Misioneros Latinos,  
Quiénes Son/ Dónde Están

 

Allan Matamoros

 

¡Acción de Gracias!:

Hace unos años, conversando con mi esposa, me hizo un comentario que me resultó ser un retrato de la realidad en la que la iglesia iberoamericana creció por muchos años.  Patricia, quien se crió desde muy niña en una iglesia bautista de la ciudad de San Jose, llegó a la adolescencia completamente convencida de que para ser un misionero uno tenía que ser así como su pastor, Don Bill, un obrero norteamericano, rubio y de ojos azules!.

 

Pensando en eso, no puede uno más que reconocer,  cuanto han cambiado las cosas en los ultimos quince años.  Desde los días de aquella temeraria afirmación en Comibam ‘87, de convertirnos en fuerza misionera y dejar de ser campo misionero, a la creciente realidad de la mayor participación de Iberoamerica en la evangelización mundial.  Misiones es hoy como agua que hierve en muchas partes del continente.  Sin duda el Señor nos está permitiendo vivir en un momento tremendamente apasionante de la historia!

 

Hoy alrededor del mundo, en diversos campos de trabajo, algunos de ellos entre los no alcanzados, se levantan como testimonio de la gracia de Dios pequeñas congregaciones de creyentes, discípulos de Cristo, fruto del esfuerzo de latinoamericanos que se han unido a la cada vez mas global iniciativa misionera.  El Señor nos ha llevado muy por encima de nuestras expectativas y sin duda también empieza a señalarnos un horizonte de oportunidades nuevas ante nosotros.

 

 

Donde estamos:

Para 1997, en los días del congreso de COMIBAM en Acapulco, los resultados de la investigación estadística liderada por el hermano Ted Limpic del Brasil,  arrojaron la cifra de cerca de cuatro mil misioneros iberoamericanos trabajando en todo el mundo.  Si el ritmo de envío se mantuvo igual hasta la fecha, podrían llegar a ser hoy hasta cinco mil obreros sirviendo en todo el orbe.  A Dios sea la Gloria !.

 

Dando una mirada a esa misma información un poco más de cerca, surgen interesantes observaciones de lo que Dios nos ha permitido alcanzar hasta este momento y de donde ha estado nuestro énfasis:

 

1.         De los 13  primeros países en el mundo con más presencia de misioneros transculturales latinos, los primeros doce son dentro de las Americas (incluyendo Estados Unidos), más España y Portugal.  Esas naciones, campo natural de trabajo para nosotros, han resultado ser el blanco principal de nuestras mayores iniciativas misioneras en los últimos años. 

2.         Estos mismos países recibieron hasta la fecha de investigación por lo menos el 75% de todos nuestros misioneros, esto es casi tres mil obreros. Un buen grupo de ellos se encuentra haciendo trabajo de misión entre tribus indígenas y en las grandes ciudades de las Americas y de la península ibérica.

3.         En la llamada ventana 10/40, en donde sirve alrededor del 11% de nuestra fuerza misionera,  el grueso del enfoque se encuentra en naciones como Marruecos, Senegal, India, China y Japon, aunque hay grupitos significativos de obreros en Mali, Turquia, Egipto y Uzbequistán.  Si bien queda mucho por alcanzar y hacer, no esta nada mal para un movimiento relativamente joven dentro del ámbito misionero global!.

4.         Al hechar un vistazo al resto del mundo, encontraremos grupos importantes de latinoamericanos en varias naciones de europa occidental, en Rusia y en regiones del africa negra subsahariana, donde especialmente hermanos del Brasil han participado en grandes numeros.

5.         ¿Quienes han canalizado a estos obreros?. Este es un factor muy interesante, porque han sido estructuras de envío latinoamericanas o que cuentan con personal latino dentro de su liderazgo.  Si embargo debe reconocerse que un buen número de los obreros que sirven fuera de las Américas, especialmente en zonas aún no alcanzadas son recibidos en el campo, en terminos generales,  por organizaciones misioneras internacionales,  no latinoamericanas.

