Misioneros latinos,

¿hijos del postmodernismo?

 

Las influencias externas sobre el movimiento misionero latinoamericano y el desafío de formar una misionología relevante desde nuestra situación

 

Pablo Carrillo Luna

PM Internacional

 

El movimiento misionero desde América Latina hacia otras latitudes, es relativamente nuevo. Hasta hace unos 40 años todavía era inconcebible pensar que un misionero Latinoamericano pudiese llevar a cabo este tipo de trabajo en otros continentes. Lo más común y cómodo era pensar que las grandes y económicamente poderosas agencias misioneras Anglosajonas estaban destinadas a llevar a cabo ese tipo de trabajo en el extranjero. Sin embargo, nos quedaríamos cortos en nuestro análisis, si solo apuntásemos a este paradigma misiológico, esto es el de las Misiones Transculturales desde América Latina, como algo aislado. Basta con mirar a la historia de la iglesia Cristiana en los dos últimos milenios para darse cuenta que a través de las diferentes épocas de cambio, la iglesia ha tenido que formular su misión vez tras vez. Es decir, hacer teología con intenciones misioneras. Y hacerlo de tal manera que el evangelio fuese relevante a sus contemporáneos. De lo contrario, corría el riesgo de llegar a ser una institución obsoleta.

La misión de la iglesia ha tomado diferentes formas y se ha formulado desde diferentes perspectivas. D. Bosch lo pone de esta manera: "En cada una de estas épocas los Cristianos, desde sus propios contextos, lucharon con la cuestión de lo que su fe Cristiana y por consiguiente lo que la Misión Cristiana significaba para ellos. Sin duda alguna, todos ellos creyeron y argumentaron que su comprensión de la fe y de lo que la misión de la iglesia debía ser, era fiel a lo que Dios quería". Y este es el caso actual de la iglesia Latinoamericana. Nos corresponde la tarea de entender y formular nuestra propuesta de lo que entendemos por misión desde nuestro contexto particular. En este pequeño trabajo solo deseo aportar algunas reflexiones en torno a las influencias externas que han ido moldeando nuestro movimiento misionero. Aclarando que hay influencias internas como la de la Iglesia Católica Romana (Sincretismo y Persecución). Hay estudios y referencias abundantes en este Congreso. Por ejemplo: Rostros del Protestantismo Latinoamericano. Miguez Bonino

 

La influencia histórica y cultural.

Desde el siglo XIX al cual K. S. Latourette llama "El gran Siglo de las Misiones" hasta la segunda mitad del siglo XX, se ha dejado sentir el impacto del espíritu pragmático Americano aplicado a las misiones. La oportunidad unida a la capacidad, podían, durante esa época, lograr la evangelización mundial. Cito a Andrew Walls: "Es un estilo practico, orientado a la actividad de todos los lideres misioneros Americanos que viene desde A.T. Pierson y John R. Mott hasta Ralph Winter". Cabe apuntar aquí, que la mayor actividad misionera tanto Británica como Americana se llevo a cabo en vísperas del fin de siglo, tanto el XIX como el siglo XX. Con los lemas de tratar de terminar la tarea antes de estas fechas significativas, se levantaron un gran numero tanto de individuos como de organizaciones misioneras. Todas ellas, de una u otra manera, enfatizando los principios motores de la misión Americana, esto es: Oportunidad y Capacidad.

Algunos elementos que Andrew Walls encuentra y que constituyeron la misión tal y como la entendieron los Americanos fueron:

"En primer lugar se caracterizaba por una inmensa energía, recursos ilimitados e inventiva propia--el hábito de identificar problemas y resolverlos..." Este aspecto tiene mucho que ver con la doctrina filosófica del pragmatismo en la que todo lo que funciona, debe ser bueno y llevada dentro de la iglesia dio como resultado el acercamiento pragmático a la misión, la Corporación Misionera, Inc. O como se ha acuñado el termino en algunos círculos latinoamericanos: La Misión Gerencial.

"En segundo lugar, la misión Americana refleja un apego intenso a una teoría particular de gobierno que no se da de manera natural en otras partes del mundo.

En tercer lugar, esta misión se decanta por un uso des-inhibido del dinero y las correspondientes preocupaciones por medidas y tamaños.

En cuarto lugar, la misión Americana se caracteriza por lo que algunos han dado en llamar la virtud menos desarrollada de todas sus demás virtudes, la religión, la materialización de lo trascendente, el ponerse las botas de trabajo en el Templo, esa tendencia de cuantificar a la religión a fin de ver o mostrar su valor.

Esta fue la conclusión de un creyente Japonés, en un articulo que apareció en 1926 sobre si los Americanos podían enseñar religión a los Japoneses.

