La escena es desolada: un ardiente y soleado desierto donde nada crece debido a la falta de agua. ¡Entonces llega la lluvia! De repente las semillas dormidas despiertan a la vida y el paisaje se hace verde. Esta es una metáfora de lo que la radio cristiana está haciendo en Guinea donde la mayoría de los fulbes (conocidos también como fulanis) son musulmanes. La radio está esparciendo la semilla del evangelio en los corazones de sus radioyentes. Cuando el Espíritu llueve sobre estos corazones la semilla florece.
Dos estaciones de radio están transmitiendo programas de Misiones Mundiales Cristianas Reformadas (MMCR) en pular el idioma de los fulbes. Debido a que hay aparatos de radio por todas partes en Guinea y los fulanis son ávidos radioescuchas no es raro oir de vez en cuando a alguien cantar alguna de la canciones que se oyen en estos programas. Aún misioneros de otras áreas informan de la influencia que están teniendo estos programas. MMCR sabe que la radio es una oportunidad única para presentar el evangelio en un medio ambiente hostil. La gente escuchará un programa de radio aunque no asista a la iglesia. Cuando el programa es transmitido en su propia lengua y bajo su control no representa una amenaza. El propósito de los programas no es la conversión en masa. Su fuerza consiste en llegar a lugares donde los evangelistas no son bien recibidos.
Señor riega la semilla que la radio cristiana está plantando entre los fulanis de Guinea a fin de que pueda brotar crecer y llevar mucho fruto para Cristo. -JS
Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites (Santiago 4: 3). ¿Se ha preguntado usted por qué algunas oraciones parece que nunca reciben respuesta? Santiago sugiere una razón: porque estamos buscando más nuestra satisfacción personal que los propósitos de Dios. No es equivocado pedir por aquellas cosas que necesitamos -por el contrario las Escrituras nos urgen a que lo hagamos. Sin embargo es una experiencia maravillosa orar por algo que es bueno y correcto y por lo que no obtendremos ningún beneficio personal. Por ejemplo sabemos que Dios quiere que todos los hombres y mujeres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Su Palabra nos promete que todos los pueblos estarán representados delante de su trono en el cielo.
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