descansara y para que el evangelio se presentara de forma práctica. Elaboró ​​un proyecto, que enfrentó resistencia, pues el Camino no era muy conocido, mucho menos en el medio evangélico. Algunos amigos y una fundación norteamericana, sin embargo, creyeron en su sueño y le ayudaron a comprar una típica casa rural, con más de 400 años de existencia, que fue reformada y abrió las puertas en mayo de 1999.

Veinte años después, John O’Neal evalúa que la casa ha servido para “amar a las personas, servir a las personas y plantar semillas. Esta es una lección que he aprendido durante mi tiempo en España, el valor de cosechar y de sembrar. Yo pensaba que el evangelismo era simplemente llevar a la gente al Señor, pero es un proceso mucho más largo. Aprendí que el Señor valora muchísimo el acto de sembrar. Entonces aquí hemos lanzado semillas, semillas de amor, semillas de servicio, palabras, conexiones, y espero que esas semillas crezcan. El proyecto nos fue mostrado por el Señor. Es Él quien está aquí, es Él quien toca las vidas, y Él es el único que puede bendecir a la gente”.

Para la eternidad

En esos casi 20 años de funcionamiento, más de cinco mil voluntarios trabajaron en la Fuente y más de 18 mil peregrinos pasaron una noche en la Fuente, quedándose cerca de alguien que verdaderamente conoce a Jesús. Al Pr. Natán no le gusta hablar de los que aceptaron a Jesús en el albergue, él dice: “nuestra tarea es más de sembrar para el reino de Dios. Pero sabemos que unas 20 personas al año tomaron la decisión aquí mismo con nosotros, hicieron la oración de fe, se están congregando, creciendo, continúan en contacto. Hay otras, con las que volvemos a tener contacto y nos dicen que fue en la Fuente que conocieron a Jesús, y otras que recomiendan el local a causa de esa experiencia que tuvieron”.

“El peregrino vuelve a su casa transformado; algo cambió. Esta conversación necesita continuar y el cristiano es la persona más habilitada para eso, pues también se ha transformado y puede entender bien lo que pasa con el peregrino”, considera el Pr. Natán. Pensando en ofrecer al peregrino más oportunidades de conectar con otras personas que adopten en su vida cotidiana el estilo de vida que conocieron en el albergue, se creó un mapa virtual. Está disponible en la página de la Fuente en Internet y reúne a los cristianos dispuestos a conversar con personas que ya hicieron el Camino de Santiago y fueron sensibilizadas para saber más de Jesús. “Necesitamos más personas, de todas partes del mundo, para ayudarnos en esta tarea”, pide el Pr. Natán, con la esperanza de hacer de cada peregrino un verdadero seguidor de Jesucristo.

La Fuente del Peregrino es un ministerio de la CRU, representado en España por la Misión Ágape. Quien tenga interés en recibir más información o involucrarse con este trabajo puede consultar en https://lafuentedelperegrino.com o entrar en contacto por correo electrónico: lafuentedelperegrino@agape.org

 

The following two tabs change content below.

Martha Claros

Directora del Área de Comunicación - COMIBAM Internacional

Comments are closed.