Ama al extranjero como a ti mismo

Del 29 de noviembre al 1 de diciembre del presente, se llevó a cabo “Dispersos: Diáspora y misión”, un evento organizado por COMIBAM Internacional, en San José, Costa Rica.

Durante siglos el asunto de la inmigración y el desplazamiento de personas y de grandes grupos humanos ha estado presente en el escenario público.  En ciertos períodos de la historia, ha tomado más importancia debido a eventos dramáticos, ya sean políticos o socioeconómicos, tales como las guerras, las plagas o la extrema pobreza.  Es evidente que en los últimos 10 años o más, estamos viviendo justamente uno de esos períodos.

La Biblia toca el tema en varias formas y etapas.  Naturalmente, la historia del mismo pueblo de Israel y, por lo tanto, de nuestro Señor Jesucristo, está inmersa en el contexto de la inmigración y el exilio.

El propósito del encuentro fue realizar un primer diálogo amplio sobre el tema general de la diáspora, que incluye la inmigración en grandes escalas, por diferentes motivos, y su relación con la misión y visión de COMIBAM.  Se consideró la pregunta: ¿cuál es la responsabilidad de la iglesia y cuáles son las oportunidades para nuestros esfuerzos misioneros ante esa realidad tan presente en nuestro medio y en todo el mundo?

Participaron del evento 140 personas de distintos países de Iberoamérica.

El programa inició con la ponencia de Decio de Carvalho, Director Ejecutivo de COMIBAM. En las plenarias, estuvieron líderes de entidades nacionales e internacionales que trabajan en contextos de refugiados; Sam George de la Red de Diáspora del Movimiento de Lausana, Elizete (Zaza) Lima de PMI, Tom Albinson, de la Asociación Internacional de Refugiados, Daniel Bianchi de Conexión Oriental, Allan Matamoros de COMIBAM Intl. y Jesús Londoño del ministerio Regreso a Europa.

También se tuvo espacios para testimonios de distintos ministerios; José Prado, de Brasil, Andrea dos Santos, de JUCUM Argentina, Pablo Tinley, de Colombia, Allan Lee, de México, y Jeremy Hollman, de Estados Unidos, todos realizando trabajos muy importantes entre inmigrantes y refugiados.  Esos períodos eran seguidos de tiempos de oración.

El programa fue dinámico, para lo cual se estructuró mesas de consulta con temas como: refugiados en el mundo, el trabajo de nuestros obreros entre ellos, refugiados entre nosotros y nuestra diáspora. Los facilitadores de las mesas reportaban sus conclusiones al plenario.

Por la tarde hubo mesas de oportunidades, en las que doce ministerios compartieron su tarea y propuestas con los interesados.

Dispersos – Diáspora y Misión, buscó alcanzar los siguientes objetivos:

  1. Ofrecer una perspectiva Bíblica sobre el tema y sobre sus implicaciones para la iglesia iberoamericana y su movimiento misionero en su compromiso con la misión de Dios.
  2. Escuchar experiencias e información sobre desafíos y oportunidades actuales y ofrecer el espacio para considerar esfuerzos en colaboración.
  3. Proveer un lugar para la intercesión unida ante el gran reto que representa la realidad actual.
  4. Tomar tiempo para la reflexión y compartir experiencias.
  5. Identificar los pasos de acción en corto y mediano plazo para el seguimiento y ejecución de los resultados que se alcancen en esta consulta.

Al concluir fueron presentados algunos desafíos a los participantes:

“Dios está en movimiento, Él se está moviendo de manera poderosa en la gente que está en movimiento. Dios es soberano sobre la dispersión humana. El propósito de la dispersión es que la gente se acerque y conozca a Jesucristo”. (Sam George – Movimiento de Lausana)

“La iglesia está llamada a participar de manera activa en la misión a los refugiados, desplazados, migrantes y diásporas. El movimiento de personas es una oportunidad sin precedente que Dios nos ha dado y espera nuestra respuesta. Él está detrás de todos estos movimientos de una manera soberana”. (Daniel Bianchi – Conexión Oriental)

“En nuestro peregrinaje, cuando nos encontremos con la gente de la diáspora, estoy seguro que tendremos que lidiar con nuestras propias actitudes, temores y prejuicios, lo que pensamos del otro, del extraño, del que tiene otro color, otra cultura. Mi primer llamado es a un cambio de actitud de la iglesia. Cuando llegue la hora de la praxis, tenemos que estar listos para acercarnos, servir, y amar al diferente”.  (Allan Matamoros – COMIBAM Intl.)

“La iglesia debe ser la expresión del reino de Dios en toda su dimensión en toda la tierra. Éste es nuestro llamado, nuestra vocación. Jesús cambió su agenda por compasión”. (Zazá Lima – PMI)

 

 

 

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Martha Claros

Directora del Área de Comunicación - COMIBAM Internacional

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