Cultivar una cultura misionera en una iglesia pequeña

Por Thomas K. Ascol Pastor, ¿ha pensado alguna vez: "Mi iglesia es tan pequeña que no podemos hacer mucho por la obra misionera, especialmente por el trabajo en el extranjero"? Si su respuesta es positiva, tengo noticias para usted. Las iglesias pequeñas no están exentas de la obra misional, ni deberían desearlo. Mi iglesia, Grace Baptist, no tiene todos los recursos que generalmente se asocian con iglesias que invierten muchos recursos en el trabajo misionero. Pero, por la gracia de Dios, así es como nos comprometemos cada vez más a promover la causa de Cristo en todo el mundo: 1) Predicación expositiva Es lógico que las Escrituras estén llenas de instrucciones para los creyentes, así como para las iglesias, sobre el plan de Dios y nuestra responsabilidad de difundir las buenas nuevas de salvación en Cristo hasta los confines de la tierra. A medida que nuestra iglesia vio esta responsabilidad, una y otra vez, a través del estudio expositivo de las Escrituras, comenzamos desde el concepto teórico a un compromiso práctico. 2) Oración intencional Entonces, nuestra iglesia comenzó a orar con fervor “al Señor de la mies”, que enviara “obreros a su mies” (Lc. 10:2). Comenzamos a orar de esta manera en las oraciones dadas por los pastores durante nuestras reuniones de adoración, en nuestras reuniones regulares de oración y en reuniones de grupos pequeños. Dios respondió a esas oraciones, llamando a algunos de nuestros miembros más fieles y talentosos a que se dediquen a algunos de los pueblos menos alcanzados del mundo. 3) Estudios orientados a la misión Dos libros fueron muy útiles en la peregrinación de nuestra iglesia hacia la participación práctica en la labor misionera. El primero fue el libro Operation World, de Patrick Johnstone , una guía para la intercesión por las naciones. Durante más de una década, hemos incorporado información estadística y espiritual de las naciones en nuestros avisos semanales y reuniones de pastores. Esto hizo que los miembros de nuestra iglesia se dieran cuenta de personas y lugares que de otro modo hubiéramos ignorado. Además, una de las mejores cosas que hicimos fue utilizar el libro de John Piper, Let the Nations be Glad (Que las naciones se alegren) en estudios para adultos en nuestra escuela dominical. La visión de la gloria de Dios magnificada por el gozo de los pueblos no alcanzados ha cautivado a muchos de nuestros miembros. Sigue siendo el libro favorito de la iglesia. 4) Relaciones personales Finalmente, nuestros esfuerzos misioneros comenzaron prácticamente a través de encuentros y relaciones personales. Un misionero bautista del sur, que acababa de regresar de un período de cuatro años en Afganistán, visitó nuestra iglesia y nos trajo noticias de primera mano, que tuvieron un impacto duradero en nuestra iglesia: prisioneros que murieron de hambre porque sus compañeros no tenían los recursos para alimentarlos; creyentes que se convirtieron del Islam y fueron asesinados o simplemente desaparecieron; etcétera. Esta relación personal nos llevó a adoptar un grupo de personas de un pueblo no alcanzado en Asia Central, al que ese misionero quería alcanzar. Comenzamos a aprender sobre ellos, a orar por ellos y a utilizar recursos para ayudarlos a alcanzarlos con el evangelio. Finalmente, Dios nos llevó a enviar a uno de nuestros diáconos y su familia para que se unieran al trabajo de tiempo completo a aquellos que ya estaban trabajando en ese país. Dado que algunos de nuestros miembros vivían entre nuestro grupo de personas no alcanzadas, nuestro interés por la obra del Evangelio en esa parte del mundo aumentó considerablemente. Nuestras oraciones se han vuelto más personales y fervientes. Nuestras ofrendas se volvieron más significativas y sacrificadas y nuestro regocijo fue aún más profundo y agradable cuando, por la gracia de Dios, se estableció una iglesia con los nuevos conversos de ese grupo de personas. A lo largo de los años, hemos enviado cuatro misioneros (tres familias y un solo adulto) a vivir en lugares desagradables para dar a conocer a Cristo. Hemos adoptado a otro grupo de musulmanes no alcanzados en Asia Central y nos ha encantado el nacimiento de una nueva iglesia. Una cultura misionera A través de la predicación expositiva, la oración y los estudios especiales, Dios ha cultivado una “cultura misionera” en nuestra iglesia. Además de lo que ya mencioné, tenemos varias actividades específicas para promover esta cultura: • Programamos visitas a misioneros de confianza con regularidad, para que puedan contarnos sobre su trabajo. Intentamos animarlos y darles ofrendas, y buenos libros. • Buscamos encontrarnos con los misioneros, anunciar sus necesidades y orar sistemáticamente por ellos. • Brindamos espacio en nuestras instalaciones, para mapas y murales de actividades misioneras. • Recordamos las fechas especiales y los cumpleaños de los misioneros y les enviamos mensajes reflexivos y ofrendas. • Reclutamos miembros de la iglesia para mantener correspondencia con los misioneros. • Alentamos a los miembros de la iglesia a leer buenos libros misioneros, incluyendo biografías. • Capacitamos y enviamos a miembros de la iglesia en viajes cortos, para ayudar a los trabajadores en el extranjero con proyectos especiales o simplemente para servirlos y alentarlos. Dios ha utilizado viajes cortos para confirmar su llamado en la vida de cada uno de los misioneros que hemos enviado. • Trabajamos para aumentar la cantidad de dinero que la iglesia destina a las misiones. Ninguna de estas cosas parece ser muy importante en sí misma. Pero colectivamente, pueden alentar a la iglesia a desarrollar una perspectiva global sobre el avance del evangelio. Y no solo eso, son el tipo de cosas que toda iglesia puede hacer, sin importar su tamaño o recursos. Una iglesia con este tipo de atmósfera puede cultivar la próxima generación de misioneros internacionales. Thomas K. (Tom) Ascol es el pastor principal de Grace Baptist Church en Cape Coral, Florida, donde ha servido durante 33 años. Se desempeña como Director Ejecutivo de Founders Ministries, una organización comprometida con proclamar el Evangelio y la reforma de las iglesias locales. Edita el Founders Journal, una publicación teológica trimestral de Founders Ministries. Ha escrito numerosos artículos y contribuido en varios libros. Fuente: 9Marks