 

"...Para ellos las iglesias grandes son iglesias de éxito... Ganar el mayor numero de convertidos a menor costo es su constante preocupación. Las estadísticas es su manera de mostrar el éxito o fallo en su religión como en su comercio y política. Números, números, oh, cuanto valoran los números... Los Americanos son hijos de este mundo; que ellos sirvan como profesores de religión... es una anomalía... Ciertamente, religión es lo ultimo que el Americano promedio puede enseñar..."

 

Hay que tener presente que el Cristianismo tiene una característica sobresaliente a diferencia de las otras religiones del mundo, esto es, que a pesar de cruzar barreras culturales, rápidamente se contextualiza y toma nuevas formas dictadas por la cultura donde se arraiga. Y esto es cierto del Cristianismo llegado a través de las misiones Americanas. Estas misiones fueron producto y portadoras de la cultura Americana. Por tanto no debe sorprendernos la manera en cómo nos llegó envuelto culturalmente el evangelio, y por tanto no creo que debamos sobre-enfatizar negativamente la influencia cultural que las misiones Anglosajonas han tenido sobre el Cristianismo mundial.

 

Influencias doctrinales y políticas

La misión de la iglesia en América Latina se ha visto afectada e influenciada no sólo por las cuestiones culturales sino también por los debates doctrinales existentes en la iglesia Americana. El significado del Evangelismo proclamado versus Evangelismo social. El Fundamentalismo y el Evangelicalismo liberal. Por otro lado, el discurso político durante la Guerra Fría entre los dos grandes sistemas socio-económicos, el Capitalismo y el Comunismo y la manera en que la iglesia Occidental confundió el Reino de Dios con el Capitalismo y como "El Imperio del mal" al Comunismo, fueron temas que aun polarizan la iglesia en América Latina.

Actualmente, el cambio radical de los sistemas políticos y el re-acomodo en un nuevo, pero aún todavía no-patente, orden mundial, la revolución tecnológica, y la voraz e insaciable economía de mercado son factores a tomar muy en cuenta y que están influyendo en la manera de ver la tarea misionera. De esta manera la misión tal y como la conocemos en nuestros días, conceptual, estructural y en la práctica, se ha implantado desde una perspectiva casi total por parte de la iglesia Americana.

 

Un Mundo Totalmente Diferente

Las circunstancias han cambiado radicalmente en las ultimas dos décadas. El panorama político mundial ha cambiado. Nuevos desafíos se formulan a la iglesia, y toman la forma de nuevas filosofías, guerras de baja intensidad y más crueles, la desintegración de algunos estados-naciones, en etnias y pueblos buscando independencia e identidad. Paradójicamente, todo esto sucede al mismo tiempo que se esta produciendo la formación de grandes bloques político-económicos. Mientras la iglesia de Occidente lucha por sobrevivir en medio de una sociedad moralmente decadente, la iglesia Latinoamericana crece, no solo numéricamente sino que alcanza su madurez y comienza a enviar misioneros fuera de sus propias fronteras.

Todas estas influencias externas nos llevan a considerar las siguientes implicaciones misiológicas.

  1. Los conceptos que se manejan hoy en día sobre lo que significa la misión, como por ejemplo: "Adopte un pueblo", "Iglecrecimiento", Cuando se considera "alcanzado" un pueblo con el evangelio Discipulado del creyente, La sistematización de la Teología, Las declaraciones de fe, y muchos otros conceptos tienen que ser revisados seriamente a la luz de la Palabra y del nuevo paradigma filosófico del postmodernismo. No sin dejar de tomar como referencia nuestra propia situación cultural Latinoamericana.
  2. Según C. Walls en los días del clímax del movimiento misionero Americano, el Cristianismo se asociaba con una forma particular de civilización y de una avanzada tecnología. Ambas eran ofrecidas con toda sinceridad como beneficios del primero. Hoy en día esa asociación es menos obvia. Primero porque los países conectados con la alta tecnología no están necesariamente conectados con el Cristianismo. Segundo, porque la mayoría de los Cristianos viven ahora en áreas relativamente de baja capacidad tecnológica y con pocas esperanzas de tener acceso a ella.
  3. Sin embargo, la manera en como se esta llevando a cabo la misión hoy en día habla mucho de la dependencia tecnológica por parte de las organizaciones misioneras y los mismos misioneros. En algunos países en donde los recursos económicos y de simple subsistencia son obvios, las agencias misioneras cuentan con material tecnológico mejor que las iglesias locales a donde sirven o algunas agencias del gobierno local en donde sirven como misioneros. ¿Cuáles son las implicaciones para un movimiento como el Latinoamericano, supuestamente al mismo nivel económico que los campos misioneros?
  4. El modelo de la agencia misionera de "un solo sentido", el de dirigir todos los recursos de los Cristianos de un país para predicar el evangelio y establecer iglesias en otro, necesita ser reconsiderado. Con la venida de una nueva manera de ver las cosas y la participación de la iglesia de otras partes del mundo, se hace necesario un nuevo instrumento misionero, aquel que incluya "un canal de doble sentido": Compartir y recibir.

