Kelly O’Donnell y Michèle Lewis O’Donnell
¿Ha visto alguna vez la película, "El Mago de Oz"? Es un clásico de fantasía filmado en 1939. La película narra las peripecias y aventuras de una niñita, Dorothy, en su afán de regresar a su casa desde un país mágico que quedaba "en algún lugar mas allá del arco iris". Al igual que muchos de nuestros amigos, probablemente la hemos visto una docena de veces durante nuestra niñez.
Durante una escena, Dorothy y sus compañeros se adentran a un bosque oscuro en su camino hacia Oz, la Ciudad Esmeralda. En su angustia de pensar cuántas bestias salvajes tendrían que enfrentar, empiezan a cantar simultáneamente, "Leones, tigres, y osos, ¡Dios mío!".
Los misioneros de la línea del frente y sus compañeros de equipo, frecuentemente se ven acosados por retos análogos, y podemos escuchar un refrán similar: "¡Zorras, gigantes, lobos, y moscas!". ¿Quiénes son estas criaturas, y qué tienen ellas que ver con la vida y la tarea de los misioneros de la línea del frente? En resumen, son metáforas bíblicas que representan las batallas que normalmente enfrentamos en nuestro afán de servir a Dios, ya sea de distintas maneras o en lugares extraños.
Demos un vistazo rápido:
Las zorras tratan de distraernos y arrastrarnos de nuestras tareas primarias.
(Cantares 2:15)
Los gigantes buscan destruirnos al poniendo en evidencia nuestra vulnerabilidad.
(2o. Samuel 21:15-22)
Los lobos procuran afligirnos, manteniendo nuestras vidas fuera de balance.
(Mateo 10:16)
¿Desea conocer más? Entonces analicemos con mayor detalle a estas criaturas e investiguemos algunas formas de cómo enfrentarlas. Nosotros usamos las tres secciones siguientes como herramientas para la formación de equipos, tal vez usted también desee hacer lo mismo.
Capturando a las Zorras
Hace algunos años estuvimos durante cinco semanas en un país musulmán, experimentando cómo viven los de la cultura local y proveyendo de apoyo pastoral a algunos obreros extranjeros que estaban allí.
Al hacerlo, inadvertidamente tropezamos contra una amenaza de cuatro patas.
El recelo entre los creyentes nacionales, los conflictos con colegas, la pobreza, la práctica del ocultismo, la persecución, y la enfermedad son algunos de los obstáculos que pueden importunar a los obreros cristianos en muchas culturas musulmanas. Así como pueden ser tan amenazantes estos obstáculos, sin embargo, hay algo mucho más disimulado, pero potencialmente muy destructivo para los obreros y su trabajo. Los llamamos las "zorras".
Salomón dijo: "Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; Porque nuestras viñas están en cierne" (Cantares 2:15). ¿Qué son esas zorras? En el contexto del trabajo transcultural, podríamos decir que son metáforas de las distracciones de la vida diaria que alejan a los trabajadores de sus tareas primarias. Son los quehaceres diarios, las interrupciones frecuentes, las trabas burocráticas, el tiempo que se necesita para arreglar un negocio de "hacer carpas", la ineficacia en la comunicación, y muchas más. Estas consumen la agenda y las energías del trabajador, y usualmente interfieren con la mera razón por la que están fuera de su patria.
Nos gustaría referirnos a este proceso distractor como a un "distractor del obrero"--la tendencia natural por la cual las "corrientes" de la vida nos alejan de nuestro punto focal (el tiempo, las actividades, los recursos, y los designios del corazón) hacia áreas periféricas de nuestros objetivos. En otras palabras, los obreros, las familias, los equipos, y aún las agencias enviadoras sucumben ante la tendencia inevitable de "especializados en nimiedades". No es simplemente un asunto de administración del tiempo, sino algo aún más retador: es "fluctuación de la administración".
Miremos más detenidamente estas distracciones--estas pequeñas zorras--para entender mejor a lo que se enfrentan los obreros en la línea del frente.
