Las Bases Neotestamentarias

de la Misión Transcultural

 

Por Tito Paredes

FTL

 

Introducción

Del Antiguo Testamento se desprende el hecho que el plan de redención de Dios es para todos los pueblos de la tierra. Dios escogió y formó un pueblo que sería bendición a todas las naciones (Génesis 12). El pueblo judío es pues el instrumento de Dios para encarnar y llevar su evangelio a todas las naciones de la tierra.

La encarnación de Dios a través de Jesucristo se constituye en el modelo paradigmático para los cristianos y particularmente para la misión transcultural.(Juan 1:1-2, Filipenses 2:6,7)

  • Cristo es la palabra de Dios encarnada.

  • Cristo existía desde el principio (antes de la fundación del mundo).

  • Cristo era Dios, siendo distinto de Dios.

  • Cristo existía en comunión con Dios.

  • Cristo es Dios.

  • La Iglesia de Jesucristo nace en Pentecostés en un contexto de revelación de la crucial importancia de la misión transcultural del Evangelio. El propósito de este trabajo es explorar y considerar algunas bases Nuevo Testamentarias de la Misión Transcultural de la Iglesia.

    Nos centraremos en algunos pasajes de Hechos que consideramos como fundamentales en el entendimiento de la visión, pasión y practica de la Misión Transcultural. Intentaremos su aplicación y contextualización a nuestra situación Latinoamericana.

    1. De una Nación a Todas las Naciones, de una Cultura a Todas las Culturas, de una Lengua a Todas las Lenguas
    2. Los inicios de la iglesia cristiana se dieron dentro de un contexto esencialmente judío, especialmente asociado con la iglesia de Jerusalén.(Hechos 1.1-8.3). Sin embargo aún dentro de este contexto vemos la manifestación de Dios a favor de todas las naciones del mundo. Esto lo vemos claramente cuando el Espíritu Santo viene sobre los discípulos en Pentecostés y hablan en las diferentes lenguas del mundo de aquel entonces.(Hechos 2:1-13)

      Los habitantes de todo el mundo de aquella entonces se quedaron atónitos al escuchar a los discípulos en su propias lenguas (Hechos 2: 7 – 8). Esto fue una clara señal y recordatorio que el evangelio de Jesucristo era para todas los pueblos y lenguas de la tierra.

      Un hermano misionero entre los quichuas de Ecuador contaba en una ocasión que cuando compartió la palabra de Dios en español a una mujer quichua ella le preguntó:

      "¿si Dios me ama como Ud. Dice

      porque no me habla en mi propio idioma?

      El idioma materno es un aspecto esencial de la cultura y por lo tanto de crucial importancia para la misión transcultural de la Iglesia. En Hechos 1: 8 Jesús les dice a sus discípulos:

      "Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre Uds., recibirán poder

      y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria

      y hasta los confines de la tierra". (Nueva Versión Internacional)

      Cuando efectivamente llegó el día de Pentecostés (Hch. 2) todos fueron llenos del Espíritu Santo y "comenzaron a hablar en diferentes lenguas según el Espíritu les concedía expresarse" (Hechos 2: 4). Como sabemos a Jerusalén habían venido judíos y piadosos procedentes de todas las naciones de la tierra, quienes escuchaban hablar a los judíos galileos en sus propios idiomas las maravillas de Dios. La Iglesia del primer siglo nació, bajo el poder del Espíritu Santo en un contexto de la proclamación del evangelio a todos lo pueblos de la tierra en sus propios idiomas es decir en un contexto de práctica y misión transcultural.

      La Misión Transcultural en el día de hoy debe tomar en serio no solamente la diversidad cultural sino también la diversidad idiomática de los pueblos y naciones de este mundo. Debemos disponernos a aprender el idioma y conocer la cultura o culturas donde el Señor lleva a sus hijos e hijas a cumplir la Misión Transcultural.

      En el crecimiento de la iglesia de Jerusalén comenzamos a observar también el crecimiento de la diversidad cultural: Los Judíos de habla Aramea, nativos de Jerusalén y Palestina tienen que aprender a convivir con los judíos de habla Griega. En este proceso se producen algunos conflictos.(Hechos 6:1-7). Se puede observar cierto etnocentrismo de los judíos arameos contra los judíos griegos. El etnocentrismo y prejuicio en función de la cultura o grupo social y lingüístico al que pertenecemos es común entre todos los seres humanos. Tenemos que empezar por casa par desterrar este elemento pecaminoso.

