Trauma Y Desorden de Estrés Post-traumático Entre Misioneros:
Cómo Reconocerlo, Prevenirlo y Tratarlo
Dra. Karen Carr
En los últimos diez años, he hablado con muchos misioneros que han experimentado distintos tipos de traumas, incluyendo robos, asaltos, violación, suicidio de un amigo, asesinato de un amigo, y el vivir desastres naturales como un terremoto. Muchos han experimentado traumas adicionales tales como el de una evacuación, lucha guerrillera, la pérdida de un bebé, y abuso sexual. Estas listas no son, de ninguna manera exhaustivas. Algunos han llegado hasta el campo habiendo sufrido traumas infantiles (por ejemplo, abuso sexual, físico o emocional) que nunca han sido resueltos. Entonces, puede que estos misioneros por años trabajen al más alto nivel, hasta que los síntomas de algún trauma sin resolver comienzan a emerger de manera que ya no pueden ser ignorados.
La tragedia es que muchos de esos síntomas y desórdenes mas severos son prevenibles y tratables, especialmente si son reconocidos de manera temprana, pero muchas veces el problema no es reconocido sino hasta cuando ya ha causado un daño considerable. Esto significa que la sanidad y la recuperación van a tardar mucho más, y que el impacto va a ser mayor (por ejemplo, el misionero va a tener que salir del campo y puede ser que nunca esté apto para regresar). Si podemos capacitar a los administradores de misioneros para reconocer los síntomas tempraneros, a fin de hacer las referencias apropiadas e intervenciones compasivas, entonces estaremos, en gran manera, reduciendo el número de contingencias en el campo misionero. Como Miersma (1991) dijera en su artículo donde compara la experiencia en Vietnam con la de los misioneros, "Si deseamos reducir el impacto del estrés de la pérdida de la inocencia y del idealismo de los misioneros, se necesita hacer mucho más por los misioneros, tanto en los niveles de la experiencia en el pre-campo, como en la del campo mismo."
Es comprensible que muchos administradores de misioneros sientan que están sobrecargados de responsabilidades. El prospecto de que se les pida reconocer los síntomas de estrés y de trauma entre sus misioneros, puede ser visto con una expectación abrumadora e irracional; sin embargo, si los administradores de misioneros estuvieran mejor capacitados con la habilidad de reconocer y referir, esto en última instancia, les favorecería disminuyendo el estrés. Frecuentemente, si tan sólo un pequeño porcentaje del equipo de trabajo está sufriendo o experimentando comportamientos o problemas personales, ellos van a ser quienes estarán consumiendo un alto porcentaje del tiempo y la energía del administrador. Distintos estudios demuestran que hay un beneficio considerable en un temprano reconocimiento y el tratamiento de los síntomas post-traumáticos (Friedman, Framer, and Shearer, 1988; McCarthy,1988; Mitchell and Everly, 1993). Los riesgos de una tardía o de ninguna intervención provocan un tiempo de recuperación mayor, lo cual aumenta los gastos del tratamiento, y la compensación al trabajador con licencia por enfermedad, por incapacidad, o el cese de labores.
A fin de ilustrar el síndrome de síntomas que son típicos como respuesta a un trauma, voy a usar a lo largo de este artículo, el ejemplo ficticio de una misionera a la cual llamaré Juana. Mientras que Juana no es una persona real, su historia es una composición fiel de lo que muchos misioneros han experimentado, sin consideraciones de edad, género o de la especificidad del trauma. En este ejemplo, el trauma es violación. Sin embargo, los síntomas descritos no son típicos para las víctimas de violación.
La Historia de Juana
Juana es una mujer de 25 años, norteamericana, soltera, quien con gran entusiasmo y anhelos se dirige a su campo misionero. Desarrolla un amor por las personas con las que trabaja y se adapta muy bien a la cultura, y hace amistad con sus compañeros de trabajo. Los primeros cinco años de su estancia son fructíferos y prósperos. Un día se dirige al pueblo y su carro es detenido por una banda de ladrones. Los asaltantes, pistola en mano, la despojan de sus pertenencias, la violan y la dejan tirada a un lado de la carretera, pensando que está muerta. Todo su mundo acaba de ser transformado, y pasa de ser un lugar de relativa tranquilidad y seguridad, a uno de temores, pesadillas, e incertidumbre.