¿Qué significa para nosotros la ekklesia y la missio dei en el siglo XXI? ¿En qué época nos esta tocando vivir nuestra fe? ¿Cómo nos percibe el resto del mundo a quien queremos comunicar el evangelio? ¿Somos una replica idéntica de la iglesia Occidental? ¿Qué dones ha dado el Señor a la iglesia Latinoamericana? ¿Cuál será nuestra participación y aportación al movimiento misionero mundial como Iglesia Latinoamericana? ¿Qué herramientas serán útiles en nuestra labor de llevar el evangelio y que otras herramientas son obsoletas? ¿Cómo vamos a encarnar y verbalizar el evangelio en nuestra generación? En la medida que podamos concretar nuestra reflexión en torno a éstas y otras preguntas afines, estaremos en mejor posición para servir a nuestra generación y mejor aun, estaremos listos para presentar una respuesta en los albores de esta nueva época, el postmodernismo, una nueva manera de ver al mundo y su realidad, es una filosofía que mayormente está haciendo un impacto profundo en la sociedad Occidental.

A continuación hago una aproximación respondiendo a la pregunta de la ponencia:

Los Misioneros Latinos somos hijos del postmodernismo:

- Si sabemos expresar el evangelio en forma coherente y relevante a la época en que nos ha tocado vivir.

- Si podemos entender la herencia y bagaje histórico que la iglesia moderna nos ha dejado. Y con discernimiento podemos construir sobre la fe de nuestros padres, a la vez que aportar con sensibilidad y creatividad, nuevas formas de encarnar el evangelio.

- Si somos capaces de reflexionar sobre el porque y el como de llevar a cabo la misión desde nuestra situación en América Latina.

No somos hijos del postmodernismo y por tanto irrelevantes en nuestra comprensión del mundo actual.

- Si nos mantenemos dentro de los esquemas de la iglesia moderna.

- Si no podemos, ni queremos entender la diferencia entre la forma y el contenido del evangelio. Y como este puede ser encarnado en toda su integridad y belleza dentro de esta nueva época postmoderna.

 

Bases Bíblicas

Finalmente, es necesario subrayar los principios bíblicos que nos recuerdan que en cada generación y en épocas de cambios, el Señor ha levantado siempre un remanente fiel y más específicamente, hombres y mujeres que han comprometido sus vidas, han sido testigos fieles y han sabido echar mano de la fe necesaria para poder vivir y compartir de manera coherente el evangelio del Señor Jesucristo.

El capitulo 11 de la carta a los Hebreos es un relato vivencial, mas que un canto a los héroes de la fe, de gente real que ha sabido encarnar a través de las épocas, la esencia de la misión de Dios en la tierra. El común denominador de todas las personas mencionadas allí y que abarcan un espacio de tiempo de varios siglos, es el compromiso y la fidelidad mostrada a la Palabra de Dios y que se resume en ese pasaje, con la palabra llena de un contenido profundo: Fe. El costo de la misión en muchos casos fue el abandono de su tierra natal, el vivir sin identidad nacional sino como peregrinos, dejar una vida de comodidades y escoger los sufrimientos de su pueblo, impartir justicia, recibir promesas, para otros significó el morir en medio de la tortura, sufrir burlas y azotes, cadenas, cárceles, persecución, pobreza afligidos y maltratados. De este tipo de personas, el mundo no era digno.

Esto es la esse de la misión en todo lugar y época: Obediencia absoluta y Fidelidad incondicional a toda la Palabra de Dios. Toda reflexión teológica con intenciones misiológicas, nace de las inquietudes por tratar de ser fiel y útil en el servicio al Señor. Toda reflexión teológica significativa, nace en las orillas de influencia de la iglesia, en nuestro caso será cuando la praxis de nuestra misión hecha en obediencia y fidelidad a su Palabra, nos sirva para descubrir la creatividad y espontaneidad que la iglesia Latinoamericana puede aportar al movimiento misionero mundial. Siempre teniendo en cuenta que nuestra parte, ni es la mejor ni es la mas completa, que solo estamos contribuyendo a lo que muchos ya han puesto antes y que quizá otros vendrán en el futuro a seguir edificando sobre nuestras labores. (Heb. 11:40.

 

Pablo Carrillo

15 de agosto de 2000

 

BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA

 

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