Por Thomas K. Ascol

Pastor, ¿ha pensado alguna vez: “Mi iglesia es tan pequeña que no podemos hacer mucho por la obra misionera, especialmente por el trabajo en el extranjero”?

Si su respuesta es positiva, tengo noticias para usted. Las iglesias pequeñas no están exentas de la obra misional, ni deberían desearlo.

Mi iglesia, Grace Baptist, no tiene todos los recursos que generalmente se asocian con iglesias que invierten muchos recursos en el trabajo misionero. Pero, por la gracia de Dios, así es como nos comprometemos cada vez más a promover la causa de Cristo en todo el mundo:

1) Predicación expositiva

Es lógico que las Escrituras estén llenas de instrucciones para los creyentes, así como para las iglesias, sobre el plan de Dios y nuestra responsabilidad de difundir las buenas nuevas de salvación en Cristo hasta los confines de la tierra. A medida que nuestra iglesia vio esta responsabilidad, una y otra vez, a través del estudio expositivo de las Escrituras, comenzamos desde el concepto teórico a un compromiso práctico.

2) Oración intencional

Entonces, nuestra iglesia comenzó a orar con fervor “al Señor de la mies”, que enviara “obreros a su mies” (Lc. 10:2). Comenzamos a orar de esta manera en las oraciones dadas por los pastores durante nuestras reuniones de adoración, en nuestras reuniones regulares de oración y en reuniones de grupos pequeños. Dios respondió a esas oraciones, llamando a algunos de nuestros miembros más fieles y talentosos a que se dediquen a algunos de los pueblos menos alcanzados del mundo.

3) Estudios orientados a la misión

Dos libros fueron muy útiles en la peregrinación de nuestra iglesia hacia la participación práctica en la labor misionera. El primero fue el libro Operation World, de Patrick Johnstone , una guía para la intercesión por las naciones. Durante más de una década, hemos incorporado información estadística y espiritual de las naciones en nuestros avisos semanales y reuniones de pastores. Esto hizo que los miembros de nuestra iglesia se dieran cuenta de personas y lugares que de otro modo hubiéramos ignorado.