       

    3. El Evangelio a los Pueblos y Naciones Gentiles en Medio de Persecuciones y Dispersión (Hechos 8.4-12.25)
    4. Dios a menudo utiliza las circunstancias adversas para avanzar sus propósitos. Las persecuciones de los primeros judíos cristianos los empujo a llevar el evangelio a Judea, Samaria y lo último de la tierra.

      En el capítulo 8 vemos que se desató una gran persecución contra la Iglesia en Jerusalén, Saulo era parte de los que perseguían a la Iglesia "entrando de casa en casa arrastraba a hombres y mujeres y los metía en la cárcel" (8: 3). También dice la Palabra que todos los que se habían dispersado predicaban la Palabra por donde iban (8: 4). Felipe predicaba el Evangelio y hacía señales milagrosas en Samaria y también predicó el evangelio al Etiope, un gentil.

      Es interesante notar que la Iglesia de Jerusalén al enterarse que los samaritanos habían aceptado la Palabra de Dios, enviaron a Pedro y Juan para consolidar el trabajo e introducirlos al Espíritu Santo. Pedro inicia sus contactos con no judíos y eventualmente estos encuentros se profundizarán.

      En Hechos 11: 9 se nos dice que los que se habían dispersado a causa de la persecución llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquia y algunos de ellos predicaron el Evangelio a los de habla griega. Los frutos de esta obra son tremendos ya que como sabemos la Iglesia de Antioquia llega a ser una Iglesia multicultural y con visión y pasión misionera transcultural.

      Vemos pues que en los propósitos de Dios la persecución y las cosas adversas contra la Iglesia de Jerusalén son usadas por él para dinamizar la misión transcultural. Lo que el hombre lo intenciona para mal, Dios lo transforma para el bien de todas las naciones y pueblos mediante la proclamación transcultural del Evangelio.

       

    5. La Misión Transcultural Requiere que nos Despojemos de Nuestro Etnocentrismo Cultural:

    El encuentro entre Pedro y Cornelio (Hechos 10)

    Cornelio era un centurión Romano, es decir un gentil asignado a Cesarea, que era el centro del gobierno palestino. La organización militar romana tenía la siguiente estructura:

    La legión (similar a una división) estaba compuesta por 6,000 hombres; está a su vez estaba dividida en 10 cohortes. Cada cohorte está compuesta por 600 hombres, es decir la décima parte de una legión, cada cohorte se dividía en 6 centurios que eran grupos de 100 hombres, similar a una compañía y cada centuria tenía un centurión como jefe.

    Hechos nos dice que Cornelio era piadoso y temeroso de Dios. Este concepto piadoso es aplicado en los tiempos del Nuevo Testamento a los gentiles que habían aceptado la religión judía sin aceptar la circuncisión y sus leyes. Asistían a las sinagogas y creían en el Dios y la ética judía. Cornelio era un gentil piadoso que estaba buscando a Dios. Cornelio era un hombre dadivoso y un hombre de mucha oración.

    Los judíos estrictos no querían saber nada de los gentiles, pensaban que el favor de Dios sólo se extendía a los judíos. Pedro tenía que desprenderse de esta manera de ver a los gentiles.

    Pedro estaba hospedado en la casa de un curtidor de pieles (Simón) la profesión de curtidor implica el contacto con los cueros de animales muertos (Nm, 19:11-13); un judío rígido no habría aceptado hospitalidad de un curtidor de pieles. Pedro estaba en camino.

    Los judíos tenían leyes estrictas de alimentación, estas leyes están en Dt. 12 y Levítico 11. Los judíos podían comer sólo carne de animales que rumiaban (bolo de alimento a medio mascar) y que sus pezuñas, uñas eran hundidas, cualquier otro animal para ellos no era limpio.

