Fortalezas y Debilidades del Movimiento Misionero Iberoamericano

Reporte de la Fase III – Perspectivas de los enviadores (2017)

Empezando por el Congreso de Granada (España) 2006, COMIBAM Internacional ha buscado conocer a fondo cuáles son las fortalezas y debilidades del movimiento misionero iberoamericano. Diez años después, en el Congreso de Bogotá (Colombia) 2017, presentamos un resumen de los datos levantados a lo largo de ese proyecto.

Para facilitar nuestro trabajo investigativo, buscamos entender nuestra dinámica misionera a partir de tres perspectivas:

Fase I: Los que van (nuestros obreros de campo);

Fase II: Los que reciben (líderes nacionales de cada país/región adonde ministran);

Fase III: Los que envían (pastores, capacitadores, movilizadores, intercesores, etc.).

En cada fase, recogemos una serie de temas que reflejan cómo estamos obedeciendo a la tarea de hacer discípulos de Jesucristo entre todas las naciones. Algunas cosas nos han sorprendido en ese proceso, otras nos preocupan y nos desafían a mejorar lo que puede ser mejorado y depender aún más de Dios en llevar el Evangelio del Señor hasta lo último de la tierra.

Cada iglesia, denominación, organización o agencia tiene su propio perfil y su manera de hacer misiones. No podemos determinar cómo cada cual debe hacer la misión, pero sí podemos sugerir temas que ameritan nuestra consideración a partir de datos concretos obtenidos en las tres fases del proyecto de investigación.

En base a los datos levantados, los líderes de misiones de toda Iberoamérica pueden promover ajustes y cambios según sus necesidades y según su percepción de los temas sugeridos en cada Fase.

Algunos de esos temas cruciales se comparten en el presente informe de la Fase III. Nos llaman la atención temas como el aprendizaje de idiomas, el manejo de conflictos con los nacionales, el descanso del obrero y su necesidad de actualización periódica para poder acompañar los desafíos y las realidades del campo misionero.

Después de diez años de investigación, es tiempo de reflexionar sobre lo que hemos hecho hasta aquí — cada cual en su ministerio y según sus estrategias — y cómo hemos movilizado, entrenado, enviado y asistido a nuestros obreros en el campo.

A la verdad, la obra misionera no termina cuando el obrero deja su campo de trabajo — sea para jubilarse o por otro motivo. Cómo lo recibimos, cómo lo tratamos, cómo aprovechamos su experiencia requieren una estrategia que respeta a su persona al mismo tiempo que contempla las necesidades de las iglesias y de los que sienten el llamado de Dios para dar continuidad a la obra misionera.

Un dato que particularmente nos anima en esa trayectoria investigativa ha sido escuchar de muchos líderes nacionales que ellos mismos desean participar con nosotros en planificar la obra que desarrollamos en sus países o regiones. Eso significa que ellos están dispuestos a compartir con nosotros el peso de llevar el Evangelio a sus comunidades alrededor del mundo.

Les invitamos a leer y considerar atentamente el informe, el cual, esperamos, sea de ayuda para su participación en la Gran Comisión de Jesucristo.

Lea el Informe Fase III Aquí

Levi DeCarvalho, PhD
Coordinador de investigación

COMIBAM Internacional

investigacion@comibam.org

 

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Martha Claros

Directora del Área de Comunicación - COMIBAM Internacional

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