Dos Generaciones Trabajando en la Traducción Bíblica

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Por Edilson y Maslova Renzetti

Es gratificante tener la oportunidad de conocer nuevos trabajos de traducción que se están haciendo alrededor del mundo. Hoy los proyectos dedicados a llevar la Palabra de Dios a aquellos que no la tienen son de una variedad muy grande y sólo quien tiene el privilegio de trabajar en esa área puede testificar cuánto Dios ha hecho y las muchas formas posibles de presentación: traducción escrita, traducción oral, OneStory, Storying, Story Tellers y tantos otros métodos, utilizados con el objetivo de hacer el Evangelio conocido entre las naciones.

Tuve el privilegio de participar en un entrenamiento y el inicio de los trabajos de la Traducción Oral de la Biblia entre el grupo Iwak, en Filipinas, en el último mes de febrero. Un grupo fue seleccionado entre el pueblo Iwak para esa tarea importante de llevar la Palabra de Dios en la forma oral a su pueblo. Eran jóvenes, dispuestos y determinados a llevar el trabajo adelante, incluso con toda dificultad de aprender a usar los equipos. En algunos casos, era la primera vez que los estaban manejando. Como son jóvenes, entre sus 23 y 30 años, pudieron superar esas y otras barreras con mucha facilidad y, en poco tiempo, y adquirir las destrezas.

Lo que más me impresionó, sin embargo, durante el tiempo en que participé de ese trabajo fue ver otra traducción, que estaba siendo hecha para la lengua Isinai, también de Filipinas. Es muy bueno ver jóvenes abiertos a nuevas tecnologías, listos para aprender, hábiles con la mano para escribir o para usar los micrófonos inalámbricos, internet y otras modernidades que atraen a esta nueva generación. No obstante, el mayor impacto fue ver otro grupo de traductores, ya no tan jóvenes, que están trabajando con la lengua Isinai, un grupo de hombres y mujeres mucho más maduros, donde el más joven de ellos tiene 50 años de edad y otro de edad más avanzada, con sus ya 80 años, yendo a 81 aún ese año.

Dos generaciones que se encontraron y estaban trabajando con el mismo objetivo: llevar la Palabra de Dios a sus respectivos pueblos. Los jóvenes para los Iwak y los veteranos para los Isinai. Cuando se encontraron, ya al final de los trabajos, parecía que no había esa gran diferencia de edad. El mismo entusiasmo, alegría, determinación, destreza de las manos jóvenes y de las arrugadas por la edad, usando los mismos equipos con habilidad, sin dejarse afectar por la competencia de los años, que podría dejarlas más lentas. No hacía la menor diferencia, no tenía la menor importancia. Se sentían con la misma responsabilidad de trabajar con excelencia y de dar lo mejor de sí para completar la tarea que les fue dada, traducir oralmente la Biblia a sus pueblos.

Dos generaciones que ciertamente no están separadas, a pesar de la edad, y sí están unidas para juntas alabar a Dios con sus vidas y trabajo, para que al final puedan oír del Señor: “Siervo bueno y fiel, fuiste fiel en lo poco; en el mucho te pondré “. Dos generaciones distantes por el tiempo y la edad, llamadas en el presente para un único propósito.

Edilson y Maslova Renzetti, son misioneros trabajando en Asia.

 

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Martha Claros

Directora del Área de Comunicación - COMIBAM Internacional

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