Cuando Juana vio a los hombres con las pistolas, sintió como los latidos de su corazón se aceleraban y le empezaron a sudar las manos. Su respiración se hizo mas rápida y gritó pidiendo auxilio, pero sus gritos rápidamente fueron silenciados con un golpe en la cara. Aunque todo pareció suceder en cámara lenta, en realidad era como si tal cosa no le estuviera sucediendo a ella. Cuando estaba siendo violada, se sintió como insensibilizada, casi podía ver toda la escena desde fuera de su propio cuerpo. Dejó de resistirse y se sintió completamente indefensa. Algo dentro de ella le decía que iban a asesinarla por lo que se resignó a ese destino.
Asumamos que Juana logró regresar a las oficinas. Consideremos sus reacciones en las primeras 24 horas luego de ese hecho crítico. Primero, Juana sentía como si estuviera actuando con un piloto automático. Su único pensamiento era llegar a un lugar seguro y no podía pensar en ninguna otra cosa. Una vez empezó a entrar en contacto con sus compañeros de trabajo y con el personal médico, se sintió abrumada con las preguntas y los exámenes clínicos. Los detalles de la crisis se fueron haciendo borrosos en su mente, hasta llegar a pensar si la violación en realidad había ocurrido, o si únicamente se la había imaginado. Las evidencias obvias de contusiones en su rostro y en sus brazos le recordaban que lo que había pasado era real y no sólo una pesadilla.
La mente de Juana se dejó llevar por sus propias preguntas y temores, mientras sus amigos se acercaban preguntándole como podían ayudarle. ¿Quién mas se va a dar cuenta todo esto? ¿Me van a culpar a mí? ¿Dónde están ahora estos hombres? Y si me encuentran, ¿me van a matar? ¿Las personas me van a ver de forma distinta? Juana no durmió bien esa noche y no tenía apetito. El sonido de un carro que pasaba por la calle, le hacía tener imágenes visuales de cuando los hombres se alejaron manejando el carro que le robaron, dejándola tirada en la carretera, abandonada. La siguiente mañana se levantó desvelada, sintiéndose muy sola.
Los amigos y compañeros de Juana no estaban seguros de cómo responderle. Ellos conversaban entre sí mas de lo que hablaban con ella, y se preguntaban: ¿Qué le puedo decir a ella? ¿Qué hago si ella colapsa? ¿Y si no sabe que yo ya lo sé? Debido a que no sabían qué decir o cómo actuar, la mayoría de ellos la evitaba. El administrador del centro tampoco estaba seguro de cómo debía responder. Habló con Juana, pero se sintió inútil. Era la primera vez que alguien en el centro se enfrentaba a tal situación. No estaba seguro si debía pedir públicamente se orara por ella, o no. Sabía que no había ningún consejero angloparlante disponible en las cercanías de ese lugar. No sabía si debía mandarla de vuelta a los Estados Unidos, quizá podría encontrar alguna ayuda, o permitirle quedarse con ellos donde aparentemente recibiría un buen apoyo. ¡Tantas preguntas y tan pocas respuestas!
Entendiendo la Crisis, el Estrés, el Trauma, y el Desorden de Estrés Post-Traumático
Crisis es definida como "un hecho emocionalmente significativo, que actúa como un punto decisivo para bien o para mal en la vida de una persona" (Mitchell y Resnick, 1981, p. 3). Para algunos, una crisis da como resultado el deterioro de su funcionar; para otros, resulta en un crecimiento personal y en el fortalecimiento del carácter. Una crisis puede provenir de una situación de cambio de roles, tales como el matrimonio o jubilarse, o puede ser algo repentino, como un accidente o la muerte de un familiar. Mitchell y Resnick describen cuatro características comunes a la mayoría de crisis.
