Lo que la iglesia occidental debería saber sobre la misión en África

Por Chopo Mwanza

Hace unos meses, estaba hablando con un pastor estadounidense que poco a poco se está convirtiendo en un querido amigo. Su iglesia ha enviado y apoya misioneros en Europa, Sudamérica y África. Al enterarse de que soy de África, él quería escuchar mis pensamientos sobre el trabajo misionero allá, y lo que su iglesia debería saber sobre el estado de la iglesia en el continente.

La conversación me llevó a poner mis pensamientos por escrito. Dos advertencias son sabias a esta altura. Primero, dibujaré en gran parte mis pensamientos de Zambia, de donde soy; segundo, estoy hablando en términos generales, con pleno conocimiento de que hay excepciones en cada punto que sigue.

1. Hay iglesias que predican el Evangelio en África

Hubo un momento en el que África era completamente no alcanzada. Afortunadamente, a través del trabajo pionero de una legión de misioneros, el evangelio ha llegado y se ha extendido allí. Como resultado, hoy existen iglesias que predican el Evangelio en toda África. Sí, las sectas proliferan, el evangelio de la prosperidad florece, las iglesias liberales crecen y las creencias animistas son cada vez más rampantes.

Pero esa no es toda la historia. Dios tiene a su pueblo aquí en África, que no ha inclinado sus rodillas ante Baal, aquellos que creen y predican fielmente el verdadero evangelio. El siglo 19, del paganismo y la oscuridad espiritual total, ya quedó atrás. El Señor ha levantado voces africanas que anuncian su Palabra a los perdidos. Él ha construido iglesias sólidas y saludables en medio de la mentira.

2. Hay iglesias que plantan iglesias en África

Además, hay iglesias que están alegremente plantando iglesias de manera fiel, sacrificial, en lugares donde el Evangelio aún no ha llegado. Estas iglesias son apasionadas de obra misionera; ellas envían misioneros. Y aunque estas estadísticas pueden no aparecer en muchos espacios informativos internacionales, créanme, los misioneros occidentales no son los únicos que plantan iglesias en toda África.

En algunos casos, estos esfuerzos se realizan en asociación entre misioneros africanos y occidentales. Vale la pena señalar que la mayoría de las denominaciones evangélicas han estado aquí por más de 100 años, y han estado proclamando fielmente el evangelio. Contrariamente a la creencia popular, el Señor está construyendo su iglesia en África. Sí, todavía hay mucho trabajo por hacer para llegar a los aproximadamente 350 millones de personas no alcanzadas en el continente, pero es importante tener en cuenta que hay iglesias en África que obedecen a la Gran Comisión, plantando iglesias.

3. La cosmovisión occidental no es igual a la cosmovisión bíblica

En mis interacciones con los misioneros occidentales, parece que muy pocos de ellos se adaptan bien a su nueva cultura. Debido a esto, la mayoría de ellos luchan con las relaciones interculturales y el ministerio. No es raro encontrar misioneros occidentales en África que viven en una burbuja occidental. No han podido aprender la cultura y desarrollar relaciones significativas con los lugareños a los que ministran y con los que trabajan.

Por el contrario, sus hermanos africanos rara vez serán francos con sus homólogos occidentales. Esto conduce invariablemente a todo tipo de problemas relacionales y ministeriales. Un resultado desafortunado es que los misioneros occidentales no entienden la cultura y desarrollan la tendencia a etiquetar todo lo africano como “malo”. Al mismo tiempo, consciente o inconscientemente, estos hermanos y hermanas califican todo lo occidental como “bíblico”.

El resultado de este malentendido es obvio. Es lo que hace que muchos ministerios, en las profundidades de África, se vean y actúen como si estuvieran en el occidente. Lamentablemente, esto perpetúa y alienta la falsa noción de que el cristianismo es la “religión de un hombre blanco”. Sin embargo, los misioneros occidentales que son lo suficientemente humildes como para construir relaciones transparentes, diversas y saludables muestran el poder del evangelio ante el mundo observador.

4. Las peleas occidentales no son necesariamente peleas africanas

En 2007, conocí a un hermano africano que me preguntó qué pensaba del debate sobre la versión King James. Respondí preguntándole si trabajaba con misioneros estadounidenses. ¡Yo tenía razón!

Parece que muchos de nuestros amigos estadounidenses aman una buena pelea y están más que ansiosos por convertir una montaña en un hormiguero. Todo lo que tienes que hacer es visitar la blogósfera para descubrir de qué se trata la última pelea.

Bien, este espíritu no siempre está mal. Algunas peleas deben ser peleadas con vigor, sin importar dónde vivas. Sin embargo, muchas peleas son simplemente contextuales, y deberían permanecer así. Solo generan división y luchas, y terminan por crear un problema en un lugar donde no lo es. ¡Solo porque el “estruendo en la jungla” [1] fue un éxito no significa que cada pelea deba llevarse a África!

5. Las alianzas mutuas son saludables

Hay muchas cosas que la iglesia en África puede aprender de nuestros hermanos del occidente, y viceversa. La labor misionera es el trabajo global de Dios. Es una agenda que ha confiado a la iglesia universal. Por lo tanto, existe un gran potencial para asociaciones saludables entre comunidades locales e internacionales, especialmente en la plantación de iglesias. Podemos aprender mucho de la iglesia de Filipos sobre los esfuerzos para apoyar la proclamación del evangelio (Fil. 1: 5). Me temo que muchos de nosotros estamos muy felices por construir pequeños reinos para nosotros mismos, de modo que nos entristezcamos y envidiemos cuando otros vean las bendiciones de Dios. ¿Qué mejor manera de mostrar la gloria de Dios que las alianzas mutuas entre iglesias de diversos orígenes, todo para la proclamación del Evangelio?

Conclusión

La unidad en la diversidad es hermosa y glorifica a Dios. Sin embargo, es un trabajo duro. Del mismo modo, el ministerio intercultural es tanto una oportunidad como un desafío. Pero cuando funciona, el poder, la sabiduría y la gloria de Dios se muestran ante el mundo que observa.

Con demasiada frecuencia, lo arruinamos porque nos convertimos a nosotros mismos y a nuestros deseos en el centro de todo. Pero recuerde: el trabajo misionero es idea de Dios; es Su trabajo. Entonces, aprovechemos las oportunidades que brinda nuestra diversidad y juntemos nuestros esfuerzos, con alegría, gracia y honestidad, en medio a los desafíos del ministerio intercultural.

[1] La pelea de boxeo de 1974 entre Foreman y Ali, celebrada en la República Democrática del Congo (anteriormente conocida como Zaire).

Chopo Mwanza es el pastor de Faith Baptist Church Riverside en Kitwe, Zambia.

Fuente: 9marks

 

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Martha Claros

Directora del Área de Comunicación - COMIBAM Internacional

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