Aproveche sus viajes de misión a corto plazo para alcanzar metas a largo plazo

STM

Por Jon Deedrick

A menudo me pregunto cómo el apóstol Pablo usaría la tecnología moderna en el trabajo misionero. ¿Promovería con entusiasmo el aumento del trabajo misionero a corto plazo (MCP) en las naciones? Aunque confío en que aprovecharía los viajes y comunicación global por el bien del evangelio, tal como lo hizo en su época, me pregunto si alentaría a la mayoría del trabajo de MCP entre los evangélicos del occidente.

De acuerdo con los datos y mi observación, la gran mayoría de MCP está diseñada para el ministerio social y el alivio de la pobreza, con equipos compuestos principalmente de adolescentes y jóvenes. Si creemos que el libro de Hechos nos proporciona una plantilla para el ministerio de la Gran Comisión y que Pablo y los apóstoles nos enseñan cómo obedecer a Jesús en relación con el trabajo misionero, tal vez sea el momento de reevaluar nuestras estrategias de MCP a la luz del Nuevo Testamento.

Misión de Corto Plazo y la Misión de la iglesia

Jesús dijo: “Id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a que guarden todo lo que os he mandado” (Mateo 28: 19–20). ¿Cómo llevaron a cabo Pablo y los apóstoles esa misión? En resumen, predicaron el evangelio y establecieron iglesias. (1) Evangelizaron, y cuando las personas llegaron a la fe, se reunieron en una iglesia donde se predicaba correctamente la Palabra y se administraba correctamente las ordenanzas. La iglesia local se convirtió en el contexto donde se enseñaba al pueblo de Dios a obedecer todo lo que él había mandado.

Pablo y los apóstoles colocaron banderas del Rey Jesús en lugares no alcanzados al establecer iglesias para glorificar a Dios. Estas iglesias, a su vez, continuaron avanzando el evangelio alrededor del mundo.

Pero no lo olvidemos: Pablo permaneció comprometido con la salud espiritual y la fidelidad doctrinal de las iglesias que estableció (e incluso las que no lo hizo, por ejemplo, la iglesia en Roma). Cada uno de los tres principales viajes misioneros de Pablo incluía visitas de regreso. Trabajó para fortalecer tanto a las iglesias como a los hermanos que pastoreaba (Hechos 14:22; 15:41; 16: 5; 18:23).

La iglesia primitiva entendió la tarea central del trabajo misionero, lo que significa que buscó avanzar en el evangelio a través de formar iglesias comprometidas con la Gran Comisión, que predican el evangelio, y que glorifican a Dios.

Trágicamente, la mayoría de las MCP de hoy me llevan a creer que no entendemos nuestra misión de la misma manera que los apóstoles. Como se mencionó anteriormente, la mayoría del trabajo de MCP en la actualidad está orientado hacia el ministerio social y el alivio de la pobreza. ¿Por qué es esto? Dos razones vienen inmediatamente a la mente:

1) Los trabajadores de MCP enfrentan un obstáculo obvio para un ministerio intercultural eficaz: no conocen el idioma ni la cultura. Entonces, las iglesias y las agencias misioneras diseñan viajes en los que los voluntarios puedan participar en un trabajo ya existente.

2) La pobreza y la necesidad social del mundo son masivas. Si ha viajado en alguna medida, sin duda ha visto esto de primera mano. Tal vez haya caminado por los barrios marginales de los centros urbanos y haya visto a niños jugando en estanques llenos de basura o buscando en la basura su próxima comida. Tal vez haya visto pueblos de escasos recursos, sin acceso a atención médica profesional o agua potable.

El hecho de que los cristianos del occidente quieran ayudar es un instinto piadoso. ¡Alabemos a Dios porque los que tenemos recursos abundantes podemos movilizar el alivio de la crisis, literalmente de la noche a la mañana, para ayudar a nuestros hermanos y hermanas sufrientes! Pero nuestras mejores intenciones para este trabajo de MCP orientado socialmente han logrado resultados poco aconsejables. Para usar la terminología de un libro, nuestra “ayuda ha dolido”. [2]

Hemos creado involuntariamente la dependencia de nuestros recursos y dinero. Hemos enviado grupos de iglesias para pintar iglesias, mezclar cemento y enseñar. Y, sin embargo, en la mayoría de los casos, los creyentes nacionales pueden hacer esas mismas cosas por sí mismos, mucho más fácil y quizás incluso mejor que nosotros. Sin querer, hemos encerrado a nuestros hermanos y hermanas en patrones de dependencia y recepción de recursos que son difíciles de romper.

