¡Más que preparación para el servicio, es el servicio!

Por Paulo Feniman

Desde los primeros días cuando acepté el desafío de servir al Señor, escuché de mi pastor estas palabras: “Voy a orar por ti”. Ya hace más de 10 años que estoy en el trabajo misionero, dirigiendo una organización, y cada vez que me encuentro con él, incluyendo ahora que es el pastor titular de la iglesia, siempre lo repite: “He orado por ti y tu familia todos los días”, o “Ya oré por ti hoy”. Confieso que eso llena mi corazón de alegría, pues a lo largo de esta caminada, he descubierto que esas oraciones y tantas otras por personas queridas que decidieron sostener nuestro ministerio a través de la intercesión misionera, son realmente la razón por la cual sigo firme ante las dificultades.

Mirando la palabra de Dios vemos en el ejemplo del apóstol Pablo y su afirmación sobre la oración como la fuerza motriz de su ministerio. Pablo solicitó repetidamente de las iglesias y hermanos que lo acompañaban un compromiso en oración. Él pide oración por intrepidez en la predicación, por valor ante los retos, por puertas abiertas al evangelio, por el cumplimiento de la voluntad de Dios en su vida.  La oración es la fuerza que impulsa el ministerio de Pablo.

Es lamentable que en estos tiempos nuestros desafíos misioneros están mucho más relacionados con la subsistencia financiera que al apoyo en oración. A veces nuestro anhelo de querer ver que las cosas sucedan en el contexto de la obra misionera nos lleva a creer que debemos pasar más tiempo en la planificación, en reuniones, en establecer objetivos y olvidamos lo principal, lo esencial.

Jesús dijo: “La mies a la verdad es mucha, más los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies”. Este versículo muestra el balance maravilloso que hay entre la sabiduría divina y la responsabilidad humana. Él es el Señor de la mies y los campos de la mies le pertenecen.  Él nos honra por invitarnos a hacer parte de Su servicio. Los misioneros más famosos, a partir del mismo Apóstol Pablo y hasta Hudson Taylor, han mantenido el balance y comprendido la importancia de la oración.

Jesús enseñó en Lucas 10, que los 70 deberían ir, pero también deberían orar para que el mismo Dios que los envió pudiera enviar aún más obreros.

Por lo tanto, la iglesia de Jesucristo debe ir, pero también debe orar. Ir sin orar no realizará nada de valor eterno. La oración es FUNDAMENTAL, no sólo complementaria en el servicio del Reino. No es sólo preparación al servicio, ES EL SERVICIO.

 

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Paulo Feniman

Paulo Feniman es Director Ejecutivo de MIAF/ AIM South América – Misión para el Interior de África, donde coordina la movilización y envío de misioneros sur americanos hacia los diferentes pueblos africanos. Paralelamente a su trabajo con AIM-MIAF, Paulo tiene gran pasión por la unidad de la iglesia y el trabajo misionero. Desde 2010 se ha involucrado en diferentes conexiones globales como IPA- International Partnering Association, donde apoya a diversas organizaciones y ministerios en la formación de alianzas estratégicas para el avance del evangelio entre pueblos no alcanzados, también sirve en COMIBAM- Cooperación Ibero-americana de Misiones y en la AMTB – Asociación de Misiones Transculturales Brasileras. Está casado con Patricia y es padre de Felipe y Gabriela.
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