Escuela para madres e hijos

Logos Hope: Cartagena, Colombia

Las madres adolescentes de Cartagena han recibido visitas de los tripulantes del Logos Hope en el centro de apoyo que está marcando la diferencia en las vidas jóvenes de los padres y sus hijos.

Un equipo de voluntarios del barco fue invitado por el centro Juanfe, que lleva ese nombre en honor a un chico, Juan Felipe Escobar, que cayó de un edificio y perdió su vida. Sus padres querían hacer algo para ayudar a mejorar la tasa de mortalidad de los niños en las zonas más pobres de Cartagena y apoyar a un gran número de padres adolescentes.

El grupo de mujeres del barco visitaron el edificio multipropósito del centro y les informaron sobre cuál es el objetivo de Juanfe: apoyar a los padres jóvenes de manera integral cuidando todas las áreas para su bienestar y progreso.

El centro ofrece un curso para jóvenes embarazadas y madres primerizas. También les pagan los gastos de transporte, cuidado diario y comidas gratuitas. Las jóvenes pueden elegir capacitarse en cursos de cocina, hospitalidad y cosmetología. Hay una gran demanda para ingresar: se anotaron más de 500 chicas pero sólo hubo lugar para 160 en el último curso.

También se dan sesiones de consejeria para parejas jóvenes que tienen problemas en su relación, y también se supervisa el contacto con los hijos de los padres que están separados de la madre.

Las voluntarias del barco fueron bienvenidas en las clases. Allí, Mei-Ling Lee (de Nueva Zelanda) les dijo a las jovencitas que aunque su familia las hubiera rechazado, el amor de su Padre celestial nunca cambiaría y que siempre estaría con ellas.

Los tripulantes hablaron con una mamá embarazada de 8 meses que no estaba en contacto con el padre de su bebé. La chica confesó que está emocionada de tener a su hija pero que también tiene miedo. Ella estaba haciendo un perchero rosa para la puerta de la habitación del bebé con el nombre que había elegido: Sara Sofía.

“Le di mi versículo bíblico preferido porque yo también pasé por situaciones difíciles en mi vida,” dijo Raquel Araiza (de México). “Ellas dijeron que se sintieron animadas con la visita que hicimos, porque escuchamos sus historias y pasamos tiempo con ellas. Sin duda, marcó la diferencia.”

Para Arielle Penner (de Canadá) su momento culminante fue ser recibida en la guardería, donde cuidan alrededor de 30 bebés. El equipo pasó algunos momentos observando a los niños mientras dormían, jugaban, y eran alimentados. A Arielle le encantó la apertura que el centro tuvo con el equipo del barco. “Fue un privilegio enorme poder entrar en las clases y compartir el Evangelio” manifestó. “En mi país eso no se permitiría.”

La visita al centro Juanfe despertó interés en los voluntarios para seguir relacionándose más con las madres adolescentes y hacer planes para hacer otra visita mientras el barco estaba en el puerto.

 

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Martha Claros

Directora del Área de Comunicación - COMIBAM Internacional

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