1. Haciendo el bien. Con gran certeza se ha dicho que lo bueno puede convertirse en el peor enemigo de lo mejor. Muchas cosas buenas demandan la atención de los obreros en la línea del frente--como el tener que servir de hospedadores o guías turísticos de las visitas, o de entretener a los nacionales que no son miembros del grupo de personas que se está tratando de alcanzar. Es un gran reto encontrar un balance entre el involucrarse en tales actividades (que pueden o no ayudarle a uno a conectarse más con la cultura hospedadora) y el continuar con el llamamiento primario.
2. Demandas del diario vivir. Las realidades básicas de subsistencia constantemente consumen gran energía. Algunas esposas, por ejemplo, pueden pasarse gran parte del día llevando a sus hijos a distintas escuelas, yendo de compras y cocinando, quedándole muy poco tiempo para el aprendizaje del idioma y para otras actividades relacionadas a su ministerio. Los bi-ocupacionales frecuentemente se ven forzados por la necesidad de armonizar las demandas de su trabajo con la vida familiar, con las obligaciones sociales, y con el tiempo dedicado a los nacionales. El problema: ¡no se cuenta con el tiempo suficiente!
3. Presiones del desarrollo. Esto se refiere a las luchas internas que experimentamos durante las diferentes épocas de nuestra vida. Por ejemplo: un hombre trabajador de edad madura que desea cambiar su carrera y/o que desea que algo concreto se establezca como resultado de su trabajo; la pareja que se conoce en el país hospedador, que se enamora, y que decide volver a su país de origen para casarse y radicarse allí; la presión de volver al hogar para cuidar de los padres ya ancianos; la cuestión si se debe ir de regreso a la patria junto a los hijos adolescentes que deben irse a estudiar allá. Estos y otros anhelos internos deben ser reconocidos y resueltos en oración.
4. El levantar vuelo. Muchos trabajadores le denominan "la picazón del séptimo año"--el deseo de levantar el vuelo, de tratar algo nuevo, el de buscar satisfacción trabajando en algo distinto. Muchos pueden sentirse que están sub-empleados (la persona cuenta con una Maestría, pero enseña inglés únicamente por seis horas a la semana), devaluados (una madre tiempo-completo que desearía contar con mas tiempo para convivir con los nacionales), o explotados (personas con trabajos seculares muy demandantes). El luchar con el hecho de alcanzar satisfacción personal a través del trabajo propio, y el de abrazar la necesidad del sacrificio, es una experiencia abrumadora para muchos.
5. El descuido del status quo. Hay una tendencia en todos nosotros, que es la de gravitar hacia lo familiar y lo conveniente. En un ambiente transcultural, esto puede estar presente en el deseo de hablar/aprender el idioma comercial más que el idioma del corazón, el cual es más difícil; el pasar tiempo extra con otros extranjeros y no el de fomentar amistad con los nacionales; o el planificar estrategias de trabajo aparentemente interminables en una computadora, por sobre el procurar tener tiempo adicional con los nacionales. Para permanecer enfocado en estas tareas difíciles, la auto-disciplina, la motivación intrínseca, la responsabilidad y el compromiso son indispensables.
6. Diferencias entre los miembros del equipo. Nuestras variaciones individuales son reflejo del genio creativo de Dios. Pero estas diferencias en situaciones estresantes pueden parecer como desviaciones que van a conducir a la división y al conflicto. Las diferencias en lo que se espera del trabajo, en los estilos de vida y en las relaciones deben ser discutidas, comprendidas y armonizadas tanto como sea posible. Nadie gana cuando las diferencias simplemente se ocultan, o cuando se dejan sin resolver.
7. Desaliento. Cada una de las seis zorras previamente mencionadas se alimenta de esta última, convirtiéndola en la mayor amenaza. Dos razones que provocan el desánimo en el obrero son el lento progreso del trabajo propio, y el tener que despedir a unos colegas que se trasladan a otro lugar. Aunque el llorar una pérdida es saludable, el desánimo dejado al descuido, frecuentemente da como resultado en un auto-enfoque desordenado que distorsiona la compresión de la perspectiva de Dios, y disminuye la fe en un Dios que mueve. El desánimo también puede dar como resultado que alguien anhele obsesivamente los lugares proverbiales de verdes pastos, que deberán de estar en algún lugar.