    Pedro a través de la visión de Hechos 10 estaba siendo preparado por Dios para no llamar "inmundo" a los gentiles y para encontrarse con Cornelio y que reconociera que lo que Dios limpió no debería rechazarlo ni llamarlo común. Los judíos creían que eran el pueblo escogido y exclusivo de Dios. Los judíos estrictos no tenían contacto con los gentiles, ni aún con los judíos que no observaban la ley. Un judío estricto no hospedaba a los gentiles, tampoco se hospedaba con alguien que era gentil. El hospedaje que Pedro dio a los emisarios de Cornelio muestra que Pedro comenzaba a escuchar la voz de Dios. Las barreras comenzaban a romperse.

    El relato continúa diciendo que al día siguiente Pedro se fue con sus visitantes a Cesarea, donde Cornelio los estaba esperando juntamente con sus parientes y amigos a quienes había invitado. En el encuentro con Cornelio, Pedro le manifiesta a Cornelio:

    Ustedes saben que a un judío le prohíbe su religión tener tratos

    con extranjeros o entrar en sus casas. Pero Dios me ha enseñado

    que no debo llamar profano o impuro a nadie.

    Luego Cornelio le relata a Pedro también la visión que él tuvo, y que estaban listos para escuchar:

    "Todo lo que el Señor te ha mandado a decirnos"

    Pedro al comenzar a hablar, confiesa su gran descubrimiento, el motivo de su segunda conversión:

    "Ahora entiendo que Dios no hace diferencia entre una persona y otra,

    sino que en cualquier nación acepta a los que lo reverencian y hacen lo bueno"

    El resto de la historia es conocida, no sólo Cornelio recibe el mensaje del evangelio, sino que también Pedro es testigo que mientras él estaba hablando el Espíritu Santo vino sobre los no judíos que escuchaban el mensaje, los creyentes judíos que acompañaron a Pedro en esta visita se quedaron admirados de que el Espíritu Santo también fuera dado a los no judíos. Luego Pedro mandó que se bautizaran. El mensaje es claro, Dios no hace acepción de personas y quiere que todos se arrepientan y vengan a un conocimiento pleno de él, en sus vidas y sus culturas.

    Despojarse del Yo orgulloso, prejuicioso y etnocéntrico es un prerrequisito para hacer la tarea misionera transcultural. La humildad es una característica fundamental del testimonio cristiano transcultural.

    Jesucristo mismo nos dio el ejemplo de humildad y despojo de sus prerrogativas divinas. El tomo el paso de obedecer y se despojó de sus derechos divinos para hacerse siervo humilde y obediente (Filipenses 2: 7 – 8).

    • Jesucristo se despojó de sus prerrogativas y poderes como Dios Hijo.

    • Jesucristo asumió las limitaciones humanas voluntariamente, a pesar de que "era tanto Dios como hombre, dos naturalezas distintas unidas en una personas"

    Despojarse del poder que nuestra cultura y dinero nos da es seguir el ejemplo de Jesús. La humildad para estar dispuesto aprender de los otros, de la cultura y de la gracia de Dios en dichas culturas, es un elemento fundamental en la MT.

    Esta actitud de humildad nos permite ver la gracia común de Dios en las culturas del mundo ya que la presencia y acción de Dios no llega a los pueblos solo cuando nosotros llegamos, ya ha estado allí como revelación general.

    Por lo tanto descubrir las huellas de Dios en la cultura y pueblos donde hemos sido enviados es una tarea necesaria que se hace parte del proyecto de evangelización y misión transcultural.

    1. El Concilio de Jerusalén: Los Gentiles Pueden Ser Cristianos sin Hacerse Judíos(Hechos. 15:1-35)

    Uno de los constantes desafíos que tienen los cristianos en la tarea de llevar el evangelio a otros pueblos y culturas es la tentación de confundir su cultura con el evangelio; es decir querer sacralizar con el evangelio aspectos de su cultura e imponerlos como parte del evangelio.

    Esto también ocurrió en el primer siglo cuando los primeros cristianos judíos quisieron imponer sus cargas religiosas sobre los gentiles. Esto lo podemos ver con más detenimiento examinando el pasaje de Hechos 15, el llamado Concilio de Jerusalén, donde la iglesia del 1er siglo se enfrenta a un problema muy real y controversial, acerca de si era necesario que los gentiles se hagan judíos para ser verdaderos cristianos, como los llamados judaizantes sostenían.

