El Muro de Protección Contra el Rechazo de los Chicos Transculturales

Por Guillermo Eddy

Para muchos Chicos Transculturales (también conocidos como Chicos/Chicas de Tercera Cultura) africanos, latinoamericanos y asiáticos que viven en Europa una de las palabras que describe su experiencia como niño, adolescente o joven es: RECHAZO. Hay ejemplos de CTC que al mudarse a otro país han sufrido las burlas y risas de sus compañeros de colegio o instituto por no entender el idioma o las costumbres. Hay CTC que han sufrido violencia por ser de otra raza, por ser de otro país, o incluso por tener un nombre diferente a los demás (en algunos casos han sido los mismos profesores quienes se burlaron). En nuestras investigaciones con más de 650 CTC que han venido a nuestros campamentos, el 73% dicen haber sufrido el rechazo por ser de otro color, raza, nacionalidad o religión.

Pero el rechazo no lo sufre el CTC solamente en el país de acogida. La propia familia inmediata, en su afán por impedir que el joven CTC adopte valores no deseables de la cultura anfitriona, se burla y se mofa de ellos cuando éstos solo intentan pasar como uno más en la cultura en la que viven. Al volver de visita a su país de nacimiento o el país de origen de sus padres también pueden experimentar rechazo por comentarios y reproches de su familia extendida. Hasta se han dado casos de CTC que han sufrido burlas de sus propios parientes porque dicen que son «diferentes» o que «ya no son de los nuestros».

Esta marginación y rechazo hace que el CTC desarrolle emociones negativas muy fuertes hacia las personas de su entorno. En España, algunos CTC de Marruecos y Latinoamérica, al sentirse rechazados por los españoles, han desarrollado una sospecha permanente hacia cualquier español y procuran vivir en un entorno conocido y familiar, llegando a pensarse ciudadanos de segunda categoría, forasteros permanentes, personas que nunca podrán llegar a ser aceptados por la gran mayoría.

Amed es un joven CTC de unos veinte años que vive en una ciudad española. Nació en Marruecos y se vino con sus padres a España con sólo dos años. Estas fueron sus palabras en una ocasión: «Yo visto como un español, hablo como un español, me peino como un español y mis facciones físicas son de un español y no de un marroquí. Pero cuando hago una entrevista de trabajo y me preguntan mi nombre ya sé que me van a decir que no». Me consta que no todos en España se comportan así, pero Amed ha sufrido este rechazo en tantas ocasiones que se imagina que todos le van a tratar por igual. Amed ha creado su autodefensa, un muro invisible pero no menos real que le protege del posible daño producido por la interacción con los españoles. Este muro también le aísla de la necesaria interacción social.

Si el CTC es rechazado por su condición social o la condición social de sus padres misioneros, sus rasgos físicos, su nombre o acento, o por su fe, corre el riesgo de crear un muro de protección que a la larga le aislará del contacto social y puede crearle patrones negativos en su forma de relacionarse con los demás en su vida adulta.

¿Cómo podemos ayudarle?  Como padres o personas que damos cuidado integral debemos estar atentos ante posibles signos o indicios de rechazo, burlas y/o malos tratos hacia el CTC. Algunos de estos signos pueden ser cambios bruscos en su carácter, aislamiento, expresiones de ira, marcas físicas que atribuyen a caídas o accidentes, insomnio, depresión, robos de sus pertenencias (libros y mochila del instituto). Es decir, cualquier comportamiento anormal que pueda alertarnos de un posible abuso o rechazo.

La comunicación en el seno familiar es vital para identificar con inmediatez si el CTC está siendo rechazado. Una costumbre tan sencilla como el dialogo en la sobre mesa puede ser la clave en este proceso de identificación. Una familia conocida, después de la cena tiene el hábito de leer una historia Bíblica o una biografía misionera. Luego se le pregunta a cada hijo sobre su día con la intención de conocer algo positivo y algo negativo (si lo hubiera). Los padres participan en este dialogo dando así a los hijos el permiso de compartir si hay algo negativo que les haya ocurrido. En este dialogo, cuando sale una experiencia de rechazo, se busca ver hasta qué punto el rechazo ha producido dolor y se le permite la expresión de este dolor (puede ser con lágrimas o con enfado). Pero en ningún caso se pasa por alto la experiencia, ni se pide que se ejerza el perdón sin antes reconocer el dolor producido. Para terminar la familia ora los unos por los otros.

En el caso de que el rechazo lo esté experimentando el CTC en la familia inmediata o extendida, hay que comunicarles a estos familiares que el CTC no será igual que ellos puesto que su experiencia transcultural hace que sea diferente. En vez de tratar de erradicar esta diferencia con las críticas, mejor sería resaltarla como la ventaja que es.

El CTC tiene la ventaja de ser de dos lugares en vez de uno. A mí me gusta hacer el símil con las heladerías. Si hay una heladería que sólo ofrece un sabor y al lado tienes otra con varios sabores, ¿cuál dirías tu que es la mejor heladería? De acuerdo al número de sabores sería la segunda. El CTC tiene “varios sabores” en su expresión cultural. Ayudémosle a expresar esta variedad en lo positivo y no caigamos en el intento de amoldarle a nuestros patrones de identidad usando la crítica y por consiguiente el rechazo.

Es muy posible que el CTC se tenga que enfrentar al rechazo de forma regular en el transcurso de su vida. Si nosotros sus padres, o los que tenemos en el corazón su cuidado, estamos atentos a los signos del muro de protección, les escucharemos cuando nos cuenten su experiencia, les daremos permiso para expresar su dolor y les acompañaremos en oración, buscando solucionar el rechazo y perdonar a quien le rechace. Haciendo esto le facilitamos una herramienta que le servirá para continuar en el proceso de socialización, a pesar de las posibles dificultades que el ser CTC le acarreé.

Guillermo Eddy nació en Cuba y se crió en la República de Panamá, donde vivieron sus padres misioneros evangélicos norte americanos. 

Desde 1980 trabaja en la plantación de iglesias en España con la misión Pacto de Gracia.  En el año 2002 empezó la ONG Mosaico de Esperanza cuyo fin es la de incidir en la problemática del joven y su familia, en el ámbito de Madrid, desde los valores cristianos.  A través de la ONG empezó el Kampa CTC en el año 2004. El Kampa es un campamento de 5 días organizado para los hijos de obreros y misioneros latinos, y desde el año de su comienzo han pasado más de 650 CTC por esta actividad.

En el año 2013 publicó “Hijos de Una Tierra Sin Nombre”, el único libro en español sobre la realidad del CTC Latinoamericano.

Para cualquier consulta se puede contactar a Guillermo a través de su correo electrónico: guille@pobox.com.

 

The following two tabs change content below.

Martha Claros

Directora del Área de Comunicación - COMIBAM Internacional

Latest posts by Martha Claros (see all)

Comments are closed.