Con corazones sinceros y buenas intenciones, hemos enseñado implícitamente a la iglesia en estos países una misiología no bíblica: que para realizar el trabajo misionero, se debe ayudar financieramente a aquellos a quienes se ministra. No toma mucho tiempo reflexionar sobre cuán equivocado es ese enfoque.

Si bien la interdependencia entre la iglesia global es una meta valiosa, los esfuerzos de MCP a menudo han creado relaciones de dependencia. Debemos apuntar a acompañar y ayudar, con los recursos. Pero al mismo tiempo, debemos edificar y valorar a nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo. Sin embargo, nunca debemos encerrarnos en una situación en la que necesitan nuestros recursos para llevar a cabo el ministerio.

Los cristianos pueden y deben participar en la acción social y el ministerio de misericordia. Debemos ser celosos de hacer el bien a todas las personas. Pero esas cosas deben ser el flujo de la misión de la iglesia local, no la misión en sí. [3]

Nuestro Rey nos ha encomendado que hagamos discípulos al establecer iglesias locales que glorifiquen a Dios entre los pueblos del mundo. Por lo tanto, los viajes de corta duración de nuestras iglesias deben reflejar esa prioridad, y la mayor parte de nuestros recursos debe dirigirse hacia ese fin. Nuestras iglesias deben afirmar que hay algo infinitamente peor que el sufrimiento humano y la muerte, y algo infinitamente mejor que la prosperidad humana.

Cómo Usar los Viajes de Corto Plazo

Quizás el uso más estratégico del presupuesto misionero de su iglesia es apoyar a un misionero que establece una iglesia y crea discípulos durante su carrera. Como regla general, y no descontando la obra del Espíritu Santo, los esfuerzos a largo plazo producen resultados a más largo plazo que los de MCP. Queremos alimentar el trabajo a largo plazo, nunca asumiendo que podemos lograr en una semana lo que un pastor misionero o nacional espera lograr en una carrera.

Esta estrategia hacia el trabajo a largo plazo es radicalmente contracultural dentro de gran parte de nuestra subcultura cristiana. ¿Qué pasa si sacrificarse por el bien del evangelio significa no ir a un viaje de MCP, sino apoyar fielmente el trabajo a largo plazo?

Pero también podría significar que intencionalmente estructure MCP alrededor del trabajo a largo plazo. En lugar de pedirles a sus socios a largo plazo que se acomoden a los deseos de MCP de su iglesia, podría integrar estratégicamente MCP entre los objetivos a largo plazo de la iglesia, en colaboración con sus misioneros o con socios confiables y con objetivos similares.

Los mejores viajes de MCP alentarán a los trabajadores a largo plazo y extenderán su trabajo. Aquí están algunos ejemplos:

  • Use MCP simplemente para bendecir y fortalecer a los trabajadores a largo plazo de su iglesia. El ministerio de apoyo de la iglesia es a menudo un bálsamo para las almas de los misioneros.
  • Tal vez envíe un equipo para hacer evangelismo y entregar los contactos que hizo a los trabajadores a largo plazo.
  • ¿Qué sucede si envía ancianos y hermanos calificados para capacitar a pastores nacionales e indígenas que tienen poco o ningún acceso a la capacitación teológica? La necesidad global de fortalecer la iglesia a través de la formación teológica es urgente y masiva.

¿Se uniría el Apóstol Pablo a su viaje misionero de corto plazo? Si lo diseña en torno a la tarea de formar iglesias y discípulos de Jesús, entonces supongo que a Pablo le agradaría.

NOTAS:

(1) Mark Dever, “Predique el Evangelio, reúna una iglesia”, en Entender la Gran comisión (Nashville: B&H, 2016).

(2) Steve Corbett’s y Brian Fikkert’s Al ayudar a los heridos: cómo aliviar la pobreza sin herir a los pobres (Chicago: Moody, 2012).

(3) Kevin DeYoung y Greg Gilbert, ¿Cuál es la misión de la iglesia: dar sentido a la justicia social, a Shalom y a la Gran Comisión (Wheaton: Crossway, 2011).

Jon Deedrick es el presidente interino de Reaching & Teaching. Vive en Louisville, Kentucky, donde es Anciano en la Iglesia Bautista Third Avenue.

Fuente: 9Marks

 

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Martha Claros

Directora del Área de Comunicación - COMIBAM Internacional

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