    No se puede ser salvo sin hacerse judío (Hechos 15:1-5) En Hechos 15 vemos que un grupo de cristianos que habían ido de Judea a Antioquia, sostenían y enseñaban que los gentiles no podían salvarse sino se sometían al rito de la circuncisión y si no guardaban la ley de Moisés (15:1-5) Pablo y Bernabé, que estaban en Antioquia tuvieron una fuerte discusión con ellos. Frente a este impase los hermanos de Antioquia deciden nombrar a Pablo, Bernabé y otros para ir a Jerusalén y tratar este asunto con los apóstoles y ancianos de la iglesia de Jerusalén.

    Estos judíos llamados también judaizantes, consideraban que como el cristianismo era el cumplimiento de las promesas hechas a Israel, los no judíos tenían que hacerse judíos.

    Esta enseñanza también implicaba que la fe en Jesucristo no era suficiente para la salvación. A la fe hay que añadirle circuncisión y guardar la ley de Moisés. Esto era un asunto de fondo, de crucial importancia que debía resolverse.

    La circuncisión, era la señal dada por Dios, del pacto entre él y su pueblo Israel. Los judaizantes no sólo enfatizaron esto sino que lo hacían una condición para la salvación de Cristo.

    En el libro de Gálatas 2:11-14, encontramos que estos judaizantes influenciaron en la vida de Pedro, quien ya había aceptado a los gentiles como tales (encuentro con Cornelio Hechos 10,11) Pedro comía y se relacionaba con los no judíos, pero cuando llegaron los judaizantes se retiró y se apartó de ellos hipócritamente porque tenía miedo de los fanáticos de la circuncisión 2:12) Otros creyentes judíos siguieron el ejemplo hipócrita de Pedro, incluso Bernabé (2:13)

    Por esta razón Pablo lo confrontó a Pedro públicamente Gálatas 2.14, pero gracias a Dios tanto Pedro como Bernabé reaccionaron y reconocieron su hipocresía y finalmente defendieron la evangelización de los gentiles, sólo en base a la fe en Jesucristo.

    Camino a Jerusalén Pablo y Bernabé al pasar por Fenicia y Samaria contaron como los no judíos habían dejado sus antiguas creencias para seguir a Dios. Esto producía alegría entre los hermanos. Al llegar a Jerusalén también contaron todo lo ocurrido. El cristianismo que se había iniciado entre los judíos comenzaba a ser recibido significativamente entre los gentiles. Muchos de ellos se convertían al cristianismo. Podemos imaginar el gozo, emoción y alegría por estos hechos.

    En la reunión de Jerusalén, algunos fariseos que habían creído insistieron que los gentiles se circunciden y guarden la ley de Moisés, es decir, que se hagan judíos para ser aceptados por Dios. Pablo se refiere a los judaizantes como perturbadores (dentro de estos habían, fariseos, grupos religiosos que promovían y exigían el estricto cumplimiento de la ley mosaica). (Gálatas 1:7)

    La salvación de los gentiles es sólo por la fe en Jesucristo; Al hablar Pedro, Pablo y Bernabé, ante el Concilio sostienen que no hay necesidad de hacerse judío para ser salvo. (Hechos 15: 6-21)

    1. El testimonio de Pedro (15:7-11)
    2. Pedro dijo que Dios lo había escogido de entre los judíos, para anunciar el evangelio a los no judíos, (7) Dios aceptó a los no judíos igual que a judíos, ya que les dio también el Espíritu Santo, (8) El no ha hecho diferencia entre ellos y los no judíos, pues los ha purificado por medio de la fe en Jesucristo, (9) Pedro, pregunta, porque darles cargas que ni los propios judíos han podido llevar y termina diciendo sólo somos salvos por gracia gratuita en Jesucristo.(10, 11)

    3. El testimonio de Bernabé y Pablo (12)
    4. Ellos contaron a toda la multitud, cuán grandes señales y maravillas había hecho Dios, por medio de ellos entre los gentiles.

    5. El comentario de Santiago (15:13-21)

    Santiago, luego de escuchar a Pedro, Pablo y Bernabé, reconoce también que Dios incluye a los gentiles como parte de su pueblo y fundamenta esto, haciendo referencia a pasajes del Antiguo Testamento y sugiere que " no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre".