 

 

Algunas consideraciones críticas

A finales de los años ochentas cuando asistía a conferencias misioneras, era interesante notar el discurso con el cual se motivaba a las personas a participar en la obra misionera.  Se solía decir que ahora que los latinos entraron en escena, resultaríamos ser la solución del problema misionero.  ¿Acaso no habían tres mil o más palabras en el español de orígen arabe?,  ¿No eramos nosotros tan parecidos físicamente a los no alcanzados que nos haría la vida más fácil allá?,  Al ser nosotros pobres igual que ellos, ¿no resultaba esto en un vínculo natural?  sin embargo, unas cuantas dosis de realismo misionero, nos fueron  despertando y convenciendo poco a poco, a veces por la via difícil, que se requería algo más que esas “cualidades” para hacer misiones y que debíamos entrenarnos lo mejor posible para enfrentar adecuadamente y a largo plazo el reto de la gran comisión.

 

Es a partir de este punto donde quisiera llevar nuestra atención hacia el campo, al desafío de sostener a largo plazo a los obreros en sus lugares de destino.  He trabajado por varios años acompañando los pasos de una organización misionera nacional, cuya pasión ha sido facilitar a las iglesias del país el envío de misioneros a los no alcanzados. 

 

Ha sido en ese ámbito, caminando con los pastores y sus obreros en su peregrinaje misionero y relacionándonos con personal de otras agencias e iglesias, de donde surgen algunas de las siguientes consideraciones, que No siendo las unicas de la realidad misionera,  han sido más sutiles, pero constantes en un amplio grupo de equipos misioneros latinos:

·           Las dificultades en las relaciones interpersonales y el trabajo en equipo (con sus familias, compañeros, iglesias y  agencias misioneras), son uno de los temas a confrontar con fuerza y prontitud en los años porvenir.  La falta de perdón, poner la otra mejilla, caminar la milla extra, decir la verdad en amor, son elementos que a veces estan ausentes en los equipos y cuya falta esta golpeando a nuestros obreros en el campo con alguna fuerza.  Quizás no podremos resolver del todo este problema, pues estas situaciones son muy humanas, pero de seguro si podemos influir en el tema y traer una buena dosis de alivio.

·           La necesidad de planificar, poner metas y saber hacia donde se quiere llegar a largo plazo, es otro elemento a considerar.  Andar a la deriva es una triste realidad para queridos consiervos nuestros en el campo misionero.  Un misionero veterano en Africa me dijo en una ocasión, que es sabio aprender a pensar en el final, desde el principio.   ¿Que es lo que el Señor nos esta llamando a hacer para discipular esa nación? y que pasos se van a tomar para caminar constantemente en esa dirección?.

·           Cultivar una vibrante espiritualidad individual y colectiva en el campo como parte del estilo de vida de los misioneros. El amor a Cristo es el motivo final de nuestros esfuerzos, mucho más alla de la necesidad tan evidente ante nosotros.  Solo una sólida relación con el Señor Jesús, sostendrá nuestros soldados y el movimiento a largo plazo.  De hecho, los movimientos misioneros más relevantes en la historia de misiones, con frecuencia sobresalieron por su apasionado amor por Jesucristo!

·           Debemos proveer seria asesoría y cuidado pastoral a los obreros en los campos de trabajo.  Siendo nuevos en el vecindario misionero, no es extraño que el tema nos resulte un área que necesita ampliar su cobertura.  Cierta periodicidad en las visitas al campo por parte de personas formadas en varias disciplinas y buena asesoría en temas que puedan afectar positivamente el progreso de la obra, seran un aporte valiosísimo a la labor de campo.

·           Fortalecer nuestras estructuras de envío, tanto acá en nuestros países, como en los campos de trabajo es una prioridad.  Estoy convencido de que este tema, exceptuando quizas a las misiones brasileñas, es uno de los eslabones a fortalecer en nuestro movimiento, no porque no hayan agencias en latinoamerica (habrán por lo menos 400 en el continente), sino porque la contribución de nuestras estructuras a los misioneros en los campos no alcanzados es pequeño.  En esta área todavía el movimiento es en general muy dependiente de las organizaciones internacionales.

 

 

Manos a la obra!

Considerando los puntos discutidos hasta ahora, ¿qué clase de acciones podríamos tomar para ayudar a nuestros obreros en el campo a florecer en su trabajo y dar mayor Gloria al Senor y Su Reino?.

