Los dagaaris


Burkina Faso es el hogar de 246 mil dagaars quienes practican un complejo sistema de sacrificios para complacer a sus muchos dioses y espíritus ancestrales. La mayoría son agricultores pero el terreno árido sólo produce míseras cosechas. Aún así esta tierra está produciendo fruto espiritual.
Luisa una creyente dagaari ha expandido la obra a dos nuevos puntos de predicación. En una aldea un solo casete evangelístico ha sido escuchado por toda la población. Cuando Luisa llegó había 85 personas esperando para ser discipuladas. El pasado mes de marzo un misionero viajó seis horas por caminos polvorientos para animar y entrenar a doce nuevos creyentes dagaaris.
Sin embargo apenas tres se hicieron presentes junto con 25 niños y un puñado de adultos. Aunque desilusionados por la deserción de los demás creyentes empezó a enseñar Mateo 13: 44 donde Jesús describe el gozo de descubrir un gran tesoro en el campo. Cuando el misionero terminó una anciana dagaari preguntó si ella podía también ser discípulo de Cristo. El misionero le preguntó su nombre y ella contestó Me llaman Mendiga.
¡A pesar de la falta de entusiasmo del misionero la Palabra de Dios produjo fruto y una mendiga encontró el gozo en Jesucristo la perla de gran precio!
Oremos que nuevos creyentes como Luisa lleven el evangelio a todas las aldeas dagaaris a fin de que los pueblos no alcanzados conozcan el amor de Dios que vence todos los temores. -PB

El Corazón de Dios Por Las Naciones

Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!
(Apocalipsis 3: 15). Tanto agua fría como caliente fluía a través del largo acueducto de piedra dentro de la ciudad de Laodicea. Sin embargo debido al prolongado recorrido que tenía que hacer desde la fuente hasta la ciudad el agua estaba comúnmente tibia. ¡Qué desilusionante! El Señor Jesucristo usó algo de esa realidad para criticar a su iglesia en Laodicea por su tibia vacilación entre el compromiso total a su señorío y el abandono a las creencias y valores del mundo. Si en realidad vamos a efectuar una ofensiva sin precedentes para reclamar las últimas fronteras para el evangelio de Jesucristo debemos comprometernos de todo corazón a sus propósitos y no dar apenas un apoyo tibio a nuestro "programa misionero." ¡Oh Padre celestial inflama nuestros corazones para ver la gloria de Cristo demostrada en todos los pueblos de la tierra!
***********************************************************************

Fuente: La Guia Mundial de Oracion es producida por la Division Latinoamericana del U.S.C.W.M. y distribuida por correo electronico por la Cooperacion Misionera de Hispanos de Norte America (COMHINA.)