Los siete distractores mencionados no son ni malos ni necesariamente problemáticos en y por sí mismos. Lo que sí da problemas, sin embargo, son sus efectos no-reconocidos, galopantes y acumulativos, que sutilmente nos alejan de lograr el "cumplimiento de nuestro ministerio" (2a. Timoteo 4:5).
Entonces, ¿cómo pueden los obreros, sus familias, y los equipos "capturar" a estas zorras? El estar alerta, obviamente, es el primer paso. Identificarlos y hablar de ellos abiertamente con la familia, los amigos y los miembros del equipo, es indispensable. Segundo, es importante establecer estrategias y orar porque haya soluciones al proceso natural de empuje. Es preciso ser responsables ante los demás por el uso del tiempo y del trabajo. Finalmente, la guerra espiritual es crucial. Las distracciones, aunque naturales, pueden ser usadas de formas no-naturales por las fuerzas demoníacas. Satanás se goza en sabotear nuestra obra, ya sea por medio de zorras distractoras, o también con lobos feroces, o con temibles gigantes.
Aplicaciones Prácticas
¿Ha visto alguna vez a una zorra salvaje? Nosotros sí--a tres, en un período de cinco años, en los cerros, cerca de nuestro hogar. Se aparecen así no más y luego se desvanecen ante sus propios ojos, antes que uno pueda darse cuenta de lo que está pasando. Pero si cree que es difícil descubrir una zorra, ¡trate de cazar una! De la misma forma, las distracciones--las pequeñas zorras de Cantares 2:15--pueden ser difíciles de identificar, y aún más difíciles de atrapar. No obstante, existen algunas maneras de capturarlas. A continuación aparece un ejercicio que puede ser de ayuda.
Instrucciones. Júntese con un amigo y platiquen acerca de los cinco temas que se indican. Discutan si desean hacerse responsables de algunas de las "pequeñas zorras" del otro. Además, considere el hacer esto con su equipo o con su familia. Recuerde, el hacer una auto-revelación responsable, que es lo opuesto a una revelación indiscriminada, en consideración al bienestar de cada uno de los del grupo que están compartiendo sus propios pensamientos; es un medio poderoso de permanecer unidos como equipo y el de permanecer en la tarea.
Porción bíblica adicional para la reflexión: "Ninguno que milita se enreda e los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado." II Timoteo 2:4
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Peleando Contra Gigantes, Enfrentando Nuestras Áreas de Vulnerabilidad
Hay algunos alborotadores al acecho, esperando aprovecharse de nuestras flaquezas. La última experiencia en el campo de batalla del Rey David nos ilustra esto.
Según nos lo relata la Biblia en 2o. Samuel 21:15, los israelitas nuevamente estaban en guerra contra los filisteos. Y una vez más David y los hombres de Israel siguieron la ruta conocida para luchar en Gob, ciudad localizada en el área limítrofe entre ambas naciones.
Pero esta vez había dos cosas diferentes. Primero, es probable que David fuera un hombre entrado en años, ya sin la potente robustez de su juventud. Segundo, había un gigante filisteo llamado algo así como Isbi-benob, que andaba dispuesto a dar cuenta de David.
Y la batalla comenzó. En medio de la pelea, David se sintió exhausto. Y parece que el gigante había estado esperando ese preciso momento--cuando David estaba más vulnerable--para realizar lo que tenía planeado. Así que su ataque fue más bien un acto deliberado, premeditado. Podríamos decir que Isbi-benob quería hacer de David un "shish-kebab".
Y es interesante que el texto señale que Isbi-benob tenía algo "nuevo" en su cintura, tal vez un cinto o una espada. La interpretación de ello no está totalmente clara, pero su inclusión en el relato es significativa. Una interpretación posible es que tuviera puesto un cinto de honor, sugiriendo con ello que era campeón entre los filisteos. Otra posibilidad es que llevara una espada nueva, la cual puede haber estado forjada y dedicada para un propósito específico, podría ser que el de matar a David.
Sin embargo, fue Abisaí quien llegó al rescate. Vino en ayuda de David, arriesgando aún su propia vida, hiere al gigante, y lo mata.