 

1.         El rol de la iglesia y los centros de entrenamiento: Asi como estamos capacitando con fuerza en aspectos como lengua, cultura, contextualización, etc.; nuestro carácter, espiritualidad y el manejo de nuestras relaciones, también necesitan entrenamiento y formación. Esta fase de la capacitación es tan vital como las otras disciplinas que conforman el perfil del obrero transcultural.  No podemos asumir más que éstas áreas vienen formadas previamente, tendremos que ser muy proactivos en el tema.  Quizas eso no nos vacuna contra las dificultades de este tipo, pero si nos ejercitara y nos ayudara a prevenir situaciones de esta naturaleza

2.         Sobre el papel de las estructuras de envío: Personalmente tengo mucha esperanza en el Señor, por las posibilidades de la red de agencias misioneras y estructuras de envío surgida bajo los auspicios de COMIBAM.  Esta nace como un lugar donde podemos aprender juntos sobre el funcionamiento de una organizacion misionera que canaliza obreros a los campos de misión.  Es un ambiente donde podemos discutir y considerar no solo los aspectos de salida del obrero, sino tambien su permanencia y labor a largo plazo entre los campos no evangelizados (planificación, estrategia, siembra de iglesias, etc).  Esperamos tambien sea un foro donde podamos sentarnos con las organizaciones misioneras internacionales, a discutir nuestros roles, hacer propuestas de trabajo conjunto y sobre todo crear una atmosfera de respeto mutuo.   Probablemente estas intensiones no resolverán todos los problemas que implica esta faceta de la gran comisión, pero tengo la fe de que tiene el potencial de hacer una contribucion significativa a las iniciativas iberoamericanas de cumplir con el mandato de Cristo de hacer discípulos de las naciones.

3.         Sobre el cuidado pastoral y asesoría  de los obreros:  No pretendo repetir lo ya dicho sobre el tema.  Unicamente afirmar la inicitiva de proveer a los misioneros latinoamericanos de cuidado y asesoría en su ministerio, relevante, consistente y permanente. Que el Señor nos permita acompañarles y asesorarles en tanto obedecen la tarea que el Señor les ha llamado a cumplir entre los que todavia no le conocen.

 

Amados hermanos, que los desafios no nos desanimen, que produzcan en nosotros el celo santo de seguir siempre adelante para la gloria de Dios!.

 

 

Saludando al futuro con entusiasmo!.

Por varios meses, he tenido la fuerte impresión de que los próximos diez años de la historia de nuestro movimiento serán impresionantes.  El tiempo invertido motivando a pastores e iglesias locales, reclutando y entrenando candidatos a misioneros, preparando el terreno para sembrar y cosechar, tendrán que traer su fruto tarde o temprano. 

 

El mismo hecho de estar aqui esta semana en Perú, será parte de ese proceso, que en su momento nos dejará ver, naciones y etnias, dispersas a lo largo y ancho del mundo doblar sus rodillas  reconociendo que Jesucristo es el Señor y el Salvador de los hombres.

 

El futuro que nos espera, traerá historias como la de la familia Forero misioneros latinos en Asia Central, guiando a jóvenes islámicos a los pies de Jesucristo.  Los días por venir nos dejarán ver con más frecuencia testimonios como el de Jose Rodríguez y familia, iberoamericanos trayendo al Señor al líder de una pequeña mezquita en las aldeas olvidadas del norte de Mali.  Los años que se anticipan nos harán testigos de los esfuerzos de equipos como “Primicias”, un grupo de hermanos de nuestras tierras, que con la ayuda de Dios son parte del nacimiento de iglesias, de congregaciones de discípulos,  que crecen contra viento y marea en zonas del mundo donde antes no había testimonio del evangelio de Cristo!.  Que el Señor reciba toda la Gloria!.

 

Seguro que mucho de esto no vendrá sin una una cuota de trabajo y sacrificio, pero querido hermano, recordemos con mucho gozo al cerrar este tiempo juntos, el lema que nos reune esta semana y que debe alentarnos mientras saludamos con anticipación lo que viene por delante:

 

¡Anímate, esfuerzate, manos a la obra!

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