    La Decisión del Concilio y la Carta a los No Judíos (15:22 - 29)

    Los apóstoles y ancianos en el Concilio de Jerusalén, decidieron no insistir en que los gentiles se circunciden y guarden la ley de Moisés; es decir acordaron y determinaron que los gentiles no tenían que hacerse judíos para ser salvos. También decidieron escribir una carta a los gentiles para que sea llevada personalmente por varios hermanos entre ellos Pablo, Bernabé, Judas y Silas (22) En la carta les dicen, que los judaizantes que los perturbaron no tenían autorización de ellos (23-24) También hicieron referencia a los nombrados para hablar del asunto con ellos (25-27) y, finalmente concluye que "les ha parecido bien al Espíritu Santo y a nosotros, no imponeros ninguna carga, más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de los sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación" (28-29)

    Implicaciones de la Decisión del Concilio de Jerusalén para Nuestros Días

    1. La salvación es sólo por la fe en Jesucristo.

    2. La salvación no requiere de obras o alguna carga adicional (circuncisión – guardar la ley, etc)

    3. Cuando comunicamos el evangelio a otros pueblos a menudo lo hacemos imponiendo consciente o inconsciente nuestra cultura o ciertas tradiciones que nada tienen que ver con el evangelio.

    4. No debemos comunicar el evangelio con nuestro ropaje cultural y menos forzarlo sobre los evangelizados.

    5. Debemos romper nuestra maceta cultural y "sólo" sembrar la semilla del evangelio en el suelo del pueblo o cultura donde llevamos el evangelio

    6. La expresión del evangelio debe reflejar la cultura, en sus aspectos positivos de los pueblos evangelizados.

    7. El evangelio afirma los aspectos positivos de nuestras culturas y transforma los aspectos negativos; "Sométanlo todo a prueba, aférrense a lo bueno, eviten toda clase de mal" (1Tes. 4: 21 - 22)

    8. Si los no judíos en el Nuevo Testamento podían llegar a ser cristianos sin hacerse judíos.

      1. Los quechuas, shipibos pueden ser cristianos plenos sin hacerse mestizos, criollos o españoles.

      2. Los peruanos, bolivianos y colombianos pueden ser cristianos plenos sin hacerse europeos, ingleses, norteamericanos o coreanos.

      3. Los pueblos evangelizados pueden ser cristianos sin adoptar la cultura del misionero.

    En la misión transcultural debemos evitar la imposición cultural nuestra o del misionero. Debemos dejar que el ES obre en la vida de los creyentes par que ellos determinen con la ayuda de la palabra lo que deben afirmar y transformar en su cultura.

    Así como Jesucristo se despoja de sus derechos divinos y asume nuestra humanidad, el misionero transcultural también debe despojarse de sus derechos culturales y asumir, en lo posible, la cultura del pueblo en el cual ha sido llamado a ser testigo de Jesucristo.

    Como diría Stphen Neil, hay que romper nuestra maceta cultural para plantar la semilla del evangelio en el suelo cultural de los otros pueblos de tal forma que crezca su propia planta en su propia maceta; con razón Pablo uno de los apóstoles apasionados de la misión transcultural nos da un consejo y desafío para la misión:

    "Entre los débiles me hice débil, a fin de ganar a los débiles. Me hice todo para todos los medios posibles. Todo esto lo hago por causa del Evangelio, para participar de sus frutos" (I de Corintios 9: 22 – 23, Nueva Versión Internacional).

    En la MT esto debe ser nuestro modelo y metodología ya que detrás esta el principio de la encarnación que al propio Jesucristo ejemplizó.

     

    CONCLUSIONES

    1. El evangelio de Jesucristo no es monopolio de un pueblo sino a sido todo para todos los pueblos de la tierra.

    2. Toda la iglesia de Jesucristo en todo el mundo, esta llamada a participar en la Misión Transcultural.

    3. Despojarnos de nuestro Etnocentrismo cultural es un paso fundamental para la Misión Transcultural.

    4. Profundo amor por las personas y sus culturas que son diferentes a las nuestras, es crucial en la Misión Transcultural.

    5. Debemos desarrollar la disposición para ver la gracia y revelación general en las otras culturas.

    6. Debemos asumir actitud de siervo y no de mandamás o sábelo todo.

    7. La Misión Transcultural implica que "toda la Iglesia lleva todo el evangelio a todos los pueblos".

     

    Sexta ponenciaCuarta ponencia

     

    Vuelta a COMIBAM Internacional