Mientras caminaba de prisa a lo largo de una colina en Etiopia el misionero Dick McLellan vio a un hombre invalido que le gritaba ¿Tiene usted la
Palabra de Vida?
McLellan levanto la Biblia que llevaba en su mano la sacudio en el aire y le grito a voz en cuello ¡Sí, yo tengo la Palabra de
Vida!
Con vívida emocion el hombre volvio a gritarle ¡Pues, venga!
Una cadena de sucesos divinos estaba llegando a su punto culminante. Ventidos anos atras Kebeda fue enviado a un hospital misionero. Nadie hablaba su dialecto hasta que un vendedor de mulas fue colocado al lado de su cama en el hospital. La siguiente persona que entro en este escenario providencial fue Joy Ridderhof fundador de Grabaciones Evangelicas (GE) quien estaba en Etiopia grabando la Palabra de Dios en varios dialectos. El vendedor de mulas se convirtio en traductor y Kebeda llego a ser la voz de una de las grabaciones. Un ano mas tarde Kebeda murio. Sus grabaciones estuvieron guardando polvo durante 20 anos hasta que fueron descubiertas y transferidas a casetes. McLellan compartio uno de esos casetes con el hombre invalido en la colina el cual escucho con avidez y le entrego su vida a Jesus.
Lo que realmente preparo el camino para este hombre es que el escucho el consejo que le habia dado su hijo Kebeda ¡21 anos atras en la cama de un hospital! El hombre tambien había tenido un sueno en el cual vio a un hombre que venia corriendo sobre una colina con la Palabra de Vida. Oremos que los obreros de Grabaciones Evangelicas tengas mas encuentros preparados por Dios como este. Oremos que el Senor permita que su Palabra sea grabada por GE en los 51 dialectos etiopes. --JS
(Jesus) se despojo a si mismo, tomando forma de siervo… se humillo a si
mismo, haciendose obediente hasta la muerte… Por lo cual Dios tambien le
exalto hasta lo sumo (Filipenses 2: 5-11). Como respuesta a la humilde obediencia de Jesus el Padre le exalto hasta lo sumo. Jesus no se humillo a si mismo para luego ser exaltado sino para que el ser humano pudiera ser redimido. Como humanos muchas veces buscamos ser grandes aun con sacrificio y dolor. Pero aquellos a quienes Dios exalta son aquellos que entregan su orgullo y ambiciones personales porque han entendido el corazon y la voluntad de Dios. Si nuestro Maestro se humillo a si mismo y aprendio obediencia a fin de redimir a los seres humanos sus discipulos debemos humillarnos tambien a nosotros mismos en obediencia a fin de revelar su gloria y bondad.
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