El Alto Estrés y
sus Consecuencias en los Misioneros
Nota extractada por Mario Loss
Hay muchos factores que afectan la vida y el fruto de un misionero. Lo principal
es la profundidad de su relación con el Señor; su humildad; su fe; y su
comprensión de lo que es y debe ser la vida Cristiana. Pero también hay otros
factores que pueden determinar los logros del obrero, corno son: su experiencia
previa en la batalla, el apoyo de un equipo de otros hermanos, la dificultad de
la tarea que enfrenta, el resultado visible de su obra, y su adaptabilidad a
cambios fuertes en su vida.
El ajuste a la vida en un contexto transcultural es muy tensionante. Para el misionero, este estrés transcultural está acompañado también por el estrés de muchos cambios de vida y por la tensión de las expectativas muy altas del papel de misionero. No es de sorprender entonces que muchas personas exhiban conductas anormales cuando comiencen la obra misionera.
Estrés:
El estrés es un elemento inevitable de la vida. El estrés puede ser bueno o
malo. Cuando se da en forma moderada en nuestra existencia, nos obliga a ser
creativos y a trabajar con eficiencia. Cuando lo experimentamos excesivamente,
nos hace comenzar un proceso de degeneración emocional, psicológico y físico.
Nuestra configuración psicológica generalmente determina el tipo y el nivel de
estrés que podemos tolerar. Lo que pensamos acerca de la vida y los hechos
tensionantes afecta grandemente el resultado que el estrés ejerce sobre
nosotros. Un exceso de estrés continuado produce conductas anormales en la
persona. Cada persona tiene un nivel de tolerancia del estrés, y cuando se
excede ese nivel seguidamente, el resultado es un mal funcionamiento psicológico
y emocional.
Estrés debido a cambios en la vida común:
Hay un
considerable estrés que es inherente a la experiencia del misionero durante su
primer período, debido a numerosos cambios de vida que ocurren en ese momento.
Por ejemplo, están: cambio de vocación, mudanza internacional, cambios de
idioma, situación financiera, comidas, trámites legales, contactos familiares,
recreo, etc., etc. Es un estrés al que se suma el estrés por las diferencias
culturales y por tratar de estar a la altura de expectativas irreales. No
debería ser una sorpresa entonces que los nuevos obreros experimenten luchas
espirituales, emocionales, psicológicas y físicas como resultado de este estrés.
Lamentablemente, muchos supervisores de misión no entienden la manera en que
estas tensiones influyen en la gente, y no son capaces de proporcionar la ayuda
adecuada.
Estrés debido a diferencias de cultura:
Para la mayoría de las personas, las primeras experiencias en la nueva cultura
son fascinantes en cuanto a las vistas y olores. Gradualmente, esta fascinación
da lugar a la falta de satisfacción por los inconvenientes causados por la nueva
cultura, y finalmente termina en una de cuatro respuestas: 1) rechazo total de
la nueva cultura, 2) rechazo total de la antigua cultura, 3) coexistencia
forzada, o 4) saludable integración de ambas. Solamente en la última las
irregularidades de la conducta se minimizan y es posible una adaptación
saludable.
El ajuste del propio estilo de vida y de los patrones de pensamiento para insertarse en una nueva cultura es una experiencia muy tensionante. Es un proceso en el que uno se hace vulnerable a la desorientación y al daño procedente de muchas tormentas emocionales. Para quienes nunca han experimentado tal exposición por un período prolongado, es difícil entender el alto grado de estrés que implica. El resultante nivel reducido de logros redunda en sentimientos de culpa y en la consecuente pérdida de la autoestima, y si no se resuelve, arroja como resultado conductas mal adaptadas. La vida en una situación transcultural impone un intenso estrés al ser psicológico del individuo. El grado de estrés varía de acuerdo al grado de diferencia cultura entre las culturas materna y extraña.
La situación transcultural supone una tensión física y psíquica muy alta, y esta tensión produce tales como la fatiga, enfermedades frecuentes e inestabilidad emocional, lo cual resulta en una disminución de la efectividad del obrero. Esta efectividad disminuida, asociada a las expectativas idealistas que se forman para sí los misioneros, conduce a una frustración y a un cuestionamiento de su propio valor.
Estrés debido a la alta expectativa en la función del Misionero:
El estrés adicional en la función del misionero es provocado por, una
discrepancia entre el desempeño esperado y el real. " Esto conduce a una culpa
falsa y a la baja autoestima. El alto nivel de desempeño esperado, proviene de
una imagen errónea del misionero, que se basa en principios no bíblicos. Muchas
veces hemos glorificado el trabajo del misionero como si fuera solo un desfile
victorioso después de la batalla. En realidad es solo la batalla. Tenemos que
volver a leer la Bíblia de nuevo y fijamos en la persecución y el sufrimiento
que experimentaron los siervos del Señor (II Corintios es bueno para eso). Es
muy importante que los nuevos obreros que van a otras culturas tengan un patrón
realista hacia el cual apuntar, y un adecuado conocimiento de sus limitaciones
como seres humanos en un medio ambiente extraño.
