Corrie Ten Boom, una mujer valiente

Corrie

 

Corrie Ten Boom fue escritora y activista holandesa cristiana, célebre por brindar refugio a los perseguidos por el régimen nazi durante el holocausto. Después de la Guerra, la institución judía Yad Vashem la nombró “Justa entre las Naciones”.

Corrie Ten Boom nació en Ámsterdam el 15 de abril de 1892. Su padre era relojero y ella era la más joven de tres hermanas y un hermano. Fue criada en el seno de la Iglesia Reformada de los Países Bajos, en Nederlandse Hervormde Kerk (NHK). En 1892, su familia se trasladó a la casa “Beje” en Haarlem. Corrie empezó a prepararse como relojera en 1920, y en 1922 se convirtió en la primera relojera “autorizada” en Holanda. La familia “Ten Boom” era formada por cristianos devotos, que dedicaron sus vidas al servicio de sus semejantes. Su casa siempre fue una “casa abierta” para cualquier persona en necesidad. Eran muy activos en el trabajo social en Haarlem; su fe les inspiró a servir a la comunidad religiosa y a la sociedad en general.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el hogar Ten Boom se convirtió en un refugio, un lugar donde se escondían los fugitivos y los perseguidos por los nazis. Al proteger a estas personas, ellos arriesgaban sus vidas.  Durante los años 1943 y 1944, había normalmente entre 6 a 7 personas refugiadas en su casa: 4 judíos y 2 o 3 miembros de la resistencia holandesa. Corrie se convirtió en una líder en su ciudad y su tarea era buscar familias valientes que ayudaran a otros refugiados. La mayor parte de su tiempo se dedicaba a ayudar a estas personas.  A través de estas actividades, se estima que la familia Ten Boom y sus amigos salvaron la vida de 800 judíos.

El 28 de febrero de 1944, la familia fue traicionada y la Gestapo (la policía secreta nazi) allanó su casa. Casper, Corrie y Betsie fueron arrestados y llevados a la cárcel. Aunque la Gestapo hizo búsquedas sistemáticas en la casa, no pudieron encontrar lo que más buscaban, judíos. Los judíos estaban escondidos detrás de una pared falsa en el dormitorio de Corrie. En este “escondite”, había dos hombres judíos, dos mujeres judías y dos miembros de la resistencia holandesa. Las seis personas lograron permanecer tranquilamente en su estrecho y oscuro escondite, a pesar de que no tenían agua y contaban con poca comida. Luego, los cuatro judíos fueron llevados a las nuevas “casas de seguridad”, y tres sobrevivieron a la guerra.

Debido a que se encontraron materiales subterráneos y cartillas de racionamiento adicionales en su casa, la familia Ten Boom fue encarcelada. Casper, que ya tenía 84 años, murió después de sólo 10 días en la prisión de Scheveningen. Cuando a Casper se le preguntó si él sabía que podía morir por ayudar a los judíos, él respondió: “Sería un honor dar mi vida por el antiguo pueblo de Dios”. Corrie y Betsie pasaron 10 meses en tres prisiones diferentes. El último fue el tristemente conocido campo de concentración de Ravensbruck, ubicado cerca de Berlín, Alemania. La vida en el campo era casi insoportable, pero Corrie y Betsie pasaron su tiempo compartiendo el amor de Jesús con sus compañeros de prisión. Por el testimonio de Corrie y Betsie, muchas mujeres se convirtieron a Cristo en ese lugar aterrador. Betsie, a sus 59 años, murió en Ravensbruck, pero Corrie sobrevivió.

Cuando Corrie fue liberada y llegó a su hogar, se dio cuenta de que su vida era un regalo de Dios. Ella comprendió que necesitaba compartir lo que ella y Betsie habían aprendido en Ravensbruck. A los 53 años de edad, Corrie empezó un ministerio mundial que la llevó a más de 60 países. Por 30 años, declaró el amor de Dios y llevó el mensaje de que “Jesús es vencedor”.  Durante estos años también se dedicó a escribir muchos libros. Su predicación se centró en el Evangelio, poniendo un énfasis especial en el perdón.

En su libro “Tramp for the Lord” (1974), cuenta cómo, después de haber estado predicando en Alemania en 1947, se le acercó uno de los guardias más crueles del campo de Ravensbrück. Naturalmente, era reacia a perdonarle, pero se dijo a sí misma que sería capaz de hacerlo. En su libro, escribió que fue capaz de perdonarlo, y que durante un momento largo se estrecharon las manos (el antiguo guardia y la antigua prisionera). Ella expresa que nunca había sentido tan intensamente el amor de Dios como lo sintió entonces. También escribió sobre la experiencia “postguerra” de otras víctimas de la brutalidad nazi. Señaló que aquellos que fueron capaces de perdonar son los que mejor pudieron reconstruir sus vidas.   Corrie recibió numerosos homenajes por su labor.  En 1968, el Museo del Holocausto de Jerusalén (Yad Vashem), le pidió a Corrie que plantara un árbol en el jardín de la Justicia, en honor a los muchos judíos que salvó su familia.

Corrie nunca se casó. En su cumpleaños número 91, el 15 de abril de 1983 falleció. Es interesante que la muerte de Corrie ocurrió en su cumpleaños. En la tradición judía, sólo la gente muy bendecida muere el día de su cumpleaños.

Fuente: Corrie ten Boom House Foundation

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Martha Claros

Directora del Área de Comunicación - COMIBAM Internacional

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