Ahora viene el epílogo importante. Los valientes hombres de David se reúnen alrededor de él y le hacen jurar que nunca más volverá a ir a la batalla. ¿Por qué? Bueno, no sólo es por la propia seguridad de David. Algo aún más importante está en riesgo. Lo hicieron porque "no sea que se apague la lámpara de Israel."
¿Qué significa esta frase? Según la entendemos, David, como rey, era como una lámpara que reflejaba el carácter y los propósitos de Dios para con Israel y para con los pueblos que la rodeaban. El extinguir este testimonio era un atentado contra los propósitos redentores de Dios hacia las naciones. ¿Les suena familiar?
Los misioneros que van a la línea del frente, asimismo, son lámparas al grupo particular de personas en el que trabajan. Somos la luz del mundo, nos dijo el Señor (Mat. 5:14). Así como con David, las fuerzas de oscuridad buscan hacernos presas en nuestra vulnerabilidad con el objeto de disminuir la intensidad de nuestra luz--nuestro testimonio--entre ese grupo de personas. Esta es una táctica muy antigua y el único antídoto contra ella es luchar contra los gigantes y encarar nuestras flaquezas con el poder del Señor, y con la ayuda de amigos cercanos.
Aplicaciones Prácticas
Volvamos a nuestro texto bíblico en 2o. de Samuel 21:15-17 y hagámonos un auto-examen. Lea los ocho párrafos breves que se dan a continuación y responda a todas las preguntas. Dedique algo de su tiempo y discuta sus respuestas con un(a) amigo(a). También puede hacerlo en familia o en un equipo.
1. Al igual que David, todos somos vulnerables. Esto se hace aún más notorio en aquellos que tienen posiciones de liderazgo. Algunas veces puede que no nos demos cuenta de ello, sino hasta cuando una crisis lo pone en evidencia. ¿Cuáles son sus áreas particulares de vulnerabilidad, de flaqueza?
2. Aparte de su significado literal, ¿qué pueden representar los "gigantes"? ¿Son metáforas de las fuerzas espirituales, son vulnerabilidades, o flaquezas, o qué son?
3. Algunos afirman que Isbi-benob tenía un plan premeditado para matara David. ¿Cree que existe una estrategia espiritual similar para obstaculizar la vida de Dios en usted y Su obra a través suyo? Si la hubiera, ¿cuál es esta?
4. David, como el líder de Israel, era una lámpara que reflejaba el carácter y los propósitos de Dios. ¿Cómo se cumple esto en su vida? Mencione tres formas en las cuales usted prácticamente está haciendo lo mismo.
5. Observemos el apoyo mutuo entre obreros. ¿Qué nos dice este pasaje con respecto al trabajo en equipo, a nuestra necesidad de unos y de otros, y a nuestra voluntad de permitir que otros hablen a nuestras vidas?
6. La experiencia de David en el campo de batalla empezó con un gigante (Goliat) y terminó con un gigante (Isbi-benob). Pero ellos no fueron los únicos gigantes que existieron. Los versículos 18-22 del capítulo 21 siguen hablando de otros encuentros con gigantes. ¿Qué tipos de personas y de dones son necesarios para someter a los gigantes? Finalmente, ¿van a ser derrotados los gigantes?
7. Estos gigantes no se presentaron un día en la línea de batalla solo para ser muertos de manera rápida por un guerrero designado por Dios. Podemos leer entre líneas que tuvo que haber habido muchas bajas en el ejército judío, hechas por los gigantes. ¿Son inevitables esas bajas entre los obreros? ¿Qué heridas personales puede usted señalar que se dieron como resultado de su propia lucha contra los gigantes? Dedique tiempo para orar y poner delante de Dios estas áreas.
8. ¿Puede hacer otras aplicaciones de este pasaje para su vida, la de su familia, o la de su equipo?
Porción bíblica adicional para la reflexión:"Bendito sea Jehová, mi roca, Quien adiestra mis manos para la batalla". Salmos 144:1.
Prudencia en Presencia de los Lobos
Los obreros precursores deben encontrar formas prácticas de ser "astutos como serpientes y mansos como palomas", a fin de no volverse presas de los lobos productoras de estrés en la vida misionera.