Generalmente en la vida, en el sujeto bien adaptado, las propias expectativas superan levemente los resultados. Esto es normal, y lleva al hombre a un elevado nivel de logros. Sin embargo, en el rol del nuevo misionero, las expectativas superan rápidamente el desempeño. Los nuevos obreros creen que una vez que se han convertido en misioneros, automáticamente lograrán más. En realidad, a causa del estrés de cambios de vida y lo cultural, los resultados se ven drásticamente disminuidos. No se puede producir a un mismo nivel en una situación extraña. Aquí está entonces el verdadero problema; existe una gran discrepancia entre lo que uno espera de sí mismo (y lo que esperan otros) Y lo que uno puede realmente lograr. Esto provoca un tremendo conflicto interno. Sí esta brecha se ensancha, la mente comienza a usar mecanismos de defensa para proteger su sentido de valor. A causa de la significativa disminución de los logros, los obreros tienden a sentirse culpables por no estar a la altura de las expectativas. El sujeto se aleja cada vez más de la realidad, generalmente negando su falta de resultados. A continuación comienza a culpar de ello a otros o a sus circunstancias. Redobla sus esfuerzos por lograr éxito sólo para descubrir que está físicamente exhausto. Tal vez desarrolle alguna enfermedad Física, y esto le provee la necesaria excusa para su falta de resultados. La enfermedad puede continuar indefinidamente como mecanismo de defensa contra las imposibles demandas de la imagen de misionero.
Consecuencias del estrés excesivo:
En el ser humano, cuando la demanda del desempeño excede al rendimiento se
produce un déficit. Esta diferencia conduce a la culpa y a la consiguiente
pérdida de la autoestima. Al disminuir la autoestima, la psique intenta
compensar el déficit mediante los mecanismos de defensa. El uso excesivo de
estos entorpece las relaciones interpersonales, el buen juicio y la salud
física. Si estos esfuerzos por compensar no resuelven adecuadamente el problema,
se producen severas desviaciones (neurosis). El paso final en este proceso de
auto preservación es un corte emocional total con la realidad (psicosis) o el
mecanismo último de abandono, el suicidio.
La baja autoestima contribuye al retiro de los misioneros así como a muchos
problemas de relaciones inter personales entre los obreros. Como resultado del
la discrepancia entre las expectativas y el desempeño, muchas veces se forman
misioneros hostiles, críticos, irracionales, agotados, enfermos y neuróticos que
se sienten confundidos por su conducta y que muchas veces terminan
considerándose inútiles. Normalmente no se les ocurre bajar el nivel de sus
expectativas, porque piensan que Dios no se agrada de ellos a no ser que logren
un cierto nivel de resultados. La mayor parte del esfuerzo del sujeto y del
equipo misionero se destina a mejorar los resultados, en lugar de bajar las
expectativas a niveles realistas. Mucha de la competencia, la hostilidad, la
irracionalidad y otras evidencias de una vida carnal entre los misioneros, se
debe a sentimientos de inseguridad (Lo mismo se podría decir de otros siervos
del Señor),
En la base de muchas conductas irracionales y problemas hay una autoestima
inadecuada. La única fuente segura de verdadera autoestima reside en el amor de
Dios por cada persona. Sólo en la medida en que los cristianos recuerden que
están seguros y son significativos porque son aceptados en Cristo, pueden vivir
como seres humanos plenos. Sólo cuando no temen la destrucción de su ser pueden
arriesgarse a ser compasivos y a sacrificarse por otros. Con esa seguridad, el
siervo del Señor puede buscar la alabanza de Dios y no de los hombres.
Cómo se pueden encarar esos problemas:
Hay formas. de reducir el estrés y de reducir las consecuencias negativas de la
vida en circunstancias trans culturales. El paso más importante es tener
conciencia de las mismas y enfrentarlas honestamente, reconociendo que se trata
de algo normal. No solamente la gente espiritualmente débil experimenta el
estrés y sus efectos negativos.
Para encarar adecuadamente el estrés provocado por el entorno transcultural, el
misionero debe:
Estos son algunos de los pasos que se pueden dar para mantener el estrés al mínimo durante el primer período. Debemos hacer todo lo posible para ayudar a los nuevos obreros cristianos que están en situación transcultural a convertirse en embajadores efectivos de Cristo, que puedan servir al Señor con alegría toda su vida. Lo ideal sería que ninguno deje la obra amargado o desilusionado con otros cristianos o con el Señor. Algunos tal vez sean guiados a otros ministerios en su cultura de origen, pero no importa dónde sirvan, deberían poder hacerlo con alegría porque saben que son de inmenso valor y objeto del intenso amor de Dios. El saber que todas sus necesidades de seguridad y significado se satisfacen en Cristo les permitirá darse por otros como Cristo se dio a sí mismo por nosotros.
Ing. Mario Loss
Misionero de SIM (Sociedad Internacional Misionera) el cual trabaja en
Latinoamérica desde hace varias décadas