Cuidado Pastoral del Misionero

 

Marcia Tostes

 

Introducción

COMIBAM '87 fue el reto para involucrarnos en la evangelización de las misiones mundiales.  COMIBAM’97 fue una reflexión sobre el Movimiento Misionero Latinoamericano donde nos dimos cuenta que aunque muchos misioneros habían sido enviados, habían algunas fallas en términos del entrenamiento y del cuidado pastoral de los misioneros. 

 

Este congreso coincidió con el momento en que la Alianza Evangélica Mundial estaba haciendo un estudio sobre el retorno anticipado de los misioneros alrededor del mundo.  Los resultados fueron alarmantes, se investigó entre 453 agencias entre 1992 - 1994 y se encontró que el tratamiento de retorno anticipado evitable era del 3,1%, esto implica que de 450.000 misioneros, 14.000 regresaban antes de tiempo.

 

Según investigación de WEF[1], en Brasil, por ejemplo, la mayoría de las causas del retorno, fueron debido a cuestiones personales, tales como: inmadurez en la vida espiritual, problemas de salud, compromiso inadecuado, falta de llamado, falta de integridad moral[2].

 

Esto llevó al liderazgo del movimiento misionero latinoamericano a reflexionar y tomar acciones con relación a brindar un entrenamiento más adecuado y un cuidado pastoral más estructurado.

 

En 1997, COMIBAM inició un programa de cuidado pastoral con el objetivo de formar un equipo de trabajo que desarrolle programas, materiales y contactos que promuevan la eficiencia en el cuidado pastoral de los misioneros iberoamericanos.

 

En 1998, se afilió al MEMCA (Member Care, por sus siglas en inglés, órgano de cuidado pastoral ligado a la AEM).   En Octubre de 1999 se convocó a una consulta sobre el tema en Foz de Iguazú, donde varias organizaciones de entrenamiento y envío mayormente de Brasil fueron representadas.

 

Los días 8 al 11 de Noviembre, en Lima, Perú se llevó a cabo la "1era. Consulta Continental sobre el cuidado pastoral" donde la realidad de los países enviadores fue enfatizada frente a la realidad de los campos misioneros.  Allí se destacó las grandes necesidades que los misioneros han expresado como:

-          Apoyo emocional y afectivo

-          Presencia de sus líderes

-          Orientación y asesoramiento en diversas situaciones conflictivas

-          Formación en el cómo enfrentar conflictos interpersonales, toma de decisiones bajo stress y presión, etc.,

-          Mayor seguridad personal

 

A partir de esta realidad nos hemos propuesto desarrollar algunos proyectos que permitan el logro de los objetivos de COMIBAM en lo referente a brindar un cuidado pastoral efectivo a los misioneros iberoamericanos.  Entre los cuales tenemos:

 

1.         Comunicación:

Abrir un "foro Latinoamericano de cuidado pastoral por E-mail" con el objetivo de ponernos en contacto y dar inicio a un proceso de reflexión sobre el cuidado pastoral al misionero, sus implicaciones, fases y estrategias.

 

2.        Conexiones:

Crear un programa que facilite las relaciones y la comunicación con el movimiento global de cuidado pastoral del misionero.

 

3.         Capacitación:

Crear un programa de capacitación de consejeros/ pastores para iberoamérica.

 

4.         Publicaciones:

Fomentar la reflexión sobre el tema del cuidado pastoral y la realidad del misionero latinoamericano antes, durante y después del campo, que resulten en publicaciones contextualizadas.

 

5.         Red de Recursos:

Identificar y actualizar una red de recursos pertinentes (publicaciones existentes, consejeros en el área, páginas web, grupos de servicio, etc.,)

 

6.         Consultas:

Desarrollar consultas regionales y nacionales sobre cuidado pastoral y participar en congresos y encuentros misioneros. 

 

 

Realidad de la Vida Misionera

Hay muchos puntos que podríamos hablar sobre la vida del misionero.  Para esta oportunidad voy a tocar el tema de cambios.  La realidad de la vida del misionero es marcada por cambios constantes y repetidas superaciones que si no fueran bien procesadas podrán traer complicaciones para su vida y la de su familia, con consecuencias, muchas veces trágicas, para la continuidad de la obra misionera.

 

Por esta razón, la visión para el pastoreo del misionero tiene que ser amplia, incluyendo todas las fases de la vida misionera.  Estas fases son:

-          El llamado

-          La confirmación por la iglesia

-          La preparación y selección

-          El envío

-          El ministerio en el campo

-          El regreso a la patria (temporal o definitivo)

-          La jubilación

 

David Pollock, especialista en cuidado de misioneros, ha desarrollado un "Gráfico de Transición" que explica las diversas fases que el misionero vive con cada una de las situaciones que experimenta.

 

El entendimiento de estas fases y situaciones que vive el misionero tanto por parte de las agencias, iglesias y el misionero mismo, puede minimizar el costo de la tarea con sus respectivos traumas y tensiones.

 

El autor sugiere 5 fases:

Involucramiento, saliendo, transición, entrando y reinvolucramiento. (ver cuadro).

 

 

¿Quién hace el cuidado pastoral?

Pienso que una forma completa de cuidado se da cuando es compartido entre la iglesia, agencia y el misionero.

 

La iglesia es la responsable primaria por el cuidado en el país de origen, que incluye el reconocimiento del llamado, apoyo durante el entrenamiento y selección, de la logística para el envío y el cuidado en el campo.

 

El misionero tiene que tener conciencia de que hay una dimensión personal que le corresponde a el participar en el cuidado.  Tiene que entender las funciones de la iglesia de la agencia para con él y mantenerlos informados de sus necesidades.

 

 

¿Cómo hacer el cuidado pastoral?

1.        Tener la carga por el cuidado de los misioneros

Si queremos hacer el cuidado pastoral, debemos entender que tenemos el función de sacerdotes, intercedemos por ellos.  Es un ministerio de gran magnitud.

 

2.        Compartir la carga y la información

Contactar otras personas y compartirles la información sobre las necesidades de los misioneros y compartir herramientas para realizar esta labor.  Compartir conocimientos y experiencias.

 

3.        Aplicar cada nuevo aprendizaje

El cuidado del misionero puede ser más realizable de lo que nos imaginamos.  No se necesita ser experto sino identificarse con el misionero y desarrollar empatía con él.  Ejemplo: Enviar cartas, videos, regalos, información, etc., también hay acciones más complejas como el seguro de salud, la educación de los niños.  Somos desafiados a empezar pronto y seguimos firmes hacia alcanzar la meta (Filipenses 3:12).  



[1]WEF, Investigación sobre motivos de retorno prematuro del campo 1992-1994

[2] Taylor, Guillermo, Demasiado Valioso para que se Pierdan, WEF 1997 pp. 127