Nadie quiere que "lo hagan chicharrón" ¿no es cierto? Eso es lo que básicamente dijo Jesús que habría de pasar con las personas que no ejercitaran su ministerio con prudencia. Considere, por ejemplo, Su advertencia en Mateo 10:16: "He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas". Dése cuenta que El envió a Sus discípulos (o a nosotros) no como a leones envalentonados, sino como a ovejas vulnerables necesitadas de un rebaño y de un Pastor. ¿Por qué, entonces, tuvo que darse una advertencia tan solemne? Porque la vida de misiones, al igual que la realidad, no es fácil, ni siempre segura.
Cuando como psicólogos empezamos a trabajar en misiones, sabíamos que la lucha principal para los misioneros estaba en el área del ajuste transcultural. Decíamos a los misioneros que, con el solo hecho de ser perseverantes en el aprendizaje del idioma y de la cultura probablemente la superarían. Y bueno, estábamos en lo cierto--más o menos.
Prácticamente en poco tiempo y con dolor, sin embargo, nos dimos cuenta de otro productor de estrés muy significativo para los misioneros, el que demostró ser nuestra mayor batalla durante los primeros tres años de estar en el extranjero--el tratar de armonizar las preferencias/el contexto propio, con la cultura organizacional de la misión. Como muchos misioneros, muy pronto nos dimos cuenta del impacto agotador de los conflictos interpersonales no resueltos.
En seguida, vimos con mayor atención la sutil guerra espiritual. Y para hacer corta esta larga historia, según íbamos ganando más experiencia en el campo, empezamos a ver cómo se inmiscuían otras "zorras"--esto es, productores de estrés--que nos afectaban, tanto a nosotros en como a los demás que estábamos en misiones en la línea del frente.
Muy pronto vimos la necesidad de desarrollar un tamiz conceptual para ayudar a medir las distintas zorras que son parte de la vida misionera. "CHOPS", una expresión (en inglés) que se puede relacionar con los "chicharrones de cerdo", es un acrónimo que gradualmente desarrollamos para ayudarnos a recordar diez distintas categorías de estrés, comunes a los misioneros. Más adelante reproducimos este tamiz, y lo hemos usado regularmente como una herramienta en el cuidado pastoral.
Sabemos según Mateo 10:16 que Jesús envió a sus discípulos como "ovejas en medio de lobos". Este ejercicio analiza diez "lobos"--a los que llamamos acá como "productores de estrés"--ante los cuales muchos obreros transculturales se han enfrentado. Usamos el acrónimo CHOPS como una manera de identificar y manejar a estos "lobos" causantes del estrés.
Instrucciones: Usando una hoja de papel en blanco, escriba algunos de los factores de estrés que ha experimentado durante los meses pasados. Lea los 10 "productores de estrés" y los ejemplos mencionados más adelante. Escriba los "productores de estrés" bajo la columna titulada "Exigencias". En una segunda columna, escriba "Éxitos" y bajo ella, describa algunas de las maneras en las cuales usted ha manejado el estrés en los últimos meses. Luego, bajo la tercera columna "Estrategias", mencione algunas de sus ideas de cómo manejar el estrés de una mejor forma en el futuro. Probablemente quiera hacer lo mismo para algunas de las personas más importantes en su vida, tales como los individuos y los grupos mencionados al final de esta página. Utilice papel adicional. Discuta sus respuestas con un amigo cercano/un consejero.
