Diáspora Desde la Perspectiva Cristiana

Por Raquel Villela

“Estamos viviendo un momento emocionante en el camino de la diáspora. Dios está trabajando, reuniendo a personas alrededor de la tierra. Muchos, están llegando ahora a Cristo. Dios quiere diversidad de culturas, de lenguas”. La evaluación es de Sam George*, reconocido en la comunidad misionera internacional como uno de los mayores especialistas de la actualidad en el tema de la diáspora. Él es responsable de la Red de Diáspora del Movimiento de Lausana y ha contribuido al entendimiento de la relación entre cristianismo, diáspora y misiología y también al compromiso de personas y organizaciones en torno al tema.

El expresivo movimiento poblacional alrededor del mundo no se limita a la diáspora, que es la dispersión rápida de un grupo de personas desde un determinado territorio, en general de forma involuntaria. La migración voluntaria también se ha intensificado en los últimos años, a causa de estudios o trabajo, observa Sam George: “Cerca de 300 millones de personas se mueven por el mundo por razones económicas porque, más que nunca, están en busca de mejores oportunidades laborales. Y los estudiantes internacionales son alrededor de 25 millones”.

 Una mega tendencia mundial

 Sam George entiende que “nuevas formas de civilización están sacudiendo el mundo y redefiniendo el siglo XXI. La velocidad del transporte está aumentando y estamos llegando a una era de hipermovilidad. Hay migración de personas, de aves, de tecnología… La mega tendencia del mundo hoy es la migración. Migración es una experiencia teológica que amplifica o modifica la diversidad. Dios está sacudiendo el mundo y todos los días tenemos conocimiento de hechos de impacto de esa realidad.” Subraya que “el cristianismo ha crecido en Europa después de la Reforma a causa de la migración y se transformó en un movimiento internacional”.

“Necesitamos ver lo que pasa y pensar en lo que podemos hacer”, propone, recordando que a partir de 1986 hubo un énfasis misionero en los pueblos que vivían en la llamada ventana 10/40. Hoy ve una gran oportunidad para el trabajo misionero en lo que califica como la mayor crisis humanitaria de nuestros tiempos. “Eso es lo que va a definir la estrategia en los próximos años. No significa que los no alcanzados no son importantes. Lo que se quiere decir es que el espectro es mayor. Tenemos que ir más allá de la manera actual de pensar y de actuar para entender lo que Dios está haciendo. ¿Estamos yendo a lugares donde realmente Dios quiere que nosotros vayamos?” De forma específica, observa que “un nuevo día está amaneciendo en América Latina. El mundo está viniendo a América Latina. América Latina está yendo al mundo”.

 El hombre de Damasco

 Muchas personas que están saliendo involuntariamente de sus países de origen, han tenido experiencias con Dios que demandan una acción complementaria de cristianos. Sam George ilustra la necesidad de atención a esas personas con un episodio en Grecia, cuando estaba con un grupo de médicos para ministrar a refugiados en ese país. Al llegar a la Acrópolis, donde Pablo había predicado, decidió contar a los profesionales de salud justamente sobre lo que Pablo había hecho en aquel lugar, dando una contextualización viva del mensaje registrado en el libro de Hechos. El objetivo no era predicar, sino dilucidar el registro bíblico. Estaba hablando con el grupo, cuando apareció un grandulón y le pidió que explicara más. Al final, el hombre habló: “Yo soy de Damasco” y, empezó a llorar. Dijo que había dos meses había soñado con Jesús. “Tenemos que prestar atención a lo que Dios está haciendo. Dios es quien mueve, dispersa a la gente. No elegimos los campos de misión donde estamos trabajando. Dios es quien mueve y nos muestra. Dios se encuentra con las personas que están en movimiento. Este movimiento tiene un propósito que es el encuentro con Él mismo.”

“Quiero ayudar a pensar sobre lo que Dios ha hecho en el mundo y dejar temas para la reflexión”, dice Sam George, que es autor de varios libros y artículos y ministra cursos modulares sobre cristianismo mundial y misiología de la diáspora en facultades bíblicas, seminarios y universidades en Asia, África, Europa y América del Norte. Él vive con su familia en los suburbios de Chicago, en Estados Unidos, pero sus actividades lo han mantenido en movimiento constante por el mundo: “Defino mi vida como estar desenraizado todo el tiempo”.

* Sam George presentó este panorama en el evento Dispersos, realizado por COMIBAM Internacional, del 28 al 30 de noviembre de 2018.

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Martha Claros

Directora del Área de Comunicación - COMIBAM Internacional

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