Primero, las crisis son repentinas, tienden a tomar a las personas por sorpresa. Esto probablemente se ilustra mejor con un accidente automovilístico o con una muerte repentina. En algunos casos una prolongada enfermedad, puede extenderse por largos periodos de tiempo y la persona puede experimentar fluctuaciones en su propia habilidad de superar las crisis.
Una segunda característica de la crisis, es que los mecanismos normales de tolerancia en una persona no son los adecuados, y la persona no se siente preparada para manejar la situación. Durante un período de tiempo, el sentimiento de balance o equilibrio de una persona se interrumpe y requiere de altos niveles de energía y esfuerzos, restaurar este sentido de balance y/o control.
Tercero, Mitchell y Resnick afirman que la duración de la crisis es de corto tiempo (24-36 horas) y en raros casos puede prolongarse hasta mas de seis semanas. Yo modificaría esto un tanto y diría que la reacción mas intensa a la crisis es de corto tiempo. Sin embargo, los efectos de una crisis pueden durar toda una vida.
Finalmente, las crisis tienen el potencial de dirigirnos a comportamientos peligrosos, auto-destructivos, o socialmente inaceptables. Por ejemplo, es común que una persona trate de manejar una crisis usando alcohol en exceso, lo mismo en un comportamiento sexual desordenado (ambos son intentos de insensibilizar el dolor). Una persona también puede volverse temeraria o suicida en medio de emociones muy intensas que parecen ser intolerables.
Una característica adicional de la crisis que no es mencionada por Mitchell y Resnick es el impacto en la propia percepción del mundo. Las crisis usualmente hacen que el mundo de uno se mire diferente y hacen pedazos la suposición de la propia invulnerabilidad y el sentido de seguridad (Kleber and Brom, 1992). Para un cristiano, un factor adicional puede ser la
desilusion que uno experimenta respecto a la aparente falta de intervención de Dios. Es muy importante poner atención y ser sensible a los cambios que esta persona está teniendo acerca de la imagen de Dios, los cuales pueden ser significativos ya sea positiva o negativamente.
Estrés, significa literalmente fuerza o presión. Ha sido definido como "respuesta a una amenaza, a un reto, o a un cambio percibido" (Mitchell y Bray, 1990, p. 4). Al igual que la crisis, el estrés no es un término uniformemente negativo. Pequeñas dosis de estrés son necesarias para el crecimiento y la motivación. Niveles extremos de estrés pueden causar enfermedad y muerte. De hecho, aproximadamente el 80 por ciento de muertes no traumáticas, son causadas por enfermedades o accidentes que están relacionados con el estrés (Mitchell y Bray, 1990, p. 4 ).
Trauma, se define como "un agravio a la mente o al cuerpo que requiere reparación estructural" (Waites, 1993, p. 22). El término trauma claramente refleja que algún daño ha sido hecho, ya sea física o psicológicamente en respuesta a alguna forma de crisis o estrés.
Desorden de Estrés Post-traumático. El desorden de estrés post-traumático (DEPT) ha sido reconocido por los profesionales desde la Guerra Civil Norteamericana. Los síntomas documentados de soldados que regresaban de la guerra de Vietnam hicieron que el DEPT fuera incluido como una categoría de diagnóstico en la tercera edición del Diagnostic and Statistical Manual (Manual de Diagnóstico y Estadística III--MDE-III). Previamente había sido llamado de diferentes formas, tales como neurosis traumática, neurosis de combate, y fatiga de combate (Meek, 1990).
Criterio de Diagnóstico.
1. El individuo ha experimentado un hecho que está fuera del rango de la experiencia humana normal, un evento que sería marcadamente aflictivo casi para cualquiera, por ejemplo, una amenaza a la propia vida o a la integridad física; una amenaza o un daño a los propios hijos; a la esposa, o a otros parientes cercanos o amigos; la destrucción repentina del hogar o de la comunidad; o el ver a otra persona que ha sido o está siendo lastimada seriamente o que ha sido asesinada como resultado de un accidente o de violencia física.
2. El hecho traumático es re-experimentado con persistencia.
3. La persistente evasión de estímulos asociados con el trauma o la insensibilización a toda respuesta (lo que no estaba presente antes del trauma).
