CONCLUSIONES

CONSIDERACIONES BÍBLICAS

 

1. La singularidad de la misión transcultural

La misión "transcultural", como tal, es un aspecto particular de la misión de la iglesia, el cual conlleva, fundamentalmente, el cruce de algún tipo de frontera con el fin de anunciar el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Estas fronteras pueden ser geográficas, culturales y lingüísticas. Debemos admitir que el término "misión" es entendido y usado en América latina en un sentido amplio y general, que no siempre es comprendido por todos de igual manera.

La misión transcultural no es una alternativa opcional para la iglesia, es parte inherente de su naturaleza como agente de Dios para redención de todos los pueblos del mundo. Tal fue el caso de Israel en la antigüedad, que fue escogido por Dios como pueblo misionero que respondiera al juicio divino sobre las naciones (Gn 11-12).

Lo que dentro de un espectro más amplio de la misión hace que la misión "transcultural" revista un carácter singular, es que ella eleva a todas las culturas al mismo nivel al hacerlas partícipes del amor redentor de nuestro Señor (no hay cultura que sea excluida). Así mismo, este hecho lleva implícito que la misión se lleva a cabo desde cualquier cultura a cualquier cultura.

Frente a tantas alternativas de modelos políticos, sociales, religiosos y filosóficos que ofrece nuestro mundo occidental postmoderno, se hace necesario remarcar que el mensaje del Evangelio que proclamamos encierra un contenido singular: un único salvador para todos los pecadores, Jesucristo el Señor.

 

2. Las bases veterotestamentarias de la misión transcultural: integral y profética

Para entender la misión universal de la iglesia hay que entender el mensaje del Antiguo Testamento. Un estudio cuidadoso del mismo señala que la misión es universal, integral y profética. El deseo original de Dios fue que el ser humano tuviera una relación de amor, confianza y obediencia a Él; relaciones perfectas de amor y apertura con la comunidad, y de provisión y cuidado de la tierra (Gn 1-2). El pecado convirtió estas relaciones en culpa, vergüenza y dolor (Gn 3-11).

La propuesta de Dios fue la formación de una nueva comunidad donde se restaurarían las relaciones quebradas. Establece una relación con Abram, prometiéndole una nación y un territorio. Lo que se perdió en Adán se restablece en Abram. La razón es universal: la bendición de todas las naciones (Gn 12.1-3). Sin embargo, tal bendición universal depende de la vida ética y social de Israel (Gn 18) y su obediencia en constituirse un paradigma para las naciones, un sacerdocio real y una nación santa (Ex.19). Las naciones notarían su vida religiosa, social y ecológica (con leyes de protección a las viudas, huérfanos y extranjeros) para que conozcan a Dios (Dt. 4).

No obstante, sin obediencia, las naciones no llegarían a conocer el carácter y la naturaleza del verdadero Dios. Por eso, los profetas llaman a Israel para que vuelva al pacto, la obediencia y a cumplir con su misión (Ez 36), denunciando la injusticia de las naciones.

En resumen, según el Antiguo Testamento, la misión abarca la totalidad de la vida y de las naciones.

 

3. Las bases neotestamentarias de la misión transcultural

La misión transcultural de la iglesia tiene su sustento pleno en la vida terrenal de nuestro Señor Jesucristo y la misión tal cual la entendieron y practicaron los cristianos del primer siglo. En efecto, en la encarnación de Dios a través de Jesucristo encontramos el modelo paradigmático para llevar a cabo la misión transcultural. El propio Hijo de Dios abandonó su gloria celestial y se humanó para llevar a cabo la redención de la humanidad (Fil 2).

Cuando se da el derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés y los discípulos comienzan a hablar en diversas lenguas, se hacía claro que el mensaje del Evangelio era para todos los pueblos y lenguas de la tierra (Hch 2). Al surgir la persecución en Jerusalén se produce una dispersión general de los cristianos, quienes llevan adelante la propagación de la nueva fe por Judea y Samaria (Hch 8).