Exigencias Éxitos Estrategias
Culturales--satisfacción de sus necesidades de maneras poco usuales: aprendizaje del idioma, choque cultural, re-ingreso
Crisis--eventos potencialmente traumáticos, frecuentemente inesperados: desastres naturales, guerras, accidentes, inestabilidad política
Históricas--áreas no resueltas de problemas personales del pasado: asuntos de origen familiar, debilidades personales
Humanos--relaciones con miembros de la familia, colegas, nacionales: la educación de los hijos, conflicto de parejas, problemas con miembros del equipo, oposición social
Ocupacionales--presiones y desafíos específicos del trabajo: volumen de trabajo, agenda de viajes, estar expuesto a personas con problemas, falta de satisfacción laboral
Organizacionales--incongruencia entre los valores personales y la ética de la organización: desacuerdo con las políticas institucionales, estilo laboral, expectativas
Psicológicos--estabilidad emocional general y auto-estima: soledad, frustración, depresión, hábitos indeseados, asuntos en desarrollo/asuntos de estancamiento en la vida
Propiedades Físicos--salud en general y los factores que la afectan: nutrición, enfermedad, envejecimiento, clima, ambiente
Soporte y Apoyo--recursos para sostener el trabajo propio: finanzas, alojamiento, ayuda técnica y eclesiástica, contacto con donantes
Situación Espiritual--relación con Dios: vida devocional, tentaciones, compañerismo, guerra espiritual
Estas respuestas son aplicables a (indicar con un círculo):
Usted mismo, cónyuge, hijo, amigo, departamento, equipo, compañía, otro (especifique)
La imponibilidad y el manejo del estrés no deben darse únicamente a nivel del misionero individual. Más bien, es vital identificar y discutir los productores de estrés que afectan a las familias misioneras, a los equipos, a los departamentos, a la región, y a al totalidad de la agencia misma. La herramienta CHOPS, si se pone en práctica con diligencia una vez por año, es un medio muy útil para comprender y minimizar el estrés—el impacto de los lobos—a los distintos niveles de la organización misionera.
Porción bíblica adicional para la reflexión: "No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino." Lucas 12:32.
Detrás de muchas de nuestras luchas interiores se ocultan nuestros intentos de negar quienes somos realmente o el tratar de ser lo que no somos. Los problemas personales a menudo proceden de los esfuerzos que hacemos por escapar del sufrimiento legítimo.
Muchos obreros transculturales viven en lugares donde la mosca es común. Por lo tanto no es raro encontrar una mosca digamos, en un vaso de agua, como me sucedió un día húmedo y caluroso en Tailandia. Me dije a mi mismo que tal vez la mosca simplemente quería nadar. Pensé en la posibilidad de que ese ni siquiera fuera mi vaso. A pesar de todo, allí me encontraba, compartiendo con 40 líderes extranjeros sentados alrededor de varias mesas en una sala de conferencias, orando y discutiendo estrategias de trabajo. Era la primera vez que me invitaban a participar con este grupo, y me sentía un tanto especial. Todo andaba bien de no haber sido por aquella pequeña plaga en mi vaso de agua.
De pronto mi pensamiento voló hacia el verso bíblico en el que había meditado durante mi tiempo de oración en la mañana y que describía claramente a mi visitante inesperado. "Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor al perfume del perfumista; así una pequeña locura al que es estimado como sabio y honorable" (Ecl. 10:1) La aplicación era evidente. Estaba yo imaginando que era mas especial de la cuenta por el hecho de haber sido incluido en esta reunión en calidad de "líder"? Sin duda. Mi actitud era de locura. Comencé con mal pie. Más aun, sabía por experiencias del pasado que esta actitud eventualmente contaminaría la fragancia de Cristo en mi vida y mi trabajo, (2 Cor. 2:15) de la misma manera que las moscas muertas arruinan un precioso perfume. Esta enviada especial había cumplido su misión captando mi atención.
Nadie añade deliberadamente moscas, vivas o muertas, a un valioso perfume. Son dos cosas incongruentes. De igual manera, pocos de nosotros contaminamos a propósito nuestras propias vidas. Sin embargo, al igual que las moscas en el perfume, nuestras locuras--nuestro pecado--puede alojarse en nuestras almas y provocar un desastre en nuestro trabajo, nuestra sabiduría o nuestro honor. Como lo expresaba Pablo, un poco de levadura fermenta toda la masa. (I Cor. 5:6)
Algunos tipos de locura son más dañosos que otros. Unas cuantas moscas caseras, por ejemplo, son sencillamente una molestia. Estas serían, haciendo una analogía, los hábitos indeseables de nuestra vida; las pequeñas debilidades del carácter de las cuales tratamos de deshacemos. Pero muchas moscas juntas, especialmente aquellas que pican y portan enfermedades, son particularmente dañinas. Veamos estas como serias locuras: pecados no confesados, arrogancia, adicciones compulsivas y ocultas, y patrones dominantes de la personalidad que son malsanos/impuros.