4. Síntomas persistentes de incremento en la vigilia (esto es, dificultad en dormirse o en permanecer dormido; irritabilidad o explosiones de cólera; dificultad de concentración; hiper-vigilia; respuesta sobresaltada y exagerada; reactividad psicológica a la exposición de hechos que se asemejan o simbolizan un aspecto del hecho traumático).
5. Duración de la alteración de por lo menos un mes. Los componentes esenciales de los síntomas primarios del DEPT son: la existencia de un estresador traumático; el re-experimentar el trauma; incremento de la vigilia; y los comportamientos evasivos. También existe un cierto número de síntomas secundarios que usualmente se asocian con el DEPT. Estos incluyen síntomas depresivos (suicidio, tristeza, pérdida de apetito); síntomas de ansiedad (incremento en la vigilia; miedo a la muerte); comportamiento impulsivo (abuso de substancias, cambios en el estilo de vida); y enfermedad psicosomática (dolores musculares, úlceras, colitis) (Peterson, et. al., 1991).
Reacciones normales a la crisis. Existe una serie de reacciones normales o típicas que cualquier persona va a experimentar en momentos de crisis. Es importante entender estas respuestas y reconocer que deben ser esperadas y que son temporales. La mayoría de personas que atraviesan una crisis van a experimentar un estado temporal de desorganización y confusión, pero tendrán los recursos para reconocerlo y finalmente retornarán a su nivel funcional como al de la pre-crisis. Este proceso puede darse de forma eficiente y menos dolorosa si la persona es apoyada y ayudada a través de todo ese proceso. Aproximadamente el 20 por ciento de quienes experimentan una crisis van a desarrollar síntomas mas severos, los que van a requerir de una intervención psicológica (Mitchell and Resnick, 1981).
Inmediatamente después de un hecho traumático, la persona está en un estado muy vulnerable. La mayoría de investigaciones demuestran que es el hecho en sí mismo mas que las experiencias anteriores de las personas, lo que va a determinar cuán severas van a ser las reacciones de la persona (Kleber y Brom, 1992).
En otras palabras, ser testigo de un asesinato, ser violado, o tomado como rehén, son eventos traumáticos que van a producir síntomas similares en diferentes tipos de personas, indiferentemente a sus experiencias pasadas. Sin embargo, también es cierto que la recuperación de una persona a dicho trauma, puede ser complicada debido a su historia y a su manera individual de enfrentar las cosas. Por ejemplo, alguien con una historia de abuso sexual puede tener una recuperación más complicada ante una violación, que alguien que nunca antes había sido abusada. Un bombero que ha dejado a sus dos hijos en casa puede que se impresione en forma mas perturbadora al ser testigo de cómo mueren dos niñitos en un incendio, que otro bombero que no tiene hijos.
La mayoría de personas van a experimentar intensos niveles de ansiedad, negación, ira, remordimiento y duelo, durante las distintas fases de cualquier crisis (Mitchell y Resnick, 1981). Las reacciones somáticas también son comunes y pueden incluir dolor, tensión muscular, problemas gastrointestinales, y problemas genitourinarios. Estos sentimientos pueden ser experimentados simultánea o independientemente. Puede que se experimenten inmediatamente después de la crisis o en años posteriores.
Muchas personas se ven afectadas y pueden necesitar de ayuda en el manejo de la crisis, aunque no hayan estado involucradas directamente en ella. Por ejemplo, los misioneros que han regresado a su hogar durante su año sabático y escuchan que un compañero misionero que se quedó en el campo ha sido asesinado, puede ser que necesiten ayuda para manejar el impacto de ese trauma. Este ejemplo también muestra la necesidad de que las agencias tengan un plan para responder a la crisis, y así poder ofrecer intervenciones inmediatas y compasivas.
Prevención y tratamiento. Uno de los mejores modelos que está diseñado para prevenir el desarrollo del DEPT, es el de una "sesión indagatoria del incidente crítico estresante", desarrollado por Jeffrey Mitchell. Fue diseñado para el personal del servicio en emergencia que está expuesto a eventos traumáticos, como el de un niño que se quema en un incendio, o una persona atrapada y aplastada en un automóvil. En mi experiencia, este modelo tiene una aplicabilidad mas extensa. Además de usarlo con oficiales de policía y con bomberos, lo he utilizado con cajeros de banco que han sido asaltados a punta de pistola, con los amigos de una persona cuyo hijo se ha suicidado, y con miembros de una familia que han sufrido el asesinato de uno de sus seres queridos.