Pedro, uno de los principales líderes de la iglesia, impulsado por fenómenos sobrenaturales, es conducido a predicar el evangelio a los no judíos, y de esta manera Cornelio y sus allegados, se constituyen en los primeros frutos ganados de la gentilidad (Hch 10). Sin embargo, atravesar la barrera de los prejuicios y el etnocentrismo en la iglesia de origen judío requirió de tiempo y debate. Con tal motivo, se convocó al concilio de Jerusalén, donde finalmente se reconoció que los cristianos gentiles no debían ser obligados a guardar la cultura y ley judía (Hch 15).

 

CONSIDERACIONES CONTEXTUALES

1. Relaciones misionales Norte-Sur

La iglesia evangélica latinoamericana tiene una deuda de gratitud con la anglosajona, por haberle traído el Evangelio a través de más de un siglo de servicio. La relación mutua que se estableció entre el Norte y el Sur ha sido muy fecunda, aunque no exenta de dificultades. En cuanto a sus relaciones internacionales, la iglesia del Sur ha mantenido contacto casi exclusivamente con el Norte, y ha habido una ausencia casi total de contacto Sur-Sur, y en el caso de haberse dado, lo ha sido a través de la mediación del Norte. Sería deseable que la iglesia latina pueda ahondar las relaciones Sur-Sur de forma directa, considerando que hay grandes desafíos para la evangelización mundial que se concentran en ciertas naciones de África, Medio Oriente, Asia y Lejano Oriente.

La participación anglosajona en nuestro contexto, ha hecho evidente que ellos nos trajeron el mensaje de salvación pero no nos enseñaron a llevarlo a otras naciones. Recientemente comienzan a aparecer en nuestro medio algunos esfuerzos anglosajones con la intención de colaborar y llevar adelante planes que contemplan la utilización de recursos humanos latinos para fines misioneros mundiales. Los modelos de cooperación evaluados son: 1. El Anglófilo, 2. El Participativo y 3. El Servicial. En todos los casos se debe vigilar, tanto el paternalismo anglosajón como el oportunismo latino capaces de estropear cualquier intento de cooperación.

El modelo bíblico de cooperación de Romanos 15:25-31 y el de 2 Corintios 8:13-15, son ejemplos de cómo interaccionar en la cooperación internacional.

 

2. Influencias externas que afectan al movimiento misionero latinoamericano

Es necesario ver al movimiento misionero transcultural desde América Latina en el contexto de la historia de la iglesia para entender que, en épocas de cambio, la iglesia tiene que formular su propio concepto de misión. Al reflexionar sobre la historia, algunas influencias externas estuvieron presentes; durante la época de mayor auge de las misiones norteamericanas y británicas, se dejó sentir el impacto de su espíritu pragmático sobre otras culturas a donde han llevado el evangelio. Así también, las influencias doctrinales y políticas que afectan a la iglesia en América Latina, tales como, el fundamentalismo y el evangelicalismo liberal, el evangelio social y el discurso político de la Guerra Fría, el capitalismo y el comunismo, fueron evidentes.

La Iglesia enfrenta, en este mundo cambiante, fuertes desafíos, tales como, la redefinición de conceptos misionológicos aprendidos, una renovada forma de presentación del evangelio que no esté asociada con una forma particular de civilización y la creciente dependencia de los medios tecnológicos que no consideran a las implicaciones para la gente que queremos alcanzar.

A partir de Hebreos 11 se puede volver a las raíces de la misión: Obediencia y Fidelidad a la Palabra de Dios. Tomando en cuenta que estamos siempre construyendo en lo que otros han construido y que otros vendrán a construir sobre lo que nosotros hemos construido, debemos asegurar un fundamento firme para la misión transcultural en este mundo cambiante.

 

RECOMENDACIONES PRÁCTICAS

1. Correcciones de rumbo necesarias

Para la iglesia: Nosotros, como parte del cuerpo de Cristo en Latinoamérica, entendemos nuestro compromiso histórico y bíblico con la misión transcultural. Este desafío demanda superar nuestra falta de visión y reflexión, y hacer un replanteamiento de la naturaleza de la iglesia que la lleve a la encarnación del evangelio aquí, y que se proyecte hacia todas las naciones.