Se ha fijado como una simple manifestación pública o aun privada de esta clase de locuras--conductas y actitudes incorrectas--puede neutralizar la eficacia de nuestro trabajo, comprometer nuestra integridad, desestabilizar nuestra vida emocional y herir a otros? "Mejor es la sabiduría que las armas de guerra; pero un pecador destruye mucho bien" (Ecl. 9:18). ¡Esto es así aun sí se trata de pecadores cristianos!
La locura de las moscas se da en diversas frecuencias e intensidades. Puede que se trate de un evento aislado. En tal caso reconocemos el problema y aprendemos la lección rápidamente. Se trata de una mosca fácil de espantar. Pero puede darse en episodios intermitentes y difíciles de predecir que entran sigilosamente en nuestra vida. Por otra parte puede que se trate de eventos de mayor continuidad caracterizados por la falta de autocontrol. Estos parecerían ser un enjambre de moscas que revolotean alrededor nuestro.
El punto es que la locura, en cualquiera de sus manifestaciones, conduce a la deshonra. Basta solamente un poco de ella para arruinar nuestra reputación, y aun la de Dios, independientemente de cuán virtuosa haya sido nuestra vida o cuán notables sean nuestros logros. La deshonra no se da simplemente a base de la locura como tal (palabras ásperas, manejo dudoso de las finanzas, involucramiento físico o emocional con alguna persona). También puede darse como secuela de nuestras acciones equivocadas. En lugar de echar mano de la gracia de Dios, negamos o minimizamos nuestro problema/pecado o rehusamos creer en el propósito restaurador de Dios de perdonamos y ayudarnos en nuestro tiempo de necesidad (Heb. l:16). Consideremos esto último como caer en "des-gracia".
A menudo es preciso contar con la ayuda de un recurso externo, como un amigo cercano, la Palabra de Dios, o el Espíritu Santo, para lograr que identifiquemos las moscas en nuestra vida. ¡Una de las mayores fuentes de locura procede de no estar en contacto con uno de estos tres "detectores de moscas"! Asignemos le nombre a algunas de las moscas más comunes. Al pecado--los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y el orgullo (I Juan 2:15-16)--a menudo le salen alas.
Adicciones ocultas (mosca compulsiva). Se trata de compulsiones ocultas que afectan nuestro tiempo, nuestro juicio, y relaciones. Pasado algún tiempo se manifiesta su mal olor, aunque al principio hayan permanecido cubiertas. Conductas excesivas tales como broncear la piel, comer en exceso, o dejar de comer, cuidado exagerado de la apariencia personal o de la figura, aplazar responsabilidades, aislamiento, comprar compulsivamente, ver televisión, uso del Internet, etc. forman parte de este cuadro. Nos aplicamos sedantes o estimulantes de muchas maneras, a fin de evitar vernos a nosotros mismos con claridad y lidiar con nuestros problemas. Otras adicciones mayores como la pornografía, el juego, y la dependencia de drogas son aun más agobiantes.
Amargura (mosca vinagris). Henri Nouwen ha hecho la observación de que en esta vida "El amor y las heridas nunca se separan." Herimos a quienes amamos y viceversa. El trabajar esas heridas y el perdón, aunque es una tarea desafiante, ciertamente es más deseable que su alterativa: albergar la herida y desarrollar una amargura profunda y persistente que puede contaminar nuestra alma y la de otras personas (Heb. 12:15). El perdón, un acto de misericordia que disculpa a quienes nos han ofendido, es el único antídoto seguro contra la amargura.
Comentarios indebidos (mosca maximus boca). Nuestra boca es fuente de honra o vergüenza. Ningún hombre puede dominar la lengua (Santiago 3:8). Algunos de nuestros mayores errores verbales incluyen el hacer promesas a la ligera o inadecuadas, especialmente a Dios (Prov. 20:25; Ecl. 5:1-7); vomitar basura mental--insensatez, historias o chistes de dudoso valor, o bromas pesadas que no edifican (Ef. 4:3-4); chisme, que incluye repetir un asunto que daña injusta o innecesariamente a otras personas, y crítica insensible (comentarios sumamente duros o fuera de lugar).