Las 24 a 72 horas ideales. Una sesión indagatoria del incidente crítico estresante, es una reunión estructurada de grupo que se lleva a cabo de 24 a 72 horas después de la crisis. Este es considerado el tiempo ideal. Hacerlo con mayor premura no le dará a la persona la oportunidad de descansar o atender las necesidades inmediatas. Adicionalmente, en las primeras 24 horas, la persona puede que todavía se encuentre en estado de shock o turbada y el recuerdo del hecho va a ser borroso y confuso. Dentro de las 24 a 72 horas, la persona está con mayor probabilidad de experimentar recuerdos vividos del hecho y está en el momento propicio de desahogar sus sentimientos y trabajar en algo de la intensidad del trauma. Después de 72 horas, el individuo comienza el proceso de cerrarse y se hace mas difícil volver a abrir la herida a fin de limpiarla. Aunque la sesión indagatoria fue diseñada para realizarse en grupo, una modificación podría ser, usarla individualmente.
Las sesiones indagatorias deberán ser realizadas únicamente, por profesionales de salud mental que hayan recibido el entrenamiento respectivo. Usualmente en el curso de una indagación, salen a luz síntomas agudos de asuntos pasados que no han sido resueltos o indicadores de problemas futuros; estos pueden ser no reconocidos por una persona no profesional. Las indagaciones no son terapia. Sin embargo, proveen la oportunidad para filtrar y evaluar las necesidades de una terapia.
Etapas de la Sesión Indagatoria del Incidente Crítico Estresante
Una sesión indagatoria del incidente crítico estresante generalmente tarda de dos a tres horas y tiene siete componentes importantes (Mitchell y Bray, 1990).
1. Fase Introductoria. En esta etapa, el líder explica el propósito de la indagatoria y explica la importancia de la confidencialidad. Van a explicarse otras reglas de la reunión que están diseñadas para hacer que afloren sentimientos de seguridad y confianza. También es importante en este punto, asegurarse que las personas correctas están en el salón. Las personas que no están directamente involucradas en la crisis no deben ser incluidas. Muchas organizaciones prefieren que la indagatoria sea obligatoria para quienes se hayan visto involucrados en incidentes críticos. Por lo tanto, este asunto deberá ser abordado desde el principio. Sin embargo, es probable que alguna de estas personas puedan ser de ayuda a los presentes en el salón.
2. Fase del Hecho. Durante esta fase, a cada miembro del grupo se le pide que cuente los hechos de lo que pasó y cuál fue su papel en el hecho. Un trabajador de rescate por ejemplo, puede que diga que su papel fue dar respiración boca-a-boca a un niño de cinco años.
3. Fase de Pensamiento. En este punto, a cada miembro se le pide que diga el primer pensamiento que tuvo una vez que dejó de actuar automáticamente. En esta etapa puede que alguien diga, por ejemplo, que el primer pensamiento que recuerda fue: "Me voy a morir. ¿Y qué va a pasar con mis hijos?"
4. Fase de Reacción. En este punto se le pide al grupo que hable a un nivel mas emotivo acerca de lo que pasó. Las personas normalmente son renuentes a hablar de sus sentimientos, por lo que una pregunta muy útil será, ¿Cuál fue la peor parte del hecho?, o, ¿Qué es lo que no logra olvidar? Las personas probablemente hablarán en este punto acerca de los sentimientos de temor, culpabilidad, insensibilidad, o furia. Puede que reporten recuerdos sensoriales tales como: "Recuerdo el sonido del gatillo de la pistola cuando lo estaba jalando"; "Recuerdo el olor a carne quemada y ese olor todavía está en mi nariz"; "Recuerdo su mirada, y cuando cierro mis ojos todavía puedo ver que me está mirando."