Para los centros de capacitación misionera y seminarios: El desafío planteado a los centros de capacitación y seminarios, es que elaboren currículos que tomen más en cuenta a nuestro contexto e idiosincrasia, y que mediante foros se busque una reconciliación entre teología y misionología que de como resultado una capacitación integral. Los misioneros deberán contar con las herramientas que le permitan adaptarse al campo de misión y se mantengan en un proceso de capacitación continua.

Para las agencias misioneras: Se plantea el desafío de que las agencias misioneras encuentren su lugar poniéndose al servicio de la iglesia, y que sin competir con ella, participen como socios en el envío, supervisión y cuidado pastoral en el campo.

 

2. Misión integral transcultural

Reafirmamos nuestra convicción de que "toda la iglesia lleve todo el evangelio a todos los pueblos", lo que demandará la formación de misioneros que imiten el modelo encarnacional de Jesucristo, a fin de que la proclamación de las Buenas Nuevas lleve integrada todos los elementos de la missio Dei (Lc. 4:18-19).

 

3. Relación Norte-Sur

a. Internacionalización o anglonización del movimiento

En los últimos años se ha hablado mucho sobre la internacionalización del movimiento misionero mundial. Sin embargo, lo que estamos observando es lo que podríamos denominar la "anglonización" del movimiento. Atraídas por el despertar misionero en nuestro continente, numerosas organizaciones misioneras foráneas están estableciéndose en nuestras tierras, introduciendo su propia ideología y praxis misionera. Además, con la gran capacidad que tienen para difundir sus ideas, la influencia de su misionología anglosajona se hace sentir sobre nuestro joven movimiento.

Enfrentamos el desafío de fortalecer una misionología autóctona, y el surgimiento de estructuras que presenten alternativas a la imposición de modelos foráneos. Debemos, así mismo, desanimar cualquier oportunismo y hacer una autocrítica de nuestros modelos para evitar cometer los mismos errores.

Necesitamos también una participación seria y responsable en foros internacionales que nos abran espacios para el diálogo respetuoso, nos permitan encontrar soluciones adecuadas y nos lleven a la interdependencia, en lugar de la dependencia.

COMIBAM ha aceptado el desafío de promover la celebración de una consulta internacional en donde se encuentren representados lideres de organizaciones misioneras tanto Latinas como foráneas para reflexionar sobre esta temática y para proponer soluciones viables.

b. Cooperación.

Vemos con entusiasmo el creciente reconocimiento que el movimiento latino esta ganando entre la comunidad misionera internacional, esto ha permitido desarrollar relaciones serias y duraderas que han permitido un mayor entendimiento de la cultura organizacional de las misioneras foráneas.

Esta nueva relación ha permitido, tanto el planteamiento de nuevos paradigmas en las relaciones Norte-Sur, propuestas de trabajo cooperativo, así como también, la confrontación seria pero respetuosa de aquellas ideologías y prácticas que amenazan a nuestro movimiento.

Sin embargo, necesitamos continuar avanzando, tanto en el proceso de acercamiento como en el desarrollo de las relaciones que nos lleven a una cooperación horizontal, donde el movimiento latino sea visto como un socio en igualdad de condiciones.

 

4. Influencias externas que afectan al movimiento

Uno de los mayores desafíos que tiene la iglesia Latinoamericana es el de tratar de ser relevante a esta generación postmodernista. Debe reflexionar en cuánto su misión está afectada por la mentalidad de la misión gerencial y los conceptos que ésta maneja. La tendencia natural sería el conformismo a lo ya conocido o hasta ahora establecido como norma en el quehacer misionero.

Es muy esperanzador el tener foros como CLADE, COMIBAM y otras consultas afines, los cuales generan documentos misionológicos y junto a la retroalimentación de los misioneros latinos en el campo, proveen un material incipiente para la formación de una misionología propia. Mientras tanto se hace necesario seguir analizando cuáles son las herramientas relevantes al compartir el evangelio y cuáles son obsoletas. Buscar modelos bíblicos que le den dirección a nuestra misión.

Debemos recordar que la cuestión fundamental que nos debe motivar a seguir trabajando nuestros modelos del quehacer misionero, es tratar de ser fieles y obedientes a la Palabra y al Espíritu de Dios.

 

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