Además, una de las mejores cosas que hicimos fue utilizar el libro de John Piper, Let the Nations be Glad  (Que las naciones se alegren) en estudios para adultos en nuestra escuela dominical. La visión de la gloria de Dios magnificada por el gozo de los pueblos no alcanzados ha cautivado a muchos de nuestros miembros. Sigue siendo el libro favorito de la iglesia.

4) Relaciones personales

Finalmente, nuestros esfuerzos misioneros comenzaron prácticamente a través de encuentros y relaciones personales. Un misionero bautista del sur, que acababa de regresar de un período de cuatro años en Afganistán, visitó nuestra iglesia y nos trajo noticias de primera mano, que tuvieron un impacto duradero en nuestra iglesia: prisioneros que murieron de hambre porque sus compañeros no tenían los recursos para alimentarlos; creyentes que se convirtieron del Islam y fueron asesinados o simplemente desaparecieron; etcétera.

Esta relación personal nos llevó a adoptar un grupo de personas de un pueblo no alcanzado en Asia Central, al que ese misionero quería alcanzar. Comenzamos a aprender sobre ellos, a orar por ellos y a utilizar recursos para ayudarlos a alcanzarlos con el evangelio. Finalmente, Dios nos llevó a enviar a uno de nuestros diáconos y su familia para que se unieran al trabajo de tiempo completo a aquellos que ya estaban trabajando en ese país.

Dado que algunos de nuestros miembros vivían entre nuestro grupo de personas no alcanzadas, nuestro interés por la obra del Evangelio en esa parte del mundo aumentó considerablemente. Nuestras oraciones se han vuelto más personales y fervientes. Nuestras ofrendas se volvieron más significativas y sacrificadas y nuestro regocijo fue aún más profundo y agradable cuando, por la gracia de Dios, se estableció una iglesia con los nuevos conversos de ese grupo de personas.

A lo largo de los años, hemos enviado cuatro misioneros (tres familias y un solo adulto) a vivir en lugares desagradables para dar a conocer a Cristo. Hemos adoptado a otro grupo de musulmanes no alcanzados en Asia Central y nos ha encantado el nacimiento de una nueva iglesia.

Una cultura misionera

A través de la predicación expositiva, la oración y los estudios especiales, Dios ha cultivado una “cultura misionera” en nuestra iglesia. Además de lo que ya mencioné, tenemos varias actividades específicas para promover esta cultura:

  • Programamos visitas a misioneros de confianza con regularidad, para que puedan contarnos sobre su trabajo. Intentamos animarlos y darles ofrendas, y buenos libros.
  • Buscamos encontrarnos con los misioneros, anunciar sus necesidades y orar sistemáticamente por ellos.
  • Brindamos espacio en nuestras instalaciones, para mapas y murales de actividades misioneras.
  • Recordamos las fechas especiales y los cumpleaños de los misioneros y les enviamos mensajes reflexivos y ofrendas.
  • Reclutamos miembros de la iglesia para mantener correspondencia con los misioneros.
  • Alentamos a los miembros de la iglesia a leer buenos libros misioneros, incluyendo biografías.
  • Capacitamos y enviamos a miembros de la iglesia en viajes cortos, para ayudar a los trabajadores en el extranjero con proyectos especiales o simplemente para servirlos y alentarlos. Dios ha utilizado viajes cortos para confirmar su llamado en la vida de cada uno de los misioneros que hemos enviado.
  • Trabajamos para aumentar la cantidad de dinero que la iglesia destina a las misiones.

Ninguna de estas cosas parece ser muy importante en sí misma. Pero colectivamente, pueden alentar a la iglesia a desarrollar una perspectiva global sobre el avance del evangelio. Y no solo eso, son el tipo de cosas que toda iglesia puede hacer, sin importar su tamaño o recursos. Una iglesia con este tipo de atmósfera puede cultivar la próxima generación de misioneros internacionales.

Thomas K. (Tom) Ascol es el pastor principal de Grace Baptist Church en Cape Coral, Florida, donde ha servido durante 33 años. Se desempeña como Director Ejecutivo de Founders Ministries, una organización comprometida con proclamar el Evangelio y la reforma de las iglesias locales. Edita el Founders Journal, una publicación teológica trimestral de Founders Ministries. Ha escrito numerosos artículos y contribuido en varios libros.

Fuente: 9Marks

 

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