5. Fase de Síntomas. Durante esta etapa, el líder le pide a cada miembro que describa cualquier síntoma que experimentó en tres diferentes periodos de tiempo (durante el hecho, después del hecho, y en la actualidad). A los miembros se les pide que hablen de cualquiera de los efectos del estrés, tales como los problemas para dormir, la pérdida de apetito, la incapacidad de regresar al trabajo, etc. El líder deberá estar normalizando estos síntomas y ayudando a los miembros del grupo a entender que los mismos son universales y comunes como respuesta al estrés.
6. Fase de Enseñanza. En esta etapa, el líder educa a los miembros del grupo en lo que respecta a las reacciones al estrés y las técnicas para la reducción del mismo. En esta etapa, usualmente se utilizan notas fotocopiadas o documentos.
7. Fase de Retorno. Este es un tiempo para que el líder haga un resumen de la reunión y para dar respuesta a cualquier pregunta. Al final, deberá estar disponible para hablar con cualquiera que necesite un tiempo mas personal.
Seguido de un hecho traumático, una persona que pasa por una sesión indagatoria y recibe apoyo emocional continuo, puede que no necesite de ninguna otra forma de intervención. Algunos saldrán beneficiados con una intervención de corta duración en la crisis, no obstante que otros necesitarán una mas intensa y a largo-plazo, además de medicamentos a fin de recuperarse satisfactoriamente. Con el fin de determinar el tratamiento apropiado disponible, un administrador de misioneros deberá consultar con un profesional en salud mental en las primeras etapas de un evento traumático.
Preferiblemente, el profesional en salud mental deberá llegar a la escena en un periodo de 24 a 72 horas, proveer de una sesión indagatoria, y evaluar si es necesaria una mayor intervención. El administrador deberá contar con: (1) entrenamiento para reconocer los síntomas de desordenes relacionados con el estrés; (2) un plan escrito y la política respecto a la respuesta a un evento de crisis; y (3) una consulta telefónica con un profesional en salud mental, inmediatamente después de haber sucedido el hecho.
Las metas de una intervención de corta duración en la crisis son estabilizar al individuo y ayudarle a volver a un estado de funcionamiento como en la pre-crisis. El profesional en salud mental logra esto, haciendo que la persona describa el hecho; evaluando los síntomas relacionados al estrés; evaluando los recursos y las virtudes de la persona; ayudando a la persona a sobreponerse con un plan a corto-plazo, diseñado a devolver la estabilidad, acrecentar el apoyo, y responder a las necesidades físicas, médicas, o emocionales inmediatas; ayudando a la persona a fijarse metas a corto-plazo que sea probable alcanzar con éxito; y proveyendo a la persona apoyo, aliento, y esperanza.
Una terapia mas intensiva puede ser necesaria si la persona desarrolla los síntomas de desorden de estrés post-traumático, o desórdenes relacionados tales como depresión mayor o ansiedad generalizada.
Me gustaría revisar la historia de Juana una vez más. El final de su historia realmente depende de qué tipo de intervención reciba. Si Juana nunca recibe ayuda, entonces la siguiente escena es muy probable que suceda. Juana empieza a tener pesadillas continuas de su violación. Es temerosa y se vuelve cada vez mas y mas distante de sus amigos. Y lo peor de todo, está profundamente resentida y enojada y esto empieza a corromper cualquier relación que tenga. Está enojada con Dios por haber permitido que sucediera la violación. Está enojada consigo misma por no haberse resistido más y por no haber luchado más en contra de los violadores. Está enojada con los administradores por haberla forzado a hablar del hecho en una reunión publica de oración, lo cual la humilló. Está enojada con todos los que la rodean y que actúan como si ahora tuviera alguna enfermedad contagiosa. Después de seis meses Juana empieza a tomar pastillas para dormir, las que son de venta libre, al principio para ayudarla a conciliar el sueno, y después para ayudarla a olvidar. Se vuelve cada vez menos eficaz en sus tareas y por último decide dejar la misión sintiéndose amargada y decepcionada.