Arrogancia (mosca maximus rex). Algunos de nosotros “necesitamos” y disfrutamos de ser lideres--ser admirados, tener control, estar a cargo, abrir camino. Es bastante fácil ser seducidos por nuestra posición de influencia y nuestro deseo de ser importantes. El orgullo desmedido y la tendencia de agrandarse son trampas peligrosísimas en esta vida. Estos son los “compañeros volantes insidiosos de aquellos que se creen ser más especial que realmente lo son; y que sus éxitos se deben a sus propios esfuerzos más bien que el favor y unción de Dios (Deut. 8:17).
Moscas personales (mosca mía perpetua). Es interminable la lista de moscas que pueden afectarnos. ¿Puedes identificar cualquier clase de moscas, vivas o muertas, que estén flotando en las aguas de tu vida?
¿Cómo podemos deshacemos de estas amenazas engañosas? Se trata de un asunto delicado. Y es un proceso además. Matamos una, se nos escapa otra. La primera línea de defensa es cuidar proactivamente nuestro crecimiento personal: permaneciendo cerca del Señor, en contacto con nosotros mismos, concientes de la influencia de nuestro ambiente, y conectados con nuestros confidentes.
Cuando las moscas nos acechan, la mejor manera de tratar con ellas es admitiendo con honestidad su existencia e impacto (confesión), escogiendo hacer cambios y correcciones serios a fin de limitar su influencia (arrepentimiento/restitución), y obtener apoyo de otros que nos ayuden a lidiar con la situación (responsabilidad ante otros). La guía del Espíritu Santo, la presencia de amigos confiables, la meditación en la Escritura, la consejería, y un buen grupo de apoyo o programa de "12 pasos" son importantes recursos de ayuda, especialmente si estamos luchando con las variedades de moscas más letales. La confesión, el arrepentimiento/restitución y la responsabilidad ante otros son cada uno como los hilos que integran el cordón de tres dobleces que no se rompe fácilmente (Ecl. 4:12). Podemos usar ese cordón para hacer un tejido protector que nos sirva a modo de mosquitero para mantener alejadas las locuras y como malla para amortiguar el impacto si caemos.
A menudo buscamos en esta vida lo que solo experimentaremos en el cielo. Anhelamos ardientemente algo más--que esto mortal se vista de inmortalidad. Deseamos que nuestras moscas personales desaparezcan permanentemente. Aun habiendo experimentado lo mejor que esta vida nos puede ofrecer, nos queda una añoranza profunda de ser sanos y un deseo de ser revestidos de lo que no perece. Sin embargo, como nos lo plantea Larry Crabb (1988), el alma sedienta no demuestra la presencia de problemas emocionales, sino que es un indicador de que enfrentamos la realidad. Es una señal de salud.
Al concluir, consideremos las palabras que Jesús le dirigió a Pedro antes del Getsemaní. "Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos (plural) como a trigo; pero yo he rogado por ti (singular), que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos (Lucas 22:31-32). Observe que esta es una predicción mayormente de la fidelidad de Pedro y no de su fracaso. Creo que el Señor nos ve de la misma manera cuando batallamos con áreas de locura. El ve el potencial en nosotros. Y a pesar de nuestras debilidades, aun nos confía, como hizo con Pedro, la tarea de alimentar Sus ovejas y de llevar su fiel y refrescante fragancia a las naciones (Juan 21).
Porción bíblica adicional para la reflexión: Mira, sólo esto he hallado: que Dios hizo rectos a los hombres, pero ellos buscaron muchas artimañas (Ecl. 7:29).
Kelly O'Donnell y Michèle Lewis O'Donnell son psicólogos que trabajan con Juventud con Una Misión y con la Asociación de Cuidado Integral (Member Care Associates-Geneva). Tienen su base en Europa. Han editado tres libros, "Ayudando a los Misioneros a Crecer" (Helping Missionaries Grow, 1988), "El Cuidado Integral" (Missionary Care, 1992), y Las Mejores Prácticas del Cuidado Integral (Doing Member Care Well, 2002), y están activamente involucrados en el desarrollo del campo del cuidado integral en las misiones. Este artículo se publicó en Doing Member Care Well, 2002; (Las Mejores Prácticas del Cuidado Integral). Usado por permiso.