Esperanza para el Futuro
Si Juana participa en una indagatoria, y/o de alguna forma de intervención en la crisis, las consecuencias muy probablemente serán diferentes. Puede que aun experimente algunos síntomas de depresión, ansiedad, o ira por un corto periodo de tiempo, pero entenderá que todo es parte del proceso y que tendrá la esperanza de un futuro que no sea tan doloroso como lo es el presente. Esencialmente, las probabilidades de permanecer en el campo misionero, establecer y mantener relaciones saludables, y poder enfrentar adecuadamente futuros sucesos estresantes, se verán grandemente aumentadas.
Resumen y Recomendaciones
Evidentemente, muchos misioneros en el campo han experimentado eventos traumáticos. Mientras que algunos han recibido respuestas compasivas y una apropiada intervención, muchos han tenido muy poca o ninguna respuesta y han sido expuestos a altos riesgos por el desarrollo de un desorden de estrés post-traumático, o del de otras enfermedades relacionadas al estrés. Hay formas de prevenir el desarrollo de estas enfermedades y hay maneras de responder a ellas para que los síntomas no empeoren y se prolonguen.
Existen tres metas muy importantes que cada junta de misiones o cada misión debería tener en respuesta a hechos traumáticos:
1. Respuesta y prevención. Cualquier misionero que experimente algún tipo de trauma, deberá recibir una inmediata respuesta diseñada a aumentar su capacidad en el manejo de ésta y prevenir el desarrollo de enfermedades relacionadas al estrés.
2. Reconocimiento temprano. Todo centro misionero deberá tener el entrenamiento y la capacidad de reconocer signos tempranos de estrés o de enfermedad mental, a fin de que una intervención temprana pueda ser provista.
3. Remitir para el tratamiento. Todo centro misionero deberá contar con representantes que hayan recibido entrenamiento, que les provea de capacidad de remitir a un profesional de salud mental, a los misioneros que estén experimentando síntomas múltiples y prolongados de desórdenes relacionados al estrés.
Algunas Recomendaciones Específicas
Administradores de la Misión.
1. Todo administrador/supervisor misionero, deberá recibir entrenamiento para el reconocimiento de las enfermedades mentales, a fin de que él o ella, puedan remitir apropiadamente y tener un mayor conocimiento de la naturaleza de la enfermedad mental.
2. Los administradores/supervisores de la misión, deberán conocer suficientemente a sus misioneros, para saber cuándo un misionero está evidenciando cambios significativos en su comportamiento.
3. Los administradores deberán desarrollar buenos canales de comunicación, con profesionales de salud mental cercanos, para que las consultas puedan obtenerse de inmediato.
4. Las sesiones indagatorias deben ser obligatorias luego de un hecho traumático. Puede que los misioneros no sientan la necesidad de esta indagatoria, o pueden sentir que hay un estigma asociado con participar en ello. Un mandato directo del administrador le dará al misionero la oportunidad de conseguir ayuda, e ignorar la resistencia inicial.
Profesionales de Salud Mental
1. Los profesionales de salud mental que están involucrados en las misiones, deberán ser entrenados en sesiones indagatorias del hecho crítico estresante.
2. Los equipos para realizar las sesiones indagatorias, deberán ser formados y enviados al campo dentro de las 72 horas posteriores a un hecho crítico.
3. Cualquier persona que reciba ayuda inmediata en una crisis también deberá recibir visitas periódicas de seguimiento.
Misioneros
1. Los misioneros deberán ser educados en relación a las respuestas normales al estrés, y a la crisis, a fin de que puedan reconocer sus propios síntomas y auto-referirse cuando sea necesario.
2. Los misioneros deberán escuchar de sus administradores, que es seguro revelar sus dificultades emocionales y que recibirán respuesta confidencial y compasiva, y no una punitiva o de sentencia.
Referencias
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La Dra. Karen Karr (Ph.D., Psicóloga Clínica de la Universidad Estatal de Virginia) y co-directora del Equipo Móvil de Cuidado Integral-África Occidental, C. Su articulo está basado en una conferencia dada en la Conferencia de Misiones y Salud Mental en Angola, Indiana, en noviembre de 1993. También se publicó en Evangelical Missions Quarlerly